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- Categoría: El lector
Autor: Víctor Vela
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Parte II Pandemias recientes. La influenza H1N1 Nuevos problemas de salud, causadas principalmente por enfermedades infecciosas de carácter universal, se dieron por dos décadas posteriores a 1920 hasta el descubrimiento de los antibióticos. Y -aunque a lo largo de la segunda mitad del siglo estuvo latente la amenaza de los contagios (directos o vectoriales) de diversas enfermedades, incluidas las de tipo respiratorio- no es sino hasta 2009 cuando se presentó una nueva epidemia de influenza llamada H1N1. El virus se asoció, al principio, a una neumonía atípica. En diciembre de 2014 se presentó mayor número de casos catalogados que alcanzó la categoría de Enfermedad Respiratoria Aguda Grave (ERAG), y se inició con el protocolo de vigilancia epidemiológica, fue posible elaborar una vacuna adaptable a las mutaciones con un grado de inmunidad de 60% por un año y aplicar un antiviral bastante eficaz. Para entonces se recalcaba, dada la mutación del virus, que había la posibilidad de una devastadora pandemia. COVID 19 El comúnmente llamado Covid 19 (SARS-CoV-2/COVID-19) cuyo origen territorial está pendiente aclarar tiene -en ese aspecto y otros con carácter intrínseco- cierta analogía con la llamada Influenza Española de 1918. Aparece un siglo después de aquella y viene a confirmar que, el tema de las epidemias, sigue siendo uno de los retos más amplios para la medicina, dadas las limitaciones para enfrentar al fenómeno con el apremio deseado. Pero, al parecer, la experiencia sirvió para disminuir -al ampliarse el tiempo de propagación mediante el confinamiento, la sana distancia y las demás medidas sanitarias- la probabilidad del colapso en el sistema de salud. Al ser el Covid 19 una enfermedad altamente contagiosa, con un elevado índice de agravamiento y letalidad para lo población vulnerable, desde un principio se percibió el riesgo del colapso del sistema de salud, de cualquier país, si no se tomaban medidas tendientes a reducir la velocidad de propagación del virus. Por eso se habla de aplanamiento y dilatación de las curvas, acumuladas y marginales, que representan a simple vista la propagación de la enfermedad en un país o región. Para hacer frente al Covid 19, cada país o región hubo de adaptarse a sus circunstancias, que no siempre fueron favorables al objetivo de mitigación, factores culturales y del desarrollo influyeron para incidencias variadas. A nivel mundial, a fines de 2020, el número de contagios confirmados son al menos 80 millones de casos y la mortalidad se aproxima a 2 millones de fallecidos. Lo variado de los síntomas hace subestimar considerablemente el número de contagios y la comorbilidad hace incierta la cifra de muertes causadas por el virus. Además, aunque la letalidad en términos absolutos fue menor a la de otras pandemias de la historia, el daño económico y el impacto socio cultural son con precisión altamente significativos y el futuro a escala global propicia la acción de un amplio debate. COVID 19, ECONOMÍA Y SOCIEDAD La desaceleración de la actividad económica es el resultado más visible, a nivel social, de un fenómeno como el Covid 19. Para algunos analistas, las consecuencias de esta contingencia suelen limitarla a las secuelas más relevantes de un país en particular, lo cual los lleva a modelos sesgados para explicar una realidad global. La historia nos ha enseñado que las epidemias tienden a ser menos letales en los países democráticos, pero que las democracias son vulnerables, al estar impedidas por la falsa información, al no poder manifestar soluciones de fondo para sus problemas de esta magnitud. Ante la disputa por la hegemonía entre Estados Unidos y China, se ha llegado a confundir el origen territorial del Covid 19, sin advertir que tal confrontación está implícita en la causa a la cual se atribuyen, además de tantos malestares actuales, que este tipo de enfermedades tiene su origen en el evidente deterioro ambiental resultante de la lucha sistemática del hombre contra la naturaleza. Boaventura de Sousa Santos y Naomi Klein, a través de sus sendos libros: La cruel Pedagogía del Virus y Los Años de la Recuperación, examinan la relación que, en el fondo, existe entre la actual crisis sanitaria y el progreso global del sistema capitalista de producción. Califican al Covid 19 como una excepcionalidad dentro de una crisis más amplia impuesta por el neoliberalismo como “la versión dominante del capitalismo”, cuya normalidad consiste en dos objetivos: legitimar la concentración de riqueza y obstaculizar medidas efectivas para prevenir una tragedia ecológica. De Sousa Santos argumenta contra “la idea conservadora de que no hay alternativa a la forma de vida impuesta por el hiper-capitalismo en el que vivimos”. Da a conocer las grandes enseñanzas de la presente crisis en torno a la forma desigual del sufrimiento y las consecuencias de la heterogeneidad que se vive aún en los países adelantados. Señala que, desde principios del siglo pasado están latentes “en la agenda del debate aquellas alternativas económicas, sociales, políticas y culturales que apuntan a horizontes pos capitalistas, modelos de desarrollo, vida y sociedad que mitigarían la agresión cada vez más intensa contra la naturaleza inducida por el capitalismo“. Al atribuir al sistema capitalista la integración de las condiciones culturales que colocan a la modelación teórica detrás de una realidad cada vez más implacable, propone “…una nueva articulación entre los procesos políticos y los civilizadores [para] comenzar a pensar en una sociedad en la que la humanidad asuma una posición más compatible con la naturaleza del planeta en el que habita”. Desde mediados del siglo pasado se ha planteado el problema del crecimiento económico ordenado como principio universal, de tal suerte que se protejan racionalmente los recursos naturales. La crisis del Covid 19 ha servido para entender este tipo de fenómenos bajo una perspectiva más amplia, tanto en su origen y tratamiento como en la restauración de los daños. Naomi Klein incorpora al debate elementos donde se cuestiona duramente la idea del progreso, concebido como mero crecimiento económico. Opone sus juicios a quienes consideran a la caída del muro de Berlín el inicio y la consolidación del sistema capitalista como la única opción para avanzar en armonía con la naturaleza. Demuestra que, contrario a los propósitos, la resultante fue la transgresión a las leyes naturales al promover un crecimiento económico relacionado con el consumo derrochador, que es causante de la contaminación y destrucción del mundo natural como nunca antes en la historia. Klein radicaliza su postura al volver a la historia y ver las falacias del progreso supuesto, y propone terminar con el neoliberalismo, es decir regresar aquellos medios de producción privatizados que en principio tienen carácter público. Ello se sustenta en la viabilidad de la nueva sociedad que a raíz de la pandemia puede ser convocada y apta para enfrentarla y contribuir en la reconstrucción. PREGUNTA ¿Sera factible, considerando los elementos aportados por esta reseña y bajo los principio de un DEBATE CIVILIZADO, entrar en un proceso de mejora generalizada para el mundo, donde vaya implícita la desaparición del sistema capitalista como fundamental en el nacimiento de una nueva era?
