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- Categoría: El lector
Autor: Esteban Bárcenas AlcaláComentario:
Es la BOA. ¿Tiene derecho Andrés Manuel López Obrador a ocultar un documento del que se ignora su autoría, pero cuyo contenido evidentemente es de interés público? ¿Los ciudadanos de México somos mayores de edad con discernimiento suficiente y capaz o requerimos de tutela y dosificación de contenidos que nos puedan "desorientar"? Por supuesto que no. Es fundamental que los mexicanos estemos informados, es nuestro derecho el acceso a la información. Aún y cuando se nos advierte que se trata de un documento anónimo cuya autenticidad se desconoce. No sabemos si el bloque opositor tiene tal nombre, ni quiénes son sus integrantes, pero lo que sí sabemos es que actúan un día sí y el otro también. Un día acuden al campo militar a solicitar a los Generales que intervengan con la fuerza a poner fin al gobierno de la Cuarta Transformación. Y al día siguiente organizan una manifestación en la que exhiben sus automotores de última generación y sonando los claxon, urgen a dar fin al nuevo régimen populista, autoritario y pro-comunista. Luego, diariamente con o sin fundamento, con o sin pretexto expresan la descalificación cotidiana de la estrategia contra la pandemia, o contra la manera de contrarrestar los efectos de la crisis económica global, para lo cual participan las "mejores plumas" de la era neoliberal. ¿Son o no un bloque? No lo sé, pero actúan como tal. De ser auténtico el documento, los mexicanos tenemos que celebrar el avance de nuestra democracia, ya que el bloque opositor está optando por la vía democrática para derrotar en las urnas a Morena, asimismo mediante el ejercicio del voto revocar el mandato del Presidente de la República. Tenemos la esperanza de que este bloque opositor abandone sus aspiraciones golpistas, no deseamos una dictadura militar, así como tampoco que se violente nuestra soberanía con solicitudes de intervención de gobiernos extranjeros. Por el bien de México, a ejercer la democracia. Saludos.
Autor: Ariel Zapata
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Los grupos que se conforman para “dividir-atacar”, en todos los tiempos y espacios, generalmente en México, han sido no solamente de los más débiles, al complacerse en su incompetencia y en la falta de visión, sino que son los más manejables para hacer cualquier cosa, en aras de conservar sus bienes, porque el otro que es considerado como antagónico, les va a quitar todo. Es la motivación imbuida o embutida. Se operan estos grupos, tradicionalmente, a la manera de etiquetar personas o grupos, señalándolos como rojos, negros, verdes o amarillos. Una muestra, que para todos es palpable, es lo que se ha señalado alguna vez, ya desde hace tiempo, pero que ahora lo atrae oportunamente la respetable editorialista Irma Martínez en su artículo del sábado 6 de junio en El Norte, titulado: “¿Quién los mandó y quién les pagó?” sobre los campos de batalla urbana con grupos de jóvenes de ambos sexos, encapuchados que atacaron y destruyeron propiedad privada, desvirtuando los objetivos de la manifestación, que de todo tipo las ha permitido este gobierno, sin represión alguna para despejar las libres ideas, cuáles fueran estas. Anteriormente, ya habíamos analizado el perfil característico de estos jóvenes, casi, ¡casi uniformados! con mochilas en cuyo contenido deben traer logísticamente lo necesario, para lo que se pueda ofrecer. Como bien lo menciona la editorialista, en su artículo, hasta bombas molotov armaron, para efecto de desvirtuar cualquier manifestación y con la muy clara intención de provocar violencia dividiendo la manifestación y a la gente, con los altercados y estar en condiciones de que hay que comunicar al exterior sobre el clima en este País, de que somos violentos y de que no hay orden. Como bien lo señala Irma Martínez, se quiere provocar inestabilidad y aprovechan las manifestaciones, para ello. ¿Quién gana con esto? ¿Para qué y con qué objeto lo hacen? ¿A quién quieren desacreditar provocando violencia perversamente innecesaria? Basta con cercar, como lo hacen los fotógrafos de los medios, por los propios organizadores de la manifestación, a estos jóvenes y hacerlos confesar lo que reclama de respuestas, la periodista Martínez: ¿Quién los mandó y quién les pago?
