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| Escrito por De nuestros escritores | |
| miércoles, 13 de enero de 2010 | |
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EL CIERRE DE FUNDIDORA Y LA RECONVERSIÓN
INDUSTRIAL NEOLIBERAL DE DE LA MADRID
Imitador de la teoría económica ensaya aquí la
modernización productiva.
Más de seis mil 500 trabajadores se quedan sin
empleo en 1986.
Nos culparon de todo en una campaña infamante:
Ovalle.
A Hylsa que estaba peor la rescata gobierno, no
así a Fundidora.
Leyenda del espectro de Medellín que busca a
Diego López en Maquinarias.
Por RAYMUNDO HERNÁNDEZ ALVARADO
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Es 1986, son los
tiempos de la Reconversión Industrial el modelo de modernización productiva
aplicada por el padre de la escuela mexicana neo liberal, el presidente Miguel
de la Madrid Hurtado, a quien contradictoriamente se le cae el sistema en 1988 en el conteo de votos de la elección
que gana Carlos Salinas como sucesor, cuando iba ganando Cuauhtémoc Cárdenas
del FDN.
El laboratorio de experimentación es elegido
aquí y el conejillo no es cualquier taller, es seleccionada la Fundidora
Monterrey, ícono de la industrialización citadina. El objetivo es desaparecerla
por improductiva.
Para el gobierno el
argumento es primordial: Hay que eliminar lo obsoleto, hay que superar esquemas
sindicales antagónicos, que den paso a relaciones obreras moldeables que se
identifiquen con los intereses patronales, que abran nuevas tecnologías
productivas y den paso a la competitividad internacional.
Para ello se cuenta
con el respaldo del gran capital regio, que rápido aprueba las medidas. Alberto
Santos de Hoyos dice que el gobierno se ha tardado en la medida; la Caintra
declara que el cierre se da dentro de la reconversión fabril y de la crisis
mundial del acero, sólo en Francia se han despedido a 100 mil, afirma un
realista Jorge Arrambide.
Pero lejos de apoyar con empleo a los seis mil
500 despedidos, el gremio patronal se queja de que tienen que trabajar para
hacer voluminosas listas negras para evitar contratar a los mineros, a sus
hijos o familiares. A la fecha muchas empresas tienen vigente esa condena
laboral contra sus descendientes.
Lo que era un rumor
desde meses atrás se materializa el 8 de mayo de 1986: El juez Décimo de lo
Civil de la Ciudad de México declara en quiebra a la paraestatal. El Porvenir
informa el 10 de mayo a ocho columnas: Ordenan cerrar Fundidora, En virtud
de su grave endeudamiento que alcanza los 300 millones de dólares, bajo nivel
de productividad y su retraso técnico. Los hornos se apagan para siempre a las
2:00 horas.
Doce años atrás,
cuando la familia Prieto controlaba la empresa, recibe un crédito de 150
millones de dólares para su expansión y se compra el horno 2, lo más reciente
al cierre, pero apagado tres meses antes de la quiebra. Para 1976 los
accionistas se niegan a apoyar el rescate y el gobierno federal la adquiere y
en 1978 es ya la tercera en importancia en la paraestatal Sidermex.
Dentro del programa de
desarrollo de la industria siderúrgica nacional, ese grupo tenía grandes planes
de crecimiento, diversificación, aumento de personal y financiamiento. Para
1985 Fundidora Monterrey tiene una producción récord de 950 mil toneladas y
pese a ello su clausura se empieza a manejar a principios de 1986, compila Diana Cisneros en otro artículo
en ese rotativo.
Ya habían pasado 86
años de la fundación de La Maestranza, mote tomado al parecer de una fundición antigua
de armas pesadas en España. Un estudio
técnico encargado a la Comisión Federal de Electricidad arroja que el orgullo
regio presenta un deterioro en todas sus áreas. En resumen, una falta de
planeación y organización operativa de Sidermex, anota Cisneros.
