Autor: José Rivero

Comentario:

La Fe bíblicamente dicho: “Fe es la convicción de lo que no se ve ni se deduce”. “Fe es la confianza en Dios y sus promesas sin necesidad de pruebas físicas”. Por la Fe Abraham abandonó su tierra y se dirigió a una nueva tierra donde recibió un nuevo mandato. La fe no es pasiva; impulsa a actuar y tomar decisiones basadas en lo que se cree sin haber visto. La Fe es la convicción, la confianza y certeza de lo que no se ve, actuando como un motor que impulsa la esperanza en Dios y sus promesas. Es una respuesta personal y libre de confianza en Dios, más que una simple aceptación ciega, y se considera una virtud teologal junto con la esperanza y la calidad que permite relacionarse con El Ser Supremo. Los seres humanos debemos entender que hay cosas que no entendemos, pero existen como por ejemplo el universo en su infinito. Por lo tanto, no basta sólo ver y pensar para saber que hay cosas más allá de nuestros sentidos. La fe va más allá, se trata de creer firmemente sin reservas ni titubeos que existe el Dios y Creador Supremo y que hay un lenguaje y una física más allá de nuestras limitaciones mortales. Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.

Autor: Ervey Cuéllar

Comentario:

Un día sí y otro también, aparecen notas no muy agradables sobre las obras que están en proceso en el Estado de Nuevo León, que pareciera dar a entender que debieran ya establecer como política pública en el Estado, que llame obra pública planeada no terminada para de esta forma se justifique el proceder gubernamental. Así es, por todos lados se ve que ninguna de las obras se encuentran al menos con la esperanza de que sean terminadas en esta administración, allí está la obra del Metro que va al aeropuerto y que nomás sonó bonito, porque ahorita la palabra desgracia se queda corta, por la afectación que tal obra produce sobre la avenida Miguel Alemán, donde los automovilistas sin ser toreros están haciendo su doctorado en ese ramo, con tanto bache que hay en esa zona y que parece no tener compostura a corto plazo o de manera rápida para evitar males peores en los automóviles. Por el lado de Escobedo y Salinas Victoria el triángulo vial, tampoco se termina, y pareciera que ya se partidiza mientras que los ciudadanos y empresas sufren las consecuencias con la falta de terminación de la obra. Total, obras por aquí, obras por allá, que evidencia una falta de competencia de las autoridades para poner fin a estos tropiezos, que lo único que causan son problemas económicos y trastornos laborales. Por eso insisto que parece ya política pública estatal el no concluir las obras en el Estado. Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.

Autor: Ernesto Piñeyro-Piñeyro

Comentario:

