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| viernes, 03 de septiembre de 2010 | |
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CARVAJAL DE LA CUEVA ¿RETRATADO
EN EL RISCO DE LOS MONOS EN 1576?
Pinturas
rupestres en González, Tamaulipas de 434
años o más.
¿Cuál es el
mensaje y qué etnia lo plasmó?
Momento
histórico único en el noreste.
Carvajal tuvo
guarnición a pocos kilómetros.
POR RAYMUNDO HERNÁNDEZ ALVARADO
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Como primer
gobernador del Nuevo Reino de León de 1580 a 1588, Luis Carvajal y de la Cueva
cumple con la encomienda del rey español Felipe II de explorar, poblar y pacificar una extensión de 200 leguas que comprendería
los actuales estados de Nuevo León, Tamaulipas, Coahuila, Zacatecas y parte de
Sinaloa, San Luis y Texas.
Desde mayo de
1579 el rey español Felipe II le extiende el nombramiento pero moriría a
finales de 1590 en prisión en espera de juicio al ser acusado de judío.
Antes de esta
misión Carvajal había sido traficante de esclavos negros en Lisboa, Portugal de
1564 a 1566. Viajaría hacia la Nueva España, a donde llega en 1567 vía
Veracruz, para de ahí trasladarse a la Huasteca, donde sería alcalde de
Tampico, Veracruz en la zona del Pánuco.
Aquí combate a
los piratas anglos dirigidos por Hawkings y aplaca rebeliones de los indios
xalpa, según sus propias narraciones en el proceso inquisitorial en su contra
afinales de los 80s de ese siglo XVI. Para 1573 expediciona al norte hasta
Mazapil, donde se encuentra a los aventureros fundadores de otras poblaciones
del noreste, quien al igual que Luis capturan y esclavizan indios para
venderlos a las minas de plata y oro.
Para 1576
Carvajal regresa a la región del Pánuco, donde es nombrado capitán de la
Huasteca, con destacamentos en algunos sitios que comprendían hasta el actual
municipio de González, Tamaulipas. Muy probablemente uno de esos destacamentos
en los que estaría Carvajal es el pueblo de Tamaholipa, en González, el primer
asentamiento en el vecino estado.
EL CHOQUE CON LA NUEVA REALIDAD
Es a partir de
este año 1576 cuando de la Cueva de acuerdo a una personal hipótesis- entraría
a los anales de la etnohistoria cuando al parecer sus soldados -y él mismo- son
retratados por aborígenes, de una no precisada etnia de la Sierra de
Tamaulipas en pinturas rupestres, dadas a conocer al mundo científico de la
arqueología e historia en 1968 por el investigador francés Guy Stresser-Penn.
Pero existen
otras conjeturas. En el marco de las posibilidades también pudiera corresponder
a otros expedicionarios iberos con épocas distintas. Lo que sí está determinado
es que en estas pinturas los indígenas plasman su choque con una nueva
realidad: Los conquistadores, montados en extraños animales caballos- además
de otras imágenes de su vida cotidiana.
Pero esto no
ha sido determinado por los arqueólogos a pesar de que el año pasado hubo
intentos de investigadores de la Universidad de Córdoba, España dirigidos por
el arqueólogo del INAH Tamaulipas, Gustavo Ramírez, sin q ue pudieran llegar siquiera al sitio en
que están pintadas en el llamado Risco de los Monos debido a las crecientes del
arroyo El Cojo y otros ríos.
¿PERO, QUÉ ES EL RISCO DE LOS MONOS?
Una definida
representación pintada por manos indígenas de hasta 490 años- creó lo que es
uno de los mayores enigmas para historiadores y arqueólogos nacionales y
extranjeros que lo han visto. Se trata de un conjunto de pinturas rupestres en
el muro de un peñón en el municipio de González, Tamaulipas que aparentan una
edad milenaria.
Se trata de El
Risco de los Monos y fue dado a conocer al mundo en 1968 a raíz de
investigaciones del etnólogo e historiador francés Guy Stresser-Penn, el que en
1938 cambia de idea y escoge la Huasteca mexicana en lugar de Africa para
indagar el pasado de sus pueblos.
La incógnita
para los especialistas viene de la ubicación de la antigüedad de las pinturas,
así como el grupo natural que las pintó en forma rupestre, pues semejan un
estilo no conocido en América, más propio de vestigios antiquísimos en otras
regiones del mundo.
