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Escrito por Osiel Castillo Barraza
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viernes, 06 de julio de 2007 |
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De Fouché a Internet
Cuando Rogelio Cerda Pérez cayó del nicho de la Secretaria General de
Gobierno, el periodismo en internet se anotó esa baja: estamos frente a
un nuevo poder... en vía de crecimiento.
Si una edición impresa de 100 mil ejemplares tiene contundencia, es más
potente los millones de lectores que pueden tener algunos sitios de
internet, cuestión de tener diversas listas de e-mails.
Si las puntocom dejaron de ser atractivas en el año 2001, cuando reventó
la burbuja especulativa del Nasdaq, hoy en día empiezan a tomar vigor.
Los sitios en internet, de la mano de la mercadotecnia, el diseño y el
adelanto tecnológico de programas de animación como el Flash Player, ya
demostraron ser letales para un funcionario público.
En la paradoja, Rogelio Cerda creció cerca de los medios de comunicación
y los periodistas. Su padre, Francisco Cerda Muñoz fue un maestro de
maestros periodistas y su nombre trasciende en Nuevo León.
A la par realizó carrera política y fue diputado federal. Todo ese mundo
lo vivió el joven Rogelio que ahora se ausenta del máximo puesto público
que ha ocupado, la Secretaria General de Gobierno por razones
comunicacionales.
En la carta de renuncia aduce que se ha emprendido una campaña de
desprestigio y es explícito que ésta es a través de la red de internet.
Fue la columna de Raymundo Rivapalacio y las tres ediciones de Indigo de
Ramón Alberto Garza las que dieron vuelta y se forwardearon en la red
para minar y hacer sucumbir al poderoso Secretario General de Gobierno
que a la vez ya había sido experto en comunicación social.
Fue Director de Comunicación Social en Agua y Drenaje de Monterrey y
después, en el último año del Gobierno de Sócrates Rizzo García, ocupó
esa misma posición en el Gobierno central.
Más allá de su pedante estilo de relacionarse y de las acusaciones sobre
sus posibles nexos con el Crimen Organizado, Rogelio Cerda tuvo pues
escuela política y de comunicación sin parangón.
Pero en el cenit de su poder sucumbió frente a una nueva fuerza, más
letal y veloz que los medios impresos y las notas fugaces de radio y
televisión.
Cayó de bruces frente a los correos electrónicos y las ediciones
animadas y narradas de la nueva era de la comunicación: la Internet.
Lejanos quedan los tiempos de Joseph Fouché y sus cartas tenebrosas que
hacían temblar a sus enemigos, tumbaron reyes, ministros y diputados.
Fascinante herramienta que me hace preguntarle a usted, estimado lector,
¿Dónde me estará leyendo? ¿En cuál de los varios sitios que publican
esta columna? ¿Aquí en Monterrey, Nuevo León. México o en otra parte de
hispanoamérica?
Lo cierto es que en esta era de la información en tiempo real, los
periodistas tenemos mejores herramientas que nuestros predecesores
inmediatos. Una fuerza ya no local ni limitada. Es una fuerza global,
poderosa en gráficos y rápida a la vez.
Todo eso, con listas de correos que suman cientos de miles de
destinatarios hacen temblar al más poderoso político.
Para muestra ahí está el caso de Rogelio.
De la Caja Chica...
El Sector Privado de Nuevo León esperaba un golpe de timón más acertado:
una reestructuración en Seguridad Pública y la misma Procuraduría: una
golondrina no hace verano.
En otros países, como España por ejemplo, han reestructurado sus
gabinetes para hacer frente a problemas, procesos electorales o campañas
mediáticas.
El dejar-pasar-dejar-hacer de Natividad González Parás es un estilo que
aún no se entiende en el sector empresarial de Nuevo León.
Al Portador
Qué bueno que mejore la seguridad. De ser tierra de ejecutivos, Nuevo
León ya era tierra de ejecutados.
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Modificado el ( viernes, 06 de julio de 2007 )
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