Presidentes en Pugna/
Fox, disimulado
Tercero de cuatro
El Presidente que sacó a patadas al PRI de Los Pinos y que nos prometió un cambio,
se hizo el disimulado con la venta de Banamex al CitiGroup en donde no se pagó
un solo centavo de impuestos.
La operación fue por 12 mil 500 millones de dólares de los cuales el 50 por
ciento fue en efectivo y el restante 50 por ciento en acciones en una operación
que se hizo en la Bolsa Mexicana de Valores.
El Presidente de Banamex, Roberto Hernández, fue compañero en la Ibero de
Vicente Fox Quesada y fue uno de sus patrocinadores durante los cuatro años que
estuvo en campaña, disfrazado de Gobernador de Guanajuato.
¿Cómo le iba a cobrar impuestos a su amigo? Así, el CitiGroup que ya se había
echado a la bolsa a Banca Confia por 220 millones de dólares, ahora adquiría el
banco más grande del país.
Por eso creo que Fox es quien debe ser llamado al Consejo de Administración,
por los favores concedidos, pero en el mundo de los negocios cuenta mucho el
ridiculum que Fox hizo como Presidente.
Fue el sexenio de Vicente Fox Quesada un galimatías que se midió con los
macheteros de San Salvador Atenco en donde se pretendía construir un nuevo
aeropuerto internacional que finalmente no lo hizo en ningún lado. En el
periodo del foxiato, China construyó 8 aeropuertos internacionales.
¿Y qué decir de la estatización de la industria azucarera? Un Presidente surgido
del sector empresarial y postulado por un partido conservador resultó ser un
estatista.
El rancherote que nos impresionó a caballo y con camisa azul, se mostraba
altanero, orgulloso y nos inspiró confianza, pero ya en el Poder siguió con sus
botas de charol y su incultura a flor de piel.
José Luis Borjes, evocó equivocadamente el Presidente al autor de El Aleph de
Jorge Luis Borges exhibiéndonos en el mundo de la cultura. La respuesta al
equívoco, el disimulo.
Por otra parte, Fox prometió la creación de un millón 200 mil empleos al año.
Recibió un país con un PIB del 7 por ciento en el 2000 y a lo largo de seis
años el crecimiento fue para abajo generando 5, 332 personas diariamente a la
pobreza extrema.
La economía hubiera sido un verdadero colapso, pero quedó en estanflación,
gracias al manejo ortodoxo de Francisco Gil Díaz en Hacienda y de Guillermo
Ortiz Martínez en el Banco de México. El crecimiento promedio en el sexenio de
Fox fue del 0.7 por ciento, igual que el periodo gris y problemático de Miguel
de la Madrid.
Por lo demás, el súper gabinete resultó un trastero de rancho y los amigos de
Fox se fueron desapareciendo uno a uno hasta quedar solo con Marta Sahagún.
Fue el 2 de julio del 2001 cuando Fox desnudó su alma al pueblo de México con
triple festejo: cumplió años, celebró el primer aniversario de su victoria
sobre el PRI y se casó ese día con Sahagún.
Prácticamente compartió el Poder con la Primera Dama en esa política del
disimulo aderezada con la frase ¿y yo porqué? dándonos a los mexicanos media
enchilada.
Poco o nada hizo por la seguridad y el empleo, problemas que vinieron a detonar
en el sexenio de Felipe Calderón Hinojosa. Ahora, como ex presidente, critica
lo que hace su sucesor cuando él no pudo sacar ninguna reforma política
importante en el Congreso de la Unión.
Fue el disimulo disfrazado de frases para historia lo que caracterizó el
Gobierno de Fox que, en sus propias palabras simplemente no se vale darle en
la madre... al país.
Desde los primeros días de julio del año 2000, en la columna Mister Holding de
esos días advertimos el cambio de rumbo del Presidente electo y en la columna
titulada El Mesías que vino con los ricos di cuenta de la visita que hizo a
Nuevo León en jet privado, para trasladarse en el helicóptero de Vitro a la
mansión del dueño del Grupo Xignus.
Más tarde, el primero de diciembre del 2000, arrancó con un desayuno con niños
de la calle, en un acto de disimulo porque jamás los volvió a ver. No obstante,
hay que reconocer que su programa Oportunidades dio becas a más de 4 millones y
medio de niños.
Ese mismo mes de diciembre, modestia aparte, el poeta y escritor Arnulfo Vigil
y un servidor, acuñamos la frase El estilo gerencial de gobernar que sirvió
de título a otra columna donde dábamos cuenta de las señales que emitía el
estilo sui generis del nuevo Presidente.
Por lo demás, Fox aún se siente Presidente y en ese torrente político que le
corre por la sangre, acudió a ver su suerte con un pajarito que saca papelitos
de una caja. Sólo él sabe que leyó ahí, pero Presidente, ya no es.
Y como dijo Crecencio Cuevas: A mí ni me miren: yo vengo de rancho
Mañana: Presidentes en Pugna/ Calderón, sobre mojado
Cuatro de cuatro.