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EL TRIUNFO DE ESCOBEDO EN LA
BATALLA DE SANTA GERTRUDIS
El 16 de junio de 1866 derrota a 2,000 imperialistas en Camargo, Tam.
Marcó el principio del fin del Segundo Imperio.
Un año después Maximiliano se rinde ante Mariano Escobedo.
Cientos de cuerpos sepultados en fosas comunes en el encuentro.
Respiro a la economía de las arcas republicanas.
Escobedo quiso retrasar la batalla: Bisnieta de republicano
POR RAYMUNDO HERNÁNDEZ ALVARADO
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El triunfo republicano sobre las fuerzas del imperio franco-mexicano en la Batalla de Santa Gertrudis el 16 de junio de 1866 se ha significado como el principio del fin para la intervención francesa y el reinado de Maximiliano de Habsburgo.
La debacle del segundo imperio mexicano se manifiesta al cortar los republicanos los necesarios suministros de Matamoros a Monterrey en esta ofensiva de Mariano Escobedo, quien habría de capturar finalmente al monarca austriaco un año después en Querétaro.
Al celebrarse ayer el 143 aniversario de la Batalla de Santa Gertrudis en lo que actualmente es el rancho El Ramireño de Camargo, Tamaulipas se recuerda la gesta republicana juarista, que algunos investigadores han propuesto elevarla al nivel del triunfo nacional sobre el ejército francés en la Batalla del 5 de Mayo de 1862 en Puebla.
El arroyo que forman las lomas de Santa Gertrudis se enrojeció por la sangre derramada. Pelean a muerte mil 500 republicanos contra dos mil imperialistas. Son sepultados aquí cientos de cadáveres, la mayoría soldados conservadores. Desde entonces se conoce como el Arroyo de La Tinta, pero actualmente está seco.
En el actual municipio de Camargo, una descendiente directa del militar republicano participante en ese encuentro, comandante Macedonio Rodríguez revela información no divulgada por la historia mexicana o regional, acerca de que Escobedo quería diferir la batalla por el agotamiento de sus tropas y llevar el encuentro a territorio neoleonés. Pero es convencido por sus oficiales neoleoneses y tamaulipecos para ejecutarla al día siguiente de su llegada al sitio, esto es, para el día 16 de junio, donde finalmente se realiza.
ESCOBEDO Y SU HABILIDAD PARA LA ESTRATEGIA
Mariano Escobedo Peña nace un 16 de enero de 1826 en Galeana, N.L. Es el menor de seis hijos de sus padres Manuel Escobedo y Rita Peña, quien al parecer tuvo una juventud muy inquieta. A los 20 años de edad combate en 1846 a los invasores norteamericanos en Monterrey y Saltillo, para luego unirse al Plan de Ayutla contra Santa Anna en 1855.
También participa en importantes procesos en la Guerra de Reforma de 1858 al 60, para luego combatir en el 62 en la Segunda Intervención Francesa. Apoya a Ignacio Zaragoza en el triunfo de la Batalla del 5 de Mayo, quien se expresa del neolonés: Con cuatro como él no llegaría un francés a México.
Conformaría luego el Ejército del Norte que inicia como guerrilla cuando el país está bajo el dominio del imperio franco-mexicano y Maximiliano como monarca. Para entonces, el general imperial Tomás Mejía (quien sería fusilado un año después con Maximiliano) estaba a cargo de la plaza de Matamoros, Tamaulipas quien debe enviar mercancías diversas a Monterrey para su distribución.
CONVOY DE 200 CARROS DE MERCANCÍAS A MONTERREY
Pero ante el peligro de ser atacado por las guerrillas el convoy de 200 carros por valor de dos millones de pesos, decide escoltarlo con cerca de dos mil soldados, al mando del general Rafael Olvera. La obra colectiva México a Través de los Siglos expresa que son mil mexicanos (traidores), 300 y tantos austriacos y dos cañones
Escobedo se enteraría en Linares de esta operación y decide atacarlo. Estudia la estrategia y decide llevar el encuentro a un lugar donde no hubiera agua para que el enemigo no resistiera muchas horas. Olvera llega el 14 de junio a las lomas de Santa Gertrudis donde ya estaban ocultos los republicanos.