Autor: José Enrique Carrillo
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Amigos de Monitor Político; un tema mundial y de reflexión es el racismo ¿qué lo provoca? En México, nuestro querido país, aunque no usa la palabra la constitución mexicana si lo da a interpretar el artículo primero constitucional en su último párrafo que menciona "queda prohibida la discriminación motivada por origen étnico o nacional..." al citarlo se reconoce que existe en el país, y muchas personas la han sufrido o hemos sufrido; sigue siendo letra muerta la declaración de los derechos humanos: "todos los hombres nacemos libres, somos iguales", porque es letra muerta una norma jurídica o filosófica cuando se habla de un principio, no debe ser parcial su aplicación, porque esa frase es general, me tocó ver en Chihuahua hace años como sacaron casi a golpes a unos tarahumaras de una tienda, hay quien le dice "indios" a los campesinos, recuerdo que un familiar del anterior presidente nos dijo "chuzma" jajaja, hasta donde llega el problema de identidad real de la persona, una amiga de piel negra, Lupita, dejó de ver a la familia de su suegra, porque le decían la negra; los plebeyos y los patricios tipo Roma de los emperadores; hay algunos paisanos, en este país que así ven a la raza de bronce como diría José Vasconcelos, el racismo es cuando una raza se exalta considerando inferior a otra; en conclusión, el racismo es un problema de cultura individual, y de conciencia, que en lo personal, consideró que en este mundo todos somos y nacemos iguales de carne y hueso por un periodo temporal y morimos sin tipo de piel o economía o religión o política, simplemente morimos, ejemplo el coronavirus muy popular en estos tiempos, no es racista, mueren igual todos, y aclaro: deseo a todos salud y salgamos algún día de esta pandemia por lo pronto me quedo sin comprender a los racistas, gracias por el espacio.
Autor: Ernesto Piñeyro-Piñeyro
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"Con Ojos y Oídos de Niño". Más Crueles, que Piadosos. Antes de escribir un artículo, hago profundas cavilaciones sobre el tema a tratar. Evoco y recorro mentalmente, extensos momentos de mi vida. Los analizo varias veces para encontrar las posibles incongruencias, que pueda haber. Especialmente, ahora que se me van las cabras al monte, a cada rato. Este es el caso con el tema de hoy. Llegué a la triste conclusión, que, a lo largo de mi vida, conocí más personas crueles, que piadosas. De ambos sexos, de todas las edades, de todos los códigos postales, religiones, afiliación política, preferencias sexuales, es decir, de todo el espectro humano. Es deprimente. Padres crueles, madres crueles, maestros crueles, médicos crueles, abogados, policías, sacerdotes, monjas, políticos más que ninguno. No tengo una explicación teórica psicológica para ello. Se dice que son así, porque sufrieron crueldad y fueron maltratados de niños, por lo que solamente replican lo que aprendieron desde su infancia. Pero es falso. Conozco personas que crecieron y se desarrollaron en ambientes tranquilos, con padres amorosos, y de repente, se cruzaron para el otro lado de la calle. Y otros, qué hicieron exactamente lo contrario. Así que estos postulados teóricos son falsos, de toda falsedad. Ha habido experimentos psicosociales en los que se obligó a los participantes, a ser crueles con sus compañeros, y lo fueron en extremo. Demostrando que la crueldad es parte inherente al ser humano. Algunos de los actuales líderes mundiales como Trump, Bolsonaro, Maduro, el norcoreano y quizá el chino, son personas crueles, con poco respeto por la vida y la dignidad humanas. Yo he sido testigo de la conducta de curas y monjas, que ante el agudo dolor y sufrimiento de niños y niñas, antes que compadecerse de ellos, les han dado la espalda. Su reacción y comentario favorito, "es la voluntad de Dios", lo usan para protegerse de cualquier crítica, propia y ajena. Con esa actitud acallan sus consciencias. Podemos esperar y entender, que en algunas profesiones cómo los médicos y las enfermeras, se requiera un endurecimiento emocional, para poder cumplir sus funciones, sin quebrarse. Igual lo podemos aceptar de los rescatistas, los bomberos y aún los policías. Pero eso es una cosa y otra, la crueldad injustificada ante el dolor ajeno, que pide a gritos compasión, ayuda, empatía. Una mano que nos saque del tremedal y pantano de la vida diaria, en que a veces sentimos hundirnos, sin disponer de un punto de apoyo, para evitarlo. En mi infancia, en la casa de al lado, vivía una pareja que no había podido tener hijos. Adoptaron a un pequeño de seis años, güerito, muy rubio, flaco como un esparto seco, se le veían las costillas, se llamaba Oscar. Todos los días, ambos los dos, le daban unas palizas con cinturón y palos de escobas y lo bañaban, en una pileta con agua fría, sumergiéndolo hasta casi ahogarlo, según ellos para que se hiciera obediente. Su llanto y sus gemidos sonaban como los berridos de un cabrito en el matadero. A veces se acercaba a la barda gimoteando, le preguntábamos por qué le pegaban tanto. Solo nos respondía, que, porque no entendía lo que le ordenaban. Nosotros lo observábamos desde el otro lado de la cerca, asustados, sorprendidos, pero sin hacer algo. Perdónanos Oscar, por haberte dejado sufrir tanto y sin decir algo, para detener tu dolor, pero éramos niños igual que tú y tuvimos miedo. Nos cambiamos a Monterrey y ya no supimos en que terminó esa agonía, pero por muchos años traje en mi sensorio, las imágenes visuales y los alaridos de ese niño de mi edad. Tristemente, conozco otros muchos casos, de padres y madres "ejemplares".
