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Escrito por nuestros escritores   
jueves, 04 de marzo de 2010

Presidentes en Pugna/ Fox, disimulado
Tercero de cuatro

El Presidente que sacó a patadas al PRI de Los Pinos y que nos prometió un cambio, se hizo el disimulado con la venta de Banamex al CitiGroup en donde no se pagó un solo centavo de impuestos.

La operación fue por 12 mil 500 millones de dólares de los cuales el 50 por ciento fue en efectivo y el restante 50 por ciento en acciones en una operación que se hizo en la Bolsa Mexicana de Valores.

El Presidente de Banamex, Roberto Hernández, fue compañero en la Ibero de Vicente Fox Quesada y fue uno de sus patrocinadores durante los cuatro años que estuvo en campaña, disfrazado de Gobernador de Guanajuato.

¿Cómo le iba a cobrar impuestos a su amigo? Así, el CitiGroup que ya se había echado a la bolsa a Banca Confia por 220 millones de dólares, ahora adquiría el banco más grande del país.

Por eso creo que Fox es quien debe ser llamado al Consejo de Administración, por los favores concedidos, pero en el mundo de los negocios cuenta mucho el ridiculum que Fox hizo como Presidente.

Fue el sexenio de Vicente Fox Quesada un galimatías que se midió con los macheteros de San Salvador Atenco en donde se pretendía construir un nuevo aeropuerto internacional que finalmente no lo hizo en ningún lado. En el periodo del foxiato, China construyó 8 aeropuertos internacionales.

¿Y qué decir de la estatización de la industria azucarera? Un Presidente surgido del sector empresarial y postulado por un partido conservador resultó ser un estatista.

El rancherote que nos impresionó a caballo y con camisa azul, se mostraba altanero, orgulloso y nos inspiró confianza, pero ya en el Poder siguió con sus botas de charol y su incultura a flor de piel.

José Luis Borjes, evocó equivocadamente el Presidente al autor de El Aleph de Jorge Luis Borges exhibiéndonos en el mundo de la cultura. La respuesta al equívoco, el disimulo.

Por otra parte, Fox prometió la creación de un millón 200 mil empleos al año. Recibió un país con un PIB del 7 por ciento en el 2000 y a lo largo de seis años el crecimiento fue para abajo generando 5, 332 personas diariamente a la pobreza extrema.

La economía hubiera sido un verdadero colapso, pero quedó en estanflación, gracias al manejo ortodoxo de Francisco Gil Díaz en Hacienda y de Guillermo Ortiz Martínez en el Banco de México. El crecimiento promedio en el sexenio de Fox fue del 0.7 por ciento, igual que el periodo gris y problemático de Miguel de la Madrid.

Por lo demás, el súper gabinete resultó un trastero de rancho y los amigos de Fox se fueron desapareciendo uno a uno hasta quedar solo con Marta Sahagún.

Fue el 2 de julio del 2001 cuando Fox desnudó su alma al pueblo de México con triple festejo: cumplió años, celebró el primer aniversario de su victoria sobre el PRI y se casó ese día con Sahagún.

Prácticamente compartió el Poder con la Primera Dama en esa política del disimulo aderezada con la frase ¿y yo porqué? dándonos a los mexicanos media enchilada.

Poco o nada hizo por la seguridad y el empleo, problemas que vinieron a detonar en el sexenio de Felipe Calderón Hinojosa. Ahora, como ex presidente, critica lo que hace su sucesor cuando él no pudo sacar ninguna reforma política importante en el Congreso de la Unión.

Fue el disimulo disfrazado de frases para historia lo que caracterizó el Gobierno de Fox que, en sus propias palabras simplemente “no se vale darle en la madre...” al país.

Desde los primeros días de julio del año 2000, en la columna Mister Holding de esos días advertimos el cambio de rumbo del Presidente electo y en la columna titulada “El Mesías que vino con los ricos” di cuenta de la visita que hizo a Nuevo León en jet privado, para trasladarse en el helicóptero de Vitro a la mansión del dueño del Grupo  Xignus.

Más tarde, el primero de diciembre del 2000, arrancó con un desayuno con niños de la calle, en un acto de disimulo porque jamás los volvió a ver. No obstante, hay que reconocer que su programa Oportunidades dio becas a más de 4 millones y medio de niños.

Ese mismo mes de diciembre, modestia aparte, el poeta y escritor Arnulfo Vigil y un servidor, acuñamos la frase “El estilo gerencial de gobernar” que sirvió de título a otra columna donde dábamos cuenta de las señales que emitía el estilo sui generis del nuevo Presidente.

Por lo demás, Fox aún se siente Presidente y en ese torrente político que le corre por la sangre, acudió a ver su suerte con un pajarito que saca papelitos de una caja. Sólo él sabe que leyó ahí, pero Presidente, ya no es.

Y como dijo Crecencio Cuevas: “A mí ni me miren: yo vengo de rancho”

Mañana: Presidentes en Pugna/ Calderón, sobre mojado
Cuatro de cuatro.

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