Autor: Ernesto Piñeyro-Piñeyro
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Con Ojos Tristes y Oídos de Niño Sordo. La vocación destructora de los regiomontanos, con su ciudad, su entorno y su río. Con intenso placer, al principio y profundo pesar después. Estuve leyendo algunos apuntes sobre las ciudades coloniales de nuestro amado México, son un espectáculo impresionante. Cuando llegué al apartado de Monterrey, (He aquí el dolor), el autor de las notas, dice que en nuestra ciudad son pocas las edificaciones coloniales, y las que hubo, fueron demolidas inexplicablemente, por los mismos habitantes de la ciudad. No hubo cataclismos, terremotos o fenómenos naturales, de por medio, a los que pudiéramos atribuir su lamentable desaparición. Fueron sus mismos hijos, que, como las crías de las tarántulas, se comieron a la madre que los engendró. ¡De que pueden presumir los regiomontanos! si su vocación fue siempre de destruir lo poco construido, por nuestros padres y abuelos. Lo vemos a lo largo y ancho del área metropolitana, de la capital industrial del País. Lo he estado señalando en varios artículos anteriores, auto declarándome defensor de sus viejos sillares, testigos de mejores épocas. Joyas pétreas que formaban parte de mansiones norestenses típicas, señoriales. Menciona solamente el Palacio Museo del Obispado, que tuvo que ser reconstruido en más del 80%, de su totalidad, pues estuvo abandonado por muchos años. Solo la fachada y la cúpula son de la construcción original, según él investigador. En mis clases de Historia de Nuevo León, leí que el Convento de San Francisco, hoy Círculo Mercantil Mutualista de Monterrey, había sufrido la misma suerte por mano de los depredadores regiomontanos revolucionarios. Lo cercenaron, por un lado, el de la calle de Ocampo. De la Capilla de los Dulces Nombres, de las calles del Dr. Coss y de M. Matamoros, que no es colonial, sé lo siguiente, "Que su construcción data de 1830, fue ordenada por la viuda de José Antonio de la Garza Saldívar, en cumplimiento de una cláusula en el testamento de su esposo. Fue declarada patrimonio nacional el 7 de enero de 1938; en 1945 fue intervenida, sus muros de sillar fueron recubiertos con mortero de arena y cemento. En 1956 se intentó demolerla, sin embargo, el plan fue detenido al ser considerada una reliquia. El 11 de mayo de 1985, en una breve ceremonia, el gobierno municipal entregó la capilla al arzobispado de Monterrey y se formó un patronato ciudadano para su cuidado y preservación". Esto lo menciono solo para destacar el intento de demolerla, como he señalado que es la vocación destructora de los regiomontanos. No solo con sus edificios coloniales, que son pocos o ningunos. ¿Sabían que hay 135 pueblos mágicos en toda la república mexicana? ¡Increíble, verdad! Ojalá que no les vaya a dar, como les dio a los regiomontanos, por demoler todo lo que les parezca viejo e inútil. Para dárselos a los desarrolladores inmobiliarios y los llenen de agujas de concreto y acero. Este Fin de Año, de nuevo me llevaron a mi paseo semestral por San Pedro, ¡Lo mismo! Desolación y más desolación. Mansiones desaparecidas y en su lugar, profundas excavaciones para los cimientos de horrorosos palomares, en los que se enloquecerán los niños, atraídos por el abismo de sus muchos pisos. Y en los que los suicidas podrán realizar sus intenciones autodestructivas. ¡Pobre Monterrey! Por lo que veo, el Bronco es de los mismos depredadores, que están contra la cultura, pues se niega a regresar Opus 102 a la banda de FM, con el argumento de que nadie la escucha, AMLO puso de moda el odio a la cultura, la ciencia y la educación de post grado. Ex-Priyistas ambos al fin.



