Novecientos mil pesos no son nada cuando se salva una vida, pero eso parece no
importar en el caso del dirigente sindical de Nuevo León, Agustín Serna Servín.
Cliente del periódico de mayor circulación por lo que haga o deje de hacer,
Serna Servín ha enfrentado cambios políticos y sociales con acierto y ha
evolucionado en forma clara como líder social.
Para muestra tenemos los días en que explotó la crisis financiera más aguda en
septiembre del 2008: convocó a comerciantes adheridos a la central obrera a
ofrecer artículos de la canasta básica a precios simbólicos, además de frutas y
verduras.
Lo movió el espíritu de superación de la clase obrera y fundó una universidad
para hijos de obreros en donde el costo también es simbólico.
Tumbó una de las tradiciones del viejo PRI que era el desfile obligatorio el
primero de mayo y propuso que todos se fueran a festejar ese día en compañía de
sus familias.
Es el único líder que está en contra del aumento en las tarifas del transporte
y del sistema Feria.
Pero hoy, postrado en el lecho de la enfermedad se le sacan cuentas de su
operación: 900 mil pesos sin destacar que lo operaron a tiempo para salvarle la
vida.
Más allá de una defensa del dirigente, que también tiene sus bemoles, está el
respeto por el espíritu de lucha para vivir y no una cantidad mercantil que
estamos seguros Agustín la cubrirá.
El periódico de alto tiraje y de cuestionada moral debería cubrir notas que
denuncien situaciones que afectan a la ciudadanía y no quién pagará la cuenta
del hospital.
En corto...
Atacar a un enfermo en recuperación y de tan delicada operación, simplemente no
tiene madre...