El paro del alto horno
2 en febrero por falta de materia prima-, alerta a los bandos sindicales,
sobre todo a los disidentes Regeneración y 5 de Febrero. Empiezan los reajustes obreros. El líder de la sección
67 Juan García Argüelles declara no concibo un Monterrey sin Fundidora.
Al ordenarse
judicialmente el cierre de Fundidora Monterrey ya estaba en suspensión de
pagos. Los dirigentes sindicales entre rebeldes y oficiales apelaban a que los
empresarios regios la adquirieran para no perder las seis mil 500 fuentes de
trabajo, pero el empresario Alberto Santos ataja rápido y afirma no habrá
empresario que desee hacerse cargo de Fundidora.
El director de
Sidermex Guillermo Becker señala; en virtud de la inviabilidad absoluta de la
empresa y la imposibilidad de rescatarla, dado su retraso tecnológico y la
grave situación financiera, el gobierno nacional realizó durante 14 años sus
máximos esfuerzos para mantener la planta en operación que en sus 86 años de
existencia ha venido sufriendo crisis intensas y repetidas.
En realidad la primera
crisis fue en 1907 y en 1972 el gobierno adquiere el 25 por ciento de las
acciones. Según la paraestatal, de 1980 al 85 recibe apoyos por 46 mil millones
de pesos.
En ese entonces un
déspota secretario del Trabajo Arsenio Farrel Cubillas sentencia a la comisión
de obreros de Fundidora cuando éstos le piden 34 días de compensación por cada año de servicios prestados, en lugar de
los 20 de ley: O se tragan la sopa o la derraman, les responde advirtiendo
que no van a obtener más de lo ofrecido.
Ni para que insistir
en un hipotético aumento salarial del 35 por ciento que pensaban obtener en el
emplazamiento a huelga dirigido a Fundidora antes de la declaración de quiebra,
y que iba a estallar a dos días del cierre. Así, los mineros aceptan por
mayoría el 20 de junio de 1986 el finiquito de la relación laboral, indica José
Luis Correa en el artículo La Liquidación de Fundidora Monterrey y la
Reconversión Industrial, No. 47 de Cuadernos Políticos -1986-.
El dirigente minero
Juan Garcés dice que la empresa pierde 100 millones de pesos diarios. La
empresa acusa a su vez a los vicios sindicales de ser los causantes.
Nada de eso le interesa a la Bolsa Mexicana de Valores,
que en mayo de 1983 suspende del mercado las acciones de Fundidora.
El 11 de mayo el
gobernador Jorge Treviño Martínez anuncia un programa de apoyo al empleo para los
despedidos, quienes son liquidados conforme a la ley. Pide a los iniciativos
privados y otros sindicatos crear nuevas fuentes laborales. Pero los
empresarios ya tenían formuladas las listas negras para evitar contratarlos.
A casi 24 años de que
se emanó la última partícula de smog anaranjado de las grandes chimeneas
grabadas en el escudo oficial de Nuevo León- un ex trabajador minero, Esteban
Ovalle Carreón califica de asesinato el cierre. Un típico albazo, en el
clásico sabadazo.
En su libro El
asesinato de Fundidora (UANL, 2005) dice que los obreros tuvieron muchos
enemigos gratuitos en la sociedad que los calumnió, pero es como en cualquier
empresa donde hay flojos, por unos cuantos la pagamos miles.
En las primeras horas
aparentamos calma, pero en nuestro interior el terror se iba apoderando de
todos nosotros, incluyendo a nuestras familias. ¿Qué íbamos a hacer, qué iba a
pasar con nuestros seres queridos? Después del cierre en 1986 nadie levantó su
voz para defendernos y reivindicarnos, excepto una mujer, Sandra Arenal
Huerta.
Ovalle añade: Algunas
veces soñamos que Fundidora está viva, que sigue con su trajín normal,
produciendo acero para México y el mundo. Muchos de sus compañeros están invadidos
por el rencor, la impotencia, la nostalgia, la amargura, la depresión, la
rabia, pues viven con un eterno dolor clavado en lo más hondo de su corazón.
Y aclara si hubo
errores y aciertos fueron de todos. El elefante, símbolo de la fundidora fue
asesinado a mansalva, el crimen se lo achacaron a los más desprotegidos y menos
responsables: los trabajadores. Luego añade en otra página; nacimos con el
estigma de que si éramos hijos, hermanos, nietos de un trabajador de Fundidora
jamás nos darían empleo en ninguna parte.