Al respecto,
Stresser-Penn plantea en su libro San Antonio Nogalar: La Sierra de Tamaulipas
y la Frontera Noreste de Mesoamérica ( C. de San Luis, UAT, Centro Francés de
Est. Mex., 2000, pp. 445-453), que las emblemáticas pinturas están ubicadas al
sureste de la Sierra de Tamaulipas y aclara que el nombre no representa en modo
alguno relaciones con simios o changos.
El etno-historiador
fallecido el año pasado explica que por mono se entiende una figura humana mal
dibujada y por extensión la cultura popular la emplea para designar estatuas,
figurillas o representaciones humanas de la época precolombina.
La Sierra de
Tamaulipas mide poco más de 80 kilómetros de longitud comprendiendo parte de
los municipios de Casas, Soto La Marina, Aldama y González y un eje transversal de 50 kilómetros que ocupan casi
el 4.3 % del total de extensión del estado, refiere el estudio ecológico de la SEMARNAT para la protección de la
Reserva de la Biósfera, www.conanp.gob.mx/consulta/EPGJ-Sierra.pdf .
INDÍGENAS AQUÍ DESDE EL 600 a.c al 1500 d.c.
De acuerdo a
los vestigios arqueológicos encontrados, esta sierra y la Madre Oriental-
fueron ocupadas por distintos grupos aborígenes desde el año 600 a.c. al 1500
d.c.
Guy
Stresser-Penn describe en su obra: El risco está situado sobre la margen
izquierda este del arroyo de El Cojo, a unos 10 kilómetros arriba de San
Antonio Nogalar y unos 600 metros más arriba del pequeño rancho de Agua Grande.
La pared tiene casi 20 metros de altura y atravesando el lecho del arroyo es el
único modo de acceder a él.
Las pinturas
se ubican en un abrigo rocoso, el cual las ha protegido de la acción de la
intemperie, no así del vandalismo graffitero humano desde mediados del siglo
pasado. El techo horizontal está a cuatro metros del suelo y los bocetos a la
altura de un hombre, en su mayoría de color rojo-naranja o rojo oscuro, las
menos en negro.
Aunque otros
científicos atribuyen a los indios
pasitas la autoría de los monos, Guy indica que es más probable que sea de
los mariguanes que habitaron esta región
de la Sierra de Tamaulipas. La decoración abarca 37 figuras individuales, con
formas monocromáticas, de trazos simples y esquemáticos. El más pequeño es de 6
cms. y el más alto de 27 cms.
Debido a que
las pinturas están pálidas, desescamadas y con contornos difíciles de
describir, Stresser-Penn redibujó las figuras que serían conocidas
mundialmente, las cuales representan a humanos a caballo, a pie, otras figuras
en espiral, un animal carnívoro (al parecer vivérrido), una serpiente, un
cactus.
De las figuras
humanas de a pie algunas están plasmadas de frente, otras parecen estar
dibujadas de perfil y otras en contorsión, pero todas reflejan actividad
corporal.
El científico
las ordena en siete grupos y plantea la interrogante si los dos dobles círculos
concéntricos -3 y 5- estuvieron destinados a encuadrar el motivo 4 y a evocar
un rostro humano parecido al de Tláloc o una cabeza de monstruo reptil con
mandíbula abierta.
Guy interpreta
al tercer grupo como hombres de a pie con brazos y piernas abiertas que les da un aire de danzantes. Algunos
de los caballos representados aparecen con las patas dobladas hacia delante o
hacia atrás, mientras que otro animal más chico que los equinos aparece.
SOLDADOS DE ESCANDÓN: ARQUEÓLOGO
Esto pudiera
representar actitud de alerta en los jinetes a su paso por la sierra o de descanso en los recorridos por
zonas exploradas. De la época de las pinturas, Guy deduce que no son más antiguas del siglo XVI (Expediciones de
Cortes, Garay, Carvajal o Escandón), ni posteriores al XVIII, en que los
indígenas locales prácticamente ya estaban desaparecidos.
Por su lado el
arqueólogo Gustavo Ramírez Casillas plantea si entre el grupo de monos de a
pie grupo 4- que aparecen sin cabeza pudieran representar un mitote. Del grupo
6 de a caballo todos menos uno miran al norte, este grupo da la impresión de
estar detenido en un paraje desértico mientras escuchan las instrucciones de su
comandante.
Ramírez
Casillas afirma, en mi opinión las pinturas retratan a los primeros españoles
que incursionaron en el territorio tamaulipeco
es muy probable que estos
jinetes sean los soldados de José de Escandón, quien reconoció por primera vez
el territorio en 1747.