Sin embargo, un oficial impaciente sale a provocar al enemigo que advertido del peligro destacó una columna de caballería, haciendo replegar a la guerrilla. Siendo ya muy tarde ese día 14, Olvera se dispone al combate para el siguiente día 15. Mientras Escobedo ordenaba absoluto silencio después de preparar el campamento para una amboscada.
Al amanecer del 15 los carros del convoy se disponen como parapeto, y basada la artillería Olvera ordena avanzar sobre el campamento descubierto el día anterior creyendo que iban a pescar desprevenidos a los republicanos, abren fuego en abanico para provocar reacción, sin que hubiera respuesta, pues éstos estaban ocultos entre cavidades y lomas bajas.
CUATRO COLUMNAS DE INFANTERÍA Y DOS DE CABALLERÍA
Escobedo por su lado traía cuatro columnas de infantería, dirigidas respectivamente por el coronel Alonso Flores; coronel Miguel Palacios, a cargo de batallones Hidalgo y Zaragoza;
Coronel Adolfo Garza a cargo de rifleros de Naranjo y rifleros de China y la cuarta a cargo de Servando Canales Molano y Julián de la Cerda, dirigiendo tamaulipecos.
También dos de caballería a cargo la primera del coronel Joaquín Garza Leal y la segunda de carabineros de Lampazos a cargo de Higinio Villarreal. Además de la reserva de infantería al mando del coronel Salvador de la Cabada y Vicente Mariscal.
Escobedo asume el mando de todas las columnas de infantería y como segundo el general Sóstenes Rocha. Las caballerías son dirigidas por el general neolonés Jerónimo Treviño.
El enemigo avanza por el camino con una línea de tiradores mientras los republicanos ocultos permanecen sin responder, pero al estar a tiro de fusil se descubren y rompen fuego seguidos por una embestida a bayoneta calada, replegandose los imperiales. Vendría la táctica definitiva de Escobedo:
Ordena a Rocha cargar porel flanco izquierdo rival, a Canales por el derecho y Mariano ataca por el frente con sus infanterías, con tal vigor y exactitud que el enemigo no pudo resistir: Sus batallones arrollados por todas partes, se rindieron a discresión, sólo algunos austriacos prolongaron la defensa y Olvera apenas logró ponerse a salvo con unos 100 caballos y algunos oficiales, indica la obra citada.
MUEREN 155 MEXICANOS, 251 TRAIDORES Y 141 AUSTRIACOS
En esta Batalla de Santa Gertrudis triunfa Escobedo, quien afronta 155 muertos y 78 heridos; mientras los conservadores 251 mexicanos traidoresmuertos y 141 austriacos muertos y 121 nacionales y 45 austriacos heridos y 858 mexicanos y 143 austriacos prisioneros.
Entre los vencidos pelearon dos compañías de soldados confederados de Estados Unidos. La primera columna triunfante recoge los heridos. Cada bando sepulta a los muertos en fosas comunes separadas y los presos son llevados a Camargo, siendo tratados con todas las consideraciones que merece la desgracia, de acuerdo a la Reseña Histórica del Ejército del Norte.
Según las referencias, Escobedo devuelve las mercancías del convoy a sus respectivos dueños previo pago de dobles derechos y el resto que quedaba como botín fue dividido por mitad entre los nuevoleoneses y tamaulipecos. El coronel francés De Turcé que estaba en Cerralvo se entera el 17 de la presencia republicana en Camargo, saliendo al encuentro para reforzar a sus filas, pero al saber de su derrota se regresa a Monterrey, afrontando elevadas deserciones.
Luego del desastre de Santa Gertrudis, los imperialistas en Matamoros ven agotadas sus cartas y Tomás Mejía capitula con José María Carbajal, nombrado gobernador y comandante militar de Tamaulipas. Mejía y los restos de su fuerza son transportados a Veracruz ante el reproche del gobierno juarista hacia Carbajal y Juan José de la Garza.
Sobre este último hecho, el historiador Juan Fidel Zorrilla agrega que los generales tamaulipecos (Carbajal y de la Garza) querían instalar en Matamoros la capital de Tamaulipas tratando de bloquear cualquier decisión política que Escobedo pretendiera instrumentar en la entidad.
