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El mito de la inflación
Petra, la cocinera de la casa, por poco se desmaya con la noticia: la inflación en el 2007 fue del 4.55 por ciento.
Repuesta del susto, la cocinera que no terminó la educación primaria, cuestionó inmediatamente el resultado porcentual emanado del Banco de México en donde han estado ilustres economistas que nos han mandado a la picota por sus pésimas decisiones.
Pero si nomás el aceite para cocinar subió 100 por ciento, dijo Petra en términos económicos. De 18 pesos en enero, cuesta 36 pesos en mayo.
Sí Señora, le contesté, pero nuestros brillantes economistas del Banco de México tienen recursos metodológicos científicos basados, precisamente, en la ciencia exacta de las matemáticas y la medición de los precios.
Frente a una cara de no te entiendo le expliqué que la inflación es mal que agobia las economías y que afecta principalmente a los trabajadores porque los precios suben exageradamente.
Que en la auténtica Década Perdida de los ochentas y no la Década Jodida de Salinas-Zedillo y mucho menos la cuasi Década Estancada de Vicente Fox, la inflación llegó a estar en 167 por ciento.
Que nuestros economistas en el poder desde el primero de diciembre de 1982, fueron educados en escuelas de prestigio como Yale, Harvard y Chicago en donde salieron con honores y donde cursaron sus doctorados en economía.
¿Doctores en economía?, preguntó perpleja. Pero si son re pendejos hasta para poner un curita, menos para curar la jodidencia de la gente.
Si Petra, pero según los mensajes que el Gobierno proyecta en radio y televisión, son decisiones acertadas para el bienestar de tu familia, como se vendió en campaña Ernesto Zedillo.
Que bienestar ni que ocho cuartos, replicó enojada. Yo no soy economista pero todos los días voy a la tienda y la retiquetada está gruesa. En donde no me paro es en los supersietes y oxxos porque ahí sabes de antemano que un aguacate vale 40 pesos.
Y le siguió:
Pero decir que los precios el año pasado subieron 4.55 por ciento, es una auténtica mentada de madre para todos los mexicanos que vimos como subió el transporte, la energía eléctrica, el asalto en despoblado de Gas Natural, las tarifas que no subieron los de Telmex pero que el recibo dice otra cosa, el aceite, el maíz, el frijol, el gasolinazo...
Párate, Petra. Eres un costal de quejas, le dije.
Levantó la mano derecha y el dedo de la maldición: Que chinguen a su madre. Eso sí no tiene precio.
Y, por supuesto, con la carestía, no existe ninguna Petra en mi casa.
Al Portador...
Los ricos sin honradez, dijo el cardenal Juan Sandoval, son los de la revista Forbes. Así, se salva el comerciante reetiquetador, el prestamista abusivo, el mueblero tramposo y tanto empresario de medio pelo que abusan de la gente.
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