Agrega el
arqueólogo del INAH-Tamaulipas; las pinturas constituyen en si mismas, uno de
los primeros testimonios sobre la impresión que causó entre los indígenas del
noreste el arribo de extraños personajes montados sobre un animal (caballo)
nunca antes visto, (Panorama Arqueológico de Tamaulipas, Cd. Victoria, PECDAT,
2007, pp. 158-161).
CARVAJAL EN 1576, MI HIPÓTESIS
Otra hipótesis
planteada por el que escribe es la de
que estos jinetes ibéricos pudieran representar a los primeros aventureros
encabezados por Luis Carvajal de la Cuerva, quien en 1576 es comandante de
Pánuco con orden del virrey de apaciguar a los indios y en 1579 es el primer
gobernador del Nuevo Reino de León que abarcaba 200 leguas de largo y 200 de
ancho (836 kilómetros).
En una de sus
incursiones en la Huasteca se confronta con otro español llamado Francisco
Barrón quien lo acusa de apropiarse de los indios esclavos de su propiedad. Por
dos años y hasta 1580 se dedica a capturar y esclavizar indios de la huasteca.
En sus
constantes viajes pudo haber recorrido la región del ahora municipio de
González en la zona de la Sierra de Tamaulipas y corresponder a él o a otros
iberos a su cargo las imágenes plasmadas en El Risco de los Monos en 1576-1579,
hace más de 430 años.
Carvajal y de
la Cueva había llegado a la Huasteca con 70 soldados. Una cita de Eugenio del
Hoyo en su libro Historia del Nuevo Reino de León, 1577-1723 (FENL, 2005, p.
236): Luis González, soldado de
Carvajal, a quien acompañó en la guerra de Tamapache y antes de ella estuvo con
él de guarnición, durante ocho meses en el pueblo de Tamaholipa (Fundada en 1544
por Fray Andrés de Olmos a unos 15-30 kilómetros del Risco de los Monos). En
noviembre de 1584 declaraba ser de edad de 33 años.
Esta valiosa
referencia documentada en los archivos españoles en la conquista de la Huasteca
a cargo de Carvajal le da fuerte sustento a la hipótesis de que bien pueda
tratarse de este grupo de iberos los que retratan los aborígenes (supuestamente
mariguanes) en los muros del Risco de los Monos.
Tomando en
cuenta que los hispanos dominantes en la provincia del Pánuco o Huasteca
salieron de esta zona al Nuevo Reino de León -donde sería gobernador Carvajal- el autor del Hoyo, identifica a Felipe
Nuñez de Rivera oriundo de Lisboa- como cercano colaborador de Carvajal quien
lo nombra capitán y en 1588 era su teniente de gobernador y capitán general en
la provincia de la Huasteca.
DE GARAY Y HERNAN CORTES POR LA HUASTECA
Pero otro
historiador de larga trayectoria en Tamaulipas, Joaquín Meade descubridor de
la arqueología de San Antonio Nogalar en 1950- escribe que la huasteca tamaulipeca fue sometida por Hernán Cortes al
finalizar 1522 y en 1581 perteneció al Nuevo Reino de León del que era
gobernador Carvajal, (Luis Carvajal y de la Cueva: Capitán en la Huasteca,
1946).
Por su lado,
el también fallecido cronista de González, Angel Pérez Sánchez escribe que las
pinturas del Risco de los Monos son un
enigma para los historiadores y arqueólogos. Estas pinturas proceden de cerca
de 450 años
y los primeros que incursionaron por esta región fueron las
expediciones (fracasadas) de Francisco de Garay a partir de 1518 y de ahí a
1544, año en que fray Andrés de Olmos funda al pie de la Sierra de Tamaholipa,
la misión de la Tamaholipa.
En ese
período lógicamente incursionaron por esa región españoles montados a caballo,
que fueron captados por las tribus de pisiones, maguaguos o palahueques, que
plasmaron rústicamente sus figuras con pinturas en el Risco de los Monos,
(González, Corazón de la Huasteca Tamaulipeca, Cd. Victoria, UAT, 2004, p. 46).
Las pinturas
del Risco de los Monos pueden constituir el único momento histórico registrado
en Tamaulipas y noreste del país en que un indígena retratista logra captar el
paso de los conquistadores y mezclarlo con otras escenas de su vida cotidiana,
en una antigüedad no precisada que va de los 260 a los 490 años.
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