EL FUTURO DE MAXIMILIANO SE BASABA EN TROPAS VENCIDAS
Los tamaulipecos serían sometidos a juicio por consentir la salida de los imperialistas. Pero Servando Canales irrumpiría en otro grupo en esa entidad, quien a toda costa quería manejar los asuntos del gobierno del estado, añade Zorrilla.
Al enterarse de la derrota de Olvera, Maximiliano le escribe de Cuernavaca seis días después diciéndole que esa pérdida lo ha sorprendido y afectado dolorosamente, en estas valientes tropas fundaba una parte de mis esperanzas para el porvenir...era necesario para aliviar nuestro tesoro volver a establecer las comunicaciones entre Matamoros y Monterrey...os suplico el plan de campaña que hay que seguir para reparar la desgracia y hacer volver al orden los departamentos rebeldes.
El emperador aún creía tener ilusiones de poder recuperarse. No sabía que el fin del imperio y el de su vida estaban por llegar, con varias derrotas aún por sufrir a lo largo de un año más. Hasta junio de 1867.
LE GANAN MIL 500 A DOS MIL: EL PARTE DE ESCOBEDO
En el parte militar que Mariano Escobedo dirige al Ministerio de Guerra sobre esta batalla (redactado el mismo día 16 de junio) informa del triunfo obtenido sobre respetables fuerzas de Austria y traidores, que de Matamoros conducían un gran convoy de mercancías hacia Monterrey. Tan solo tenía yo mil 500 hombres, con la primera brigada de Tamaulipas al mando del coronel Canales, mientras que el enemigo contaba con dos mil.
Añade que su número y superior artillería me atacó en las posiciones que tenía desde ayer para esperarlo, pero nuestras tropas lo recibieron con gran serenidad y no dispararon sus armas hasta no estar a menos de tiro de fusil arrojándose enseguida a las ballonetas, cuya carga con la de caballería al sable dio por resultado arrollar y envolver completamente al enemigo.
Añade Escobedo en su informe que hasta ahora se han recogido del enemigo mil y pico de fusiles, toda su artillería, dos de montaña, municiones, dejando más de 400 muertos y más de 800 prisioneros, de estos 200 extranjeros. Lamentamos la muerte de más de 200 muertes y heridos mexicanos.
Al dejar Mejía Matamoros, Escobedo entra a esta ciudad el 24 de junio (seis días después de la batalla). Apoderado ya de los estados froterizos, el neolonés envía municiones a Durango, San Luis, Guanajuato y Michoacán, deja Matamoros y avanza a San Luis con 170 carros y cinco mil armas para abastecer al ejército republicano.
Con este significativo y estratégico triunfo, a Juárez igualmente le va bien, quien recibe dinero de Mariano, luego de que se había quedado sin recursos en Paso del Norte, (ahora Ciudad Juárez, Chihuahua). Escobedo ya había sido gobernador de Nuevo León en 1865 y nuevamente lo sería en ese 1866. Es llamado el general orejón por el historiador Paco I. Taibo, precisamente por sus grandes orejas.
El historiador tamaulipeco Aurelio Regalado señala que la derrota significó un fuerte golpe militar, económico y moral para el imperio y añade que todos los republicanos participantes son premiados con un diploma y reconocimiento.
DECLARADO BENEMÉRITO DE LA PATRIA
Por su parte, David P. Ramírez en su libro Visión Histórica de la Frontera Norte de México escribe que el triunfo republicano en Santa Gertrudis permite a Juárez regresar a la ciudad de Chihuahua y también el abandono de los invasores de las plazas de Monterrey el 26 de julio y de Saltillo el 5 de agosto de 1866.
El 2 de mayo de 1912 el Congreso de la Unión declara a Mariano Escobedo Peña Benemérito de la Patria por sus triunfos sobre el imperio y el sitio y rendición de Maximiliano de Habsburgo logrados en 15 de mayo de 1867.
En el sitio de la Batalla de Santa Gertrudis se encuentra el único obelisto conmemorativo erigido en forma privada en 1908 por el Grupo Femenil Patriótico Mutualista de Ciudad Guerrero, Tam.