Autor: Ricardo Garrés Valdez
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Propuesta a AMLO (La cual estoy seguro va a hacer que la fifiada brinque, pero no de alegría). Primero, como en los buenos cuentos: “Había una vez…” Un poco de historia. Hace un siglo, Inglaterra se encontraba participando en la “Gran Guerra” y el costo para el gobierno se había triplicado en esa Primera Guerra Mundial. Los estudiantes de economía escuchamos el nombre de AC Pigou en alguna conferencia, pero no le pusimos atención alguna en nuestros tempranos días de la Universidad, solo a Adam Smith y John M. Keynes, a algunos mercantilistas, monetaristas, sin olvidar a Malthus. La “Escuela Austriaca”, como la "piedra filosofal", no la mencionaron nunca. Pues bien, Pigou es conocido como uno de los primeros economistas que tratan el problema de la desigualdad, y propuso un impuesto, de una sola vez, del 25 % a todos los ricos, con excepción de los no ricos, claro. El fundamento es que los jóvenes arriesgan y pierden su vida y sus posesiones en esa guerra, y los ricos nada en lo absoluto. Bien, en este tiempo de pandemia, del sufrimiento de doctores y personal médico, así como de los trabajadores “esenciales”; quienes arriesgan su vida usando transporte público, trabajando en fábricas. En esta lucha contra el Covid-19, los ricos no ponen absolutamente nada: AMLO debe de declarar un impuesto del 25 %, por una sola vez, para combatir la pandemia y ayudar a la gente, la cual sin empleo, millones perderán incluso el lugar donde viven por no pagar rentas o hipotecas, y sufrirán hambre. ¿Acaso es esta la idea de un “fifí renegado” como Ricardo Garres (Una ex compañera de la universidad dice que soy fifí, ex miembro del PAN, al cual renunció por lo cochino que son) ¿Será acaso “amargura”? No hombre, la idea no es originalmente mía, es de “Ian Kumekawa” en el Financial Times: “We need to revisit the idea of Pigou wealth tax” (“Necesitamos revisitar la idea de impuesto a la riqueza de Pigou.”). De esta manera se reducirá el impacto tanto en la economía como en el sufrimiento de los mexicanos, quienes han producido esa riqueza que la fifiada se apropió, gracias a las corruptelas neoliberales, y lo cual los economistas serviles, con eso de los rendimientos marginales del trabajador” se han encargado de justificar como “el pago a la gerencia”, o “iniciativa empresarial” quienes porque arriesgan unos pesos, si les va bien, se embolsan la mayor parte del valor producido, en forma de ganancias, pagando salarios de hambre. Ya vimos los impuestos que se robaron no pagando por regalo del PRIAN, así que tienen que cooperar en estos tiempos difíciles. Subaru ha donado 50 millones de comidas en Estados Unidos para los pobres, sin que les haya perdonado impuestos: Falta ver el "Grupo de los Diez", Carlos Slim y todos esos multimillonarios. Así que, riquillos: es hora de “caerse con su parte”... Basta de sentirse soñados como Mauricín y Fernandín: "Cáiganse con la pachocha."



