Humor

  

 

 UN POCO DE HUMOR: Un regiomontano entra a un negocio de cosas viejas en el barrio antiguo. Pasa el tiempo mirando los objetos en venta y descubre la escultura de una rata. La estatua es del tamaño de una rata de verdad y tan bien detallada y única que el hombre la agarra y le pregunta al dueño del negocio: ¿cuánto cuesta esta escultura de la rata? 50 pesos por la rata y mil pesos por la historia que la acompaña. Quédese con la historia, -responde el hombre- yo compro sólo la rata. Habiendo completado la transacción, el regiomontano se va del negocio con su escultura de la rata bajo el brazo. Cuando cruza la calle frente al negocio, dos ratas vivas salen del desagüe de la calle y comienzan a seguirlo. El hombre se pone nervioso cuando las ve y comienza a caminar más rápido. Sin embargo, cada vez que pasa por un desagüe más ratas salen y lo siguen. Él camina más rápido y pronto comienza a correr. Mientras tanto, toneladas de ratas salen desde los desagües, los sótanos, los lotes vacíos y los autos abandonados. Miles y miles de ratas casi le pisan los talones. Él mira la orilla del río Santa Lucía y comienza a correr lo más rápido que puede. No importa que tan rápido corra, las ratas lo siguen chillando de una manera horrible. Cuando el hombre llega a la orilla del río las ratas que lo siguen cubren un kilómetro del Paseo Santa Lucía. El hombre da un salto hacia un poste y lanza la escultura al agua del río con toda la fuerza. Sube las piernas, se abraza al poste y observa admirado como las miles de ratas se lanzan al agua y se ahogan. Temblando y murmurando para sí mismo, regresa al negocio de antigüedades. El dueño lo ve y le dice: ¿ah, regresaste a que te cuente la historia? No, responde el tipo. Quiero saber si tiene una escultura del alcalde o el gobernador...

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