Aclara que no hay
rencor a la sociedad pero se queja de que la gente de nuestra ciudad venera
más a una fábrica de cerveza, que es considerada como un ícono principal de su
identidad (sin comprender la condición verdadera del alcohol, que forma
adicción, igual que la cocaína y ciertas pastillas). Su consumo es bien visto y
lo hacen aparecer como una forma colectiva de convivencia y esparcimiento ¿cree
usted que algún día será declarada en quiebra?
Ovalle también acusa
al gobierno de favorecer a la empresa acerera privada HYLSA a la que se le
hacen programas de reconversión a la medida. Pero no se midió con la misma
vara a Fundidora, el gobierno quería salvar a Hylsa, no a Fundidora. Más claro
ni el agua.
Igual arremete contra
las grandes centrales obreras que dice hicieron como que ayudaban y en cambio
otras más pequeñas e independientes si lo cumplieron solidariamente, sin
anuncios. De nuestros compañeros, muchos se volvieron alcohólicos cuando no
bebían y los divorcios fueron frecuentes; muchos padecen de hipertensión o han
sufrido infartos.
Reclama enfático por
lo visto solo tuvimos defectos y ni una sola virtud. ¿Por qué nunca se mencionó
que había trabajadores con cinco, 10, 15 y hasta 40 años sin faltar un solo
día?
Casi cinco años
después de publicar el libro, Esteban Ovalle Carreón no ha cambiado su forma de
ver las cosas. Critica que la última adquisición de la empresa, el horno 2 haya
sido vendido como chatarra, ahora es un campo abierto, ahora se dan contra la
pared por haberlo hecho pedazos.
¿Cuál fue la verdadera
intención del gobierno en ese famosa estrategia de reconversión industrial?, se
le pregunta al cronista minero. Fueron motivos políticos, luego vendieron los
ferrocarriles y lo siguen haciendo para acabar con el sindicalismo libre o de
lucha.
Admite que al interior
del gremio minero tuvieron varios grupos distintos al formal de la sección 67. También
hubo traidores dentro de ellos, yo pertenecía al 5 de Febrero. Pero es muy
conocido por todas las corrientes lo que hizo Diego López Cruz actual
dirigente de la CROC- cuando él pertenecía al grupo Regeneración.
El grupo que era muy
combativo contra la dirigencia formal que estaba vendida a la empresa, estaba
dirigida por Jesús Medellín, La Muñeca y cierto día cuando es gobernador
Alfonso Martínez Domínguez llega Diego dirigiéndose a él (Jesús) como padrino, estuve
con el gobernador Martínez Domínguez y me dice que le va a ofrecer a usted una
regiduría y Medellín le contesta congruente que no quería compromisos o ser
comprado, por ser el organismo independiente y de lucha.
Ovalle precisa que a
los 10 días de ese evento, nuevamente llega Diego López y le dice a Medellín oiga
padrino, Martínez Domínguez me ofreció la regiduría de Monterrey y yo la agarré,
y pues
desde ese día lo conocemos todos como El Mocho, porque antes de su
traición él había jurado que primero se mochaba las manos antes que agarrar un
puesto en el gobierno. Eso fue considerado como traición para el movimiento y
creo que hasta un hermano de él le dejó de hablar.
Ahora la misma raza
ha dado forma a una leyenda basada en versiones de algunos vigilantes del
actual Cintermex que dicen que en el departamento de Maquinarias donde
trabajaba Diego han visto el espectro de alguien y decimos que es el Medellín
que anda vagando en busca de Diego, ríe
Ovalle.
Esteban, pero ¿cuál es
la lección para los trabajadores?
A casi un cuarto de
siglo del exitoso programa piloto (para el poder) de la modernización
productiva neoliberal en Monterrey la derrota de los obreros de Fundidora
tiene un profundo significado, no sólo porque es la primera empresa paraestatal
que desaparece por la vía de declaración de quiebra, sino también porque
constituye uno de los primeros ensayos que realiza el Estado para imponer la
reconversión industrial, anota el autor Correa Villanueva.
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