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Empieza la
encuestitis"
Por Antonio
Sánchez Ramírez
Parece ser que es ya una constante el que, conforme se
acercan las fechas en que se deberían registrar las contiendas electorales,
empiezan a aparecer por ahí encuestas y sondeos mediante los cuales se
pretende dar a conocer la supuesta intención del voto existente o, como es
natural, establecer los niveles de popularidad de quienes aspiran a un puesto
de elección popular.
Es en verdad significativo ver cómo algunos medios de
comunicación, amparados en una supuesta intención de hacer público el sentir
de la ciudadanía, fabrican encuestas que, si se analizan a fondo, no tienen
sustento, soporte ni validez y a lo único que se atienen es a que salen
publicadas en cierto medio impreso cuya circulación, cuestionable por cierto,
se presume en varios cientos de miles.
Quien sepa un poco de estadística y, por ende, de la
aplicación de encuestas o sondeos, debería saber que para que dicho instrumento
pueda ser calificado como confiable o cierto, debe contar con una muestra
mínima equivalente al cinco por ciento de la población total.
Esto es, que para poder conocer las preferencias electorales
de una población en la que existe un padrón de 100 mil electores, la muestra tendría que ser de 5 mil
ciudadanos con credencial de elector, con lo que se obtendrían resultados que
reflejarían una realidad incuestionable, con un margen de error por demás
ínfimo.
Es más, si usted quiere estar mucho más seguro de lo que
quiere, piensa, desea o quiere hacer cierto sector de la ciudadanía, con una
muestra representativa del 10 por ciento no habría para dónde hacerse, pues ahí
sí que el margen de error prácticamente sería nulo.
Por eso llama la atención el hecho de que se tome con
seriedad y se de veracidad a los números que presenta periódicamente cierto
medio impreso, el cual de una manera hasta cierto punto cínica, señala que los
datos que presenta se dan en base a ¡400 encuestas¡ cuando tratan las
inclinaciones electorales o el sentir ciudadano hacia el trabajo de una
determinada administración municipal.
¿Cómo puede ser posible que la gente se quede muy conforme
con los números que le son presentados y que crea que realmente los indicadores
muestran una determinada inclinación, cuando no se cumple ni siquiera con el
mínimo del muestreo que se debería realizar?
¿Cómo es posible que se diga que los panistas quieren
que Fernando Elizondo sea su candidato para la alcaldía de Monterrey, si la
cantidad de ciudadanos dizque panistas encuestados no equivale en realidad no al mínimo del porcentaje de
militantes encuestados, sino al total de simpatizantes?. Porque deberían saber
que, en el caso del PAN, una cosa es la militancia, o sea los ciudadanos que
participan activamente en los trabajos partidistas y otra cosa es quienes
simpatizan con los azules.
Ya empezaremos a ver una serie de encuestas que nos
mostrarán cierto panorama, pero habría que tener mucho cuidado en la lectura
que le demos a esos números, ya que no hay que descartar que ciertas encuestas
hayan sido elaboradas a la medida del cliente.
Existen empresas dedicadas a la elaboración de encuestas
electorales, pero también hay las que prestan sus servicios a cualquier otra
empresa que quiera conocer las posibilidades de éxito de tal o cual producto.
La utilización de la encuesta o el sondeo como instrumento de medición de las
tendencias o preferencias de la población es mucho muy añeja, pero en un
principio se utilizó para fines comerciales, pero no pasó mucho tiempo para que
estas mismas estrategias fuesen utilizadas en los terrenos de la política.
La encuestitis es una enfermedad recurrente y se
presenta con mayor frecuencia conforme se acercan las fechas electorales y si
alguien aparece arriba, no dude que esa posición le haya costado una buena
lana, pero que al final, se haya quedado sin lana y sin ¡nada! O como dicen
en el rancho: "sin Juana y sin las gallinas".
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