"Con Ojos y Oídos de Niño de 84 Años... Clamando en el Desierto". De Pangas y Chalanes en los años 40 por la Carretera Federal 85, del DF a N. Laredo, Tamps.  Aunque no me lo crean, mis amados leyentes, sobre todo si sois menores de 60 años, un viaje por esta carretera en lo años 40, era equivalente a una aventura de Indiana Jones. Pero en vivo, sin extras o efectos especiales pues no se requerían, los actores eran de carne y hueso, los escenarios eran naturales a todo color. Los paisajes eran alucinantes, de película de aventuras en países remotos, pero sin las exageraciones y mamadas típicas de los gabachos. La cantidad de frutas era un mosaico de colores y sabores, y si se puede decir, un torrente de aromas que se mezclaban entre sí, dejando un impacto desconocido en nuestros sentidos. Comidas que podrían parecer exóticas, de otros países, cocinadas con hierbas desconocidas mezcladas de múltiples maneras. Que afortunadamente mi abuela materna conocía muy bien, pero que no siempre estaban disponibles en el mercado de mi pueblito fronterizo, por lo cual ella las cultivaba en macetas. Como habitantes que éramos del árido, incoloro e inhóspito desierto norteño, nos pasmaba la infinita abundancia de colores, sabores, sonidos selváticos nocturnos, voces de animales, pájaros y bestias salvajes. De personas con otro color de piel, que hablaban con palabras de idiomas que no entendíamos, por lo cual las chiquillas se reían de nosotros. Enfundadas en atuendos que parecían de fiesta patronal, por lo multicolor de sus tejidos y sus bordados. Así como un verdor infinito, que nos rodeaba por todos lados, que nos impedían ver más allá de las paredes y las crestas de las montañas, todo nos sobrecogía. Pasábamos por pueblos, rancherías y caseríos muy pequeños, al pie del camino. En algunos lugares tenían encadenados o en jaulas a animales que nos parecían de una película de Tarzán, exóticos, un jaguar, un cocodrilo, un oso, un pequeño mono o un cervatillo. Estaba prohibido darles de comer y menos acercarnos a ellos. En muchos jacales, veíamos mujeres moliendo en el metate la masa del nixtamal para hacer a mano gruesas tortillas en el comal, que luego freían en abundante e hirviente manteca de puerco y rellenaban de viandas deliciosas. También tenían enormes molcajetes llenos de salsas de diferentes tipos, crudas, fritas, hervidas. Todo acompañado de aguas frescas, especialmente la de tamarindo con su pulpa agridulce, las de guayaba, mango, melón y sandía. No sé por qué, pero el humo que brotaba de esas humildes viviendas, le agregaba algo de un nuevo sabor a la comida. Nos tocó ver el sacrificio de un cerdo enorme, que chillaba desesperado al sentir que lo arrastraban a su muerte. Dicen que la presienten y chilló más cuando le hundieron el cuchillo en el corazón y pataleando lo colgaron de las patas traseras a un poste, en medio del patio. Mientras, unas señoras recogían en cazuelas, la sangre que brotaba de la herida, con la que elaborarían la morcilla o moronga, como le dicen en la CDMX. También vimos cuando le cortaron la garganta a un pequeño cordero para la barbacoa de pozo, no emitió ni un solo balido, solo sacó la lengua y cerró sus ojitos. Mi abuela hizo un comentario que solo entendí muchos años después, "Así murió el Cordero de Dios, sin protestar, sin defender su vida y sin oponerse a su suerte". ¡Bolas! Ya os he mencionado la inclinación de mi santa madre y mi más santa abuela materna, a las vacaciones en verano, entre ciclos escolares y en invierno, después de la Navidad. Cuando menos en seis ocasiones hicimos el viaje redondo en el Tren del Norte entre esos dos puntos en la temporada post navideña; la CDMX y la frontera. Además, otras en autobús o tren a Tampico y Veracruz en el Golfo, por las vacaciones de verano. En todos esos viajes, fuera en autobús, fuera en tren, las experiencias eran un abanico de emociones de un México que ya no existe, desapareció con el progreso. Emociones que iban desde lo espectacular y desconocido, hasta lo inesperado, que nos llenaban de angustia y pavor. Tal fue el caso, cuando cruzando un río en chalán rumbo a la CDMX, un camión de los llamados rabones, de dos ejes y siete toneladas, fue vencido por su carga y cayó al río, con su chofer y sus macheteros, que fueron rescatados aguas abajo. El chalán se bamboleó fuertemente por la falta repentina de peso y todos los viajeros que íbamos en el centro de la embarcación, entramos en pánico. Era una costumbre, que a los pasajeros de los autobuses los bajaran y los colocaban en el centro de la plataforma, precisamente para contingencias como esta. Les juro, que, a los pequeños, nos llenaba de pánico, ver las aguas del río, como lamían las orillas de las endebles naves.  je, je, je. Por todo eso que vivimos en el autobús, teníamos que atravesar varios ríos, usando chalanes o pangas, lo cual era una aventura y experiencia alucinante, llena de emoción y temores. En algunas partes, los chalanes eran jalados con larguísimos y gruesos mecates, de una orilla del río a la otra, por grupos de hombres forzudos, sudorosos y pujantes, de pujar. A veces la corriente era más fuerte que estos santos y abnegados señores, y desviaba el chalán del punto de embarque. Je, je, je. Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.