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Escrito por Osiel Castillo Barraza
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miércoles, 23 de enero de 2008 |
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El rostro de la recesión
Poco a poco el verdadero rostro de
la recesión va tomando forma: es la peor crisis económica mundial desde
el término de la II Guerra Mundial, a decir de George Soros, uno de los
más famosos especuladores bursátiles, con inversiones inmobiliarias en
México.
El lunes las bolsas mostraron hasta donde puede llegar
la preocupación por una posible recesión en Estados Unidos y si bien el
martes se recuperaron ante el recorte de la tasa de la FED en Estados
Unidos, hoy miércoles las bolsas van a la baja.
La maniobra de
recortar las tasas de interés en Estados Unidos es para desanimar a los
inversionistas a invertir en Bonos del Tesoro y que se regresen a Wall
Street.
De hecho, la jugada funcionó bien porque ante la caída
de los valores, algunos inversionistas quisieron comprar gangas en un
juego en el que se ponen nerviosos y eufóricos de un momento a otro.
El
rostro de la recesión se muestra, pues, amenazante, pero al contrario
de finales de los años cuarenta, existen instituciones financieras
internacionales que pueden contrarrestar efectos como aquellos días de
escasez y hambre al término de la Segunda Guerra Mundial.
¿Qué pasa realmente en los Estados Unidos y cómo nos afecta? pregunta un lector a nuestro correo electrónico.
Aquí
tenemos que acentuar que Estados Unidos padece dos síntomas sumamente
graves, desasociados y a la vez asociados entre sí: una economía
enferma cuyos indicadores muestra la recesión que podría llevarla al
retroceso y la crisis que vive el sector financiero con los ya famosos
bonos hipotecarios chatarra que tantas pérdidas les han ocasionado.
Por
ejemplo, en el caso de la economía, los índices de desempleo y de
producción manufacturera así como los índices de confianza, muestran
nulo avance y hasta retroceso.
Y en el caso de las finanzas,
basta el ejemplo del Bank of America, el gigante que perdió en el
cuarto trimestre ganancias del 95 por ciento menos, respecto al mismo
periodo del año anterior.
Esos dos conceptos, economía y
finanzas, ponen nerviosos a los inversionistas que buscan vender las
acciones en las diversas bolsas del mundo y llevar sus dinero a puerto
seguro.
Al existir esa sobre oferta de acciones, el mercado
responde a la baja y se empieza a perder o destruir el valor de las
acciones afectando los diferentes indicadores de Wall Street.
Así funciona y todavía no sabemos hasta dónde afectará a México.
Pero de que nos pega, nos pega.
Al Portador...
En las aguas infestadas de Wall Street, hasta los grandes tiburones presentan ya pérdidas multimillonarias.
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