Perico Polico

MIENTRAS los medios de comunicación comentamos los primeros cien días de Andrés Manuel López Obrador, con sus pros y contras, Spotify contabilizó 4 mil 662 minutos de AMLO hablando en sus conferencias de prensa mañaneras, donde utilizó casi medio millón de palabras, algunas de ellas muy repetidas…

 

EL PEJE en sus conferencias de la mañana, usó la palabra corrupción, 591 veces; el pueblo bueno, 359 ocasiones; No sé, no tengo el dato, 90 veces; saqueo o saquear, 61 ocasiones; Benito Juárez, 26 veces; neoporfirista aludiendo a los conservadores, 22 repeticiones y Peña Nieto, 21 veces…

 

QUIZÁ  sea más ilustrativo no repasar la reseña de lo hecho y no hecho por AMLO en sus primeros cien días, sino lo que él ha visto o no visto en estos primeros tres meses de su gobierno de la Cuarta Transformación y una referencia es la reunión que tuvo con todo su Gabinete hace unos días, donde les dijo que todo, absolutamente todo lo que pase en el Gobierno, será supervisado por el Presidente de la República, que marca ese estilo muy lopezobredorista de centralizar todo en su persona…

 

ALGUNOS medios calificaron esa junta de AMLO con su gabinete legal y ampliado como un “regaño” a sus subordinados, sobre todo el retraso en los apoyos a jóvenes y adultos mayores y gente con discapacidad. El periodista Ernesto Núñez del portal de Carmen Aristegui, nos habla del estilo de gobernar de Andrés Manuel en estos primeros cien días, a través de esa junta de regaño a su Gabinete…

 

AMLO reclamó los goles recibidos e incluso los autogoles derivados de pifias de comunicación y nombramientos polémicos en diversas áreas de la administración pública; advirtió que no defenderá lo indefendible, y que seguirá utilizando las “mañaneras” para aclarar todo lo que haya que aclarar, e incluso para que los funcionarios a los que agarren fuera de base comparezcan ante la prensa a dar sus propias explicaciones. “No sudaré calenturas ajenas”. Les reprochó que, de cara a su informe de 100 días, no tuviera suficientes cosas qué informar…

 

UNA SEMANA después, cuando un reportero del sitio El Deforma le pidió hacer un balance de su administración en clave beisbolera, el Presidente respondió: “el equipo va muy bien, tenemos nueve elementos y tenemos buena banca, buen picheo de relevo y buen manager. Vamos bien y vamos a ganar la temporada, vamos a estar en las finales”. Los que trabajan cerca de López Obrador, saben muy bien que qué clase de manager es el Presidente y que, al mismo tiempo, le gusta hacerla de pícher, cácher, bateador, short stop, jardinero y hasta de ampáyer…

 

“EN TRES meses, López ha delineado un “estilo personal de gobernar” en el que es presidente, vocero, Comandante Supremo, legislador y líder del partido-movimiento. Ha sido omnipresente y avasallante. Un jefe abrumador para un grupo de secretarios de Estado que actúa con sigilo, temerosos ante la posibilidad del regaño presidencial”…

 

BAJO LA premisa de que su pecho “no es bodega”, AMLO luce como el opositor que fue: retador, indignado, justiciero. Un político que dice lo que piensa y, sobre todo, que expresa lo que siente. Respaldado en sus 30.1 millones de votos, su mayoría en las dos Cámaras del Congreso de la Unión, sus 19 Congresos locales afines y su popularidad de entre 60 y 80 por ciento de aprobación, López Obrador ocupa todos los espacios mediáticos, dejando pocos huecos a otros actores; su omnipresencia desafía a sus opositores, descalifica a las calificadoras, critica a los órganos autónomos y se burla de los contrapesos…

 

“SU GRAN poder, que no admite controles ni equilibrios, es semejante al descrito por Daniel Cosío Villegas hace 45 años, en su célebre ensayo “El estilo personal de gobernar”. Un régimen en el que el poder se concentra en una sola persona, en el que resulta inevitable que el temperamento, el carácter, las simpatías y la experiencia vital del Presidente influyan en su vida pública y en todos los actos de gobierno. Puesto que el presidente de México tiene un poder inmenso, es inevitable que lo ejerza personal y no institucionalmente”, advirtió Cosío. Ése ha sido López Obrador en estos 100 días: el impulso transformado en decreto presidencial, la intuición traducida en política pública, el prejuicio convertido en recorte presupuestal, el deseo hecho acto de gobierno”, sigue el periodista Núñez Albarrán...

 

SU DESDÉN por el lujo y el despilfarro, su desprecio hacia lo fifí, se convirtieron en un plan y una Ley de Austeridad Republicana. Su convicción de que “el que nada debe nada teme” se transformó en un decreto para desaparecer el Estado Mayor Presidencial y rematar en subastas las camionetas blindadas. Su promesa al pueblo de que jamás se subiría a un “palacio en los aires” tiene al Presidente viajando en vuelo comercial y en clase turista, y al avión TP01 en una venta de garaje en Estados Unidos…

 

EL “ESTILO AMLO de gobernar” toca todas las decisiones de la administración. Lo bueno y lo malo. Los logros y las pifias. Desde la apertura de Los Pinos hasta el aviso de que la Batalla de Puebla se conmemoraría el 5 de febrero; desde la voluntad de consultarle todo al pueblo, hasta la cancelación del Nuevo Aeropuerto; desde el deseo de no cobrar venganza, hasta el perdón a Peña Nieto y todos los funcionarios corruptos; desde el Jetta blanco hasta la termoeléctrica de Huexca; del Tren Maya a la cancelación de la Fórmula Uno; de la guerra contra el Huachicol a los 132 muertos en la explosión de Tlahuelilpan; del consenso para aprobar la Guardia Nacional a los más de 7 mil homicidios dolosos en tres meses de gobierno; del primer gabinete 50/50 de la historia al cierre de los refugios para mujeres víctimas de violencia intrafamiliar…

 

LUCES Y sombras en un arranque de sexenio, pero todas achacables al personaje que las ideó e incluso ejecutó. A la larga, López Obrador se llevará el crédito de los logros y cargará con la responsabilidad de los fracasos. Mientras tanto, dice el periodista, habrá que seguir buscando en su estilo personal el sentido a su proyecto de gobierno. Advertía Cosío Villegas en 1974: “Como en México no funciona la opinión pública, ni los partidos políticos, ni el parlamento, ni los sindicatos, ni la prensa, ni el radio, ni la televisión, un presidente de la República puede obrar, y obra tranquilamente, de un modo personal y aun caprichoso”. Pero estamos en 2019. Y apenas van 100 días…

 

DE MALAQUÍAS: FRASE CÉLEBRE: Los grandes sucesos dependen de incidentes pequeños: Demóstenes. EFEMÉRIDES: 1955- Fallece Alexander Fleming, biólogo y farmacólogo británico descubridor de la lisozima y de la penicilina. 2004- Se cometen atentados en Madrid en los que mueren 191 personas y más de 1800 resultan heridas. SANTORAL: Eulogio, Ramiro, Constantino, Sofronio. UN POCO DE HUMOR: Una bola de borrachos toca el timbre en una casa: Dishculpe, ¿eshta esh la casha de Rodríguez? Si. ¿Nosh podría decir cuál de todosh nosotrosh es?...

 

 

LA FRASE de Manuel González: No olvides que tal vez eres el faro en la tempestad de alguien…

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