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Escrito por Osiel Castillo Barraza
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viernes, 23 de mayo de 2008 |
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Alimentar la especulación
Las toneladas de granos, frutas, aceites o cárnicos que los especuladores están comprando en el mercado de futuros de Chicago no irán a parar a negocios o casas de los inversionistas, pero sí empujarán al alza su precio.
Los grandes inversionistas, entre ellos los Fondos de Inversión, han entrado con fuerza a la especulación de los alimentos en una escalada que ya se empieza a sentir pero que inició en el año 2005.
La FAO, que la es la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación reconoce que los alimentos han tenido presiones fuertes a partir del año 2005 en que subieron en promedio 2 por ciento.
Para el 2006 el alza fue del 14 por ciento y del 36 por ciento para el año pasado. La tendencia es al alza.
Por ejemplo, este año se espera una cosecha récord de arroz, pero su precio aumentará, según pronósticos del mercado de futuros que son tomados muy a pecho por grandes intermediarios, detallistas y por supuesto por el comerciante de la esquina.
En México, el mito de la inflación esconde los verdaderos efectos de los altos precios de los alimentos en el paupérrimo ingreso del mexicano en promedio, pero es el ama de casa quien resiente el alza generalizada.
En el pasado, la Iniciativa Privada estuvo machacando con la liberación del mercado y la desaparición de Conasupo, una cadena de tiendas que llevaban alimentos básicos a los más desprotegidos.
Veinte años después, la misma Iniciativa Privada alerta del alza de precios y la escasez de alimentos entre los más necesitados que habitan las zonas marginadas tanto en la zona rural como en la urbana.
La especulación es el mal de nuestros días y afecta ya el estómago de millones de personas en el mundo entero. Porque alimentos sí hay, lo que falta es dinero.
Y esa es una peligrosa ecuación.
En el pasado un pueblo hambriento como Francia desató una revolución, como sucedió en México en 1910.
Por lo pronto, una buena parte de la población en México come dos veces al día: frijoles, arroz, pastas y refresco.
Al Portador...
Somos un país mal comido, mal educado, con pocas oportunidades laborales y con una casta de políticos que viven de la greña.
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Modificado el ( viernes, 23 de mayo de 2008 )
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