Por su parte, el Congreso del Estado de Tamaulipas evocó la gesta republicana de Santa Gertrudis el 15 de junio del 2005, en la que el diputado José Gudiño Cardiel refiere que el combate duró tres horas y en ese campo de batalla de sepultan 800 hombres (al parecer no pasaron de 600) Ahi se recordó a Servando Canales Molano, por cuya participación su nombre está inscrito en letras de oro en el referido Congreso.
LA BANDERA DEL ESCUADRÓN CAMARGO EN CHAPULTEPEC
También se recordó al comandante Macedonio Rodríguez Garza, quien en ese encuentro forma su propio escuadrón de patriotas camarguenses llamado El Escuadrón Camargo, cuya bandera ondeó airosa al triunfo y hoy ocupa un lugar en el Salón de Banderas Históricas del Castillo de Chapultepec con razgaduras e impactos de bala en su tela.
Acerca de esta bandera, la historiadora camarguense Ana Gorena Rodríguez bisnieta de Macedonio- fue entrevistada telefónicamente ayer 16 de junio de 2009 y afirma que al parecer es el único estandarte de la Batalla de Santa Gertrudis, el cual fue donado por su abuelo Dionisio Rodríguez a la Secretaría de la Defensa Nacional en el año 1953.
Aclara que su abuelo Dionisio muere pero dejó encargado a su esposa continuar los trámites para la cesión del lábaro, lo cual sucede en noviembre de ese año en que es llevada a México para la ceremonia solemne y el depósito en el Castillo de Chapultepec. La bandera nuevamente regresó a Camargo para la celebración del Centenario de la batalla y reintegrada al castillo.
ESCOBEDO QUISO LLEVAR LA BATALLA A NUEVO LEÓN
A sus más de 80 años de edad, doña Eva Gorena revela detalles de la batalla de Santa Gertrudis que difieren de lo consignado por otros historiadores. Afirma que Escobedo llegó a la escena el día 15:
Según relató mi bisabuelo Macedonio a mi abuelo y éste a mi padre, llega el día 15 con su tropa totalmente agotada, sin comer y sedientos (los reportes oficiales indican que llega el 14) y Escobedo se resiste a pelear en Tamaulipas, porque quería llevar la pelea a terreno de Nuevo León (a más de 30 kilómetros) para cubrirse de gloria allá, lo cual era muy peligroso estratégicamente porque aquí había más probabilidades de ganar.
Explica como antecedente que su bisabuelo Macedonio al frente del Escuadrón Camargo se incorpora con Servando Canales y le acompaña a todos los frentes. Acerca de la salida del convoy de Olvera de Matamoros a Monterrey refiere que Macedonio se viene siguiéndolos a distancia, mandando todos los días un reporte a Canales de la posición de enemigo.
Por eso cuando llega Escobedo el 15 de junio a las 10:00 de la mañana le informan que el enemigo estaba a tres leguas (12 kilómetros) y que había que atacar rápido. Escobedo argumenta que llegaron muy cansados, sin comer y sedientos y que era mejor reponerse bien para luego irlos llevando para emboscarlos en Nuevo León, añade Eva.
Y agrega: Los habitantes se dan cuenta que los de Olvera ya están cerca y un ranchero llamado Juan Villarreal que se da cuenta de la situación de hambre de la tropa y para evitar que las cosas se prolongaran ofrece comida y agua y ordena matar unos bueyes suyos, les dice yo les daré de comer a toda su gente pero para atacar el día de mañana (16).
Mi abuelo me alcanzó a decir lo que su padre Macedonio le dijo y lo que creyeron de Escobedo, que no era otra cosa que quería combatir en tierra de Nuevo León que está a buenos kilómetros, pero el problema real era que las condiciones aquí estaban dadas porque las lomas de Santa Gertrudis se prestaban para asegurar el triunfo, anota.
Refiere que es gracias a Servando Canales y la presión de los oficiales de Escobedo, incluyendo a Naranjo, Treviño que eran de Nuevo León que se escoge a Santa Gertrudis, lo escoge Canales para la pelea definitiva, por ser lomas pelonas sin agua, porque el agua más próxima estaba en el Río San Juan a unos cuatro kilómetros.
Asi fue como se dió, finaliza.
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