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- Categoría: El lector
Autor: Ernesto Piñeyro-Piñeyro
Comentario:
Con Ojos y Oídos de Niño de 84 Años, Clamando en el Desierto. En los Años 40, no Existían las Fechas de Caducidad en Alimentos, Medicinas y Bebidas. En esos años de la Segunda Guerra Mundial, en México y otros países, no existían las fechas de caducidad impresas en envases de alimentos, bebidas o medicinas como norma obligatoria. La penicilina acababa de descubrirse y no estaba disponible para la población civil, solo para los heridos en combate. Antes de 1950, los alimentos se vendían frescos, a granel o en envases simples, latas, botellas, bolsas de papel, redes y pequeños costales. La leche y los lácteos como la crema y los quesos, se vendían frescos, de casa en casa y los huevos se recogían diariamente del gallinero familiar, muy comunes en aquellos años. Lo mismo con las verduras, frutas y hasta el hielo en barra para la nevera familiar. Había una red establecida de "Entregas", de casa en casa que recorría barrios y calles del pueblo. Los mercados existían, pero no eran "Super", y eran más pequeños que los actuales. El consumidor dependía de la confianza en el comerciante y de sus propios sentidos, (olor, color, apariencia, textura y sabor), para juzgar si un producto estaba en buen estado. Un ejemplo en alimentos enlatados, eran las latas "infladas" de atún y otros perecederos, que, por estar así, se descartaban sin siquiera abrirlas. En alimentos, la conservación se basaba en salazón, encurtido, enlatado y refrigeración. La carne se secaba al sol, igual que orejones de tomate y otras frutas. Las neveras y los refrigeradores domésticos eran pequeños y solo se guardaban en ellos, los sobrantes de la comida de medio día o cosas como la leche, quesos, mariscos, frijoles y otros perecederos. Las amas de casa medían y calculaban muy bien el consumo diario de alimentos de toda la familia. De esa manera, lo que sobraba era muy poco y se refrigeraba para consumirse por la noche. Las cajas y envases solían llevar solo la marca y, en algunos raros casos, el número del lote de producción. Medicinas, químicos y farmacéuticos, tampoco llevaban fecha de caducidad impresa; se usaban registros internos del laboratorio o farmacia. No había aerosoles, se usaban pequeñas bombas o pompas manuales para esparcir desinfectantes como la creolina o insecticidas como el FLIT y perfumes. En 1960–1970, con la amplitud y expansión del comercio internacional, el consumo y la producción masiva. Empezó a exigirse más información detallada en las etiquetas de los productos. En México, la Norma Oficial Mexicana NOM-051, de 1982, que se actualizó varias veces, estableció la obligación de incluir fecha de caducidad o de consumo preferente en todo tipo de alimentos, medicinas y bebidas. En EE. UU. y Europa, las reglas obligatorias de etiquetado se consolidaron en los 70 y 80, impulsadas por la FDA y la Comunidad Económica Europea. Diferencia importante; Antes de los 50: No había fecha de caducidad impresa. Hoy es permanente y obligatoria en todo tipo de alimentos, bebidas medicamentos y cosméticos, como parte de la protección a la salud y hasta la vida del consumidor. ¡Eran otros tiempos! Sin embargo, aún faltan muchas reglas en cuanto a precios, volúmenes, peso, caducidad y capacidad, en otros artículos.



