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- Categoría: El lector
Autor: José Rivero
Comentario:
Amanecemos de luto. El cónclave anterior escogió un papa diferente, ya no fue un papa italiano, ni siquiera europeo ni de la élite cardenalicia, primer pontífice de todo el hemisferio sur. De hecho, el papa Francisco -cuya muerte acaba de ser anunciada por el Vaticano- fue el primer no europeo en convertirse en obispo de Roma desde la muerte de Gregorio III en el año 741. La élite italiana buscará volver a establecerse regidora del colegio cardenalicio y de los destinos de la religión de más de un billón de seres humanos que viven en un mundo de valores en proceso de erosión frente a la materialización y una todavía desconocida inteligencia artificial. Serán cinco días de duelo y el sábado próximo tendremos un nuevo papa. De los favoritos está sin duda, el consentido del papa Francisco, Peter Turkson, Ghana: El cardenal Peter Turkson, de 76 años, desde hace tiempo se le considera uno de los favoritos. El Colegio cardenalicio prefiere a Peter Erdo. Es conocido como un conservador con una gran capacidad de diálogo y gran cultura. Además, es considerado como uno de los mayores expertos en derecho canónico de la historia de Hungría. Para mí, el favorito es otro: Raniero Cantalanesa, confesor de los últimos cinco papas. Veremos. 2/ La serpiente. Si, la presidente ha hecho un buen papel, ha sembrado y cosechado simpatías entre sirios y troyanos, pero… un gran pero. A dónde nos lleva; porque ella no trabaja para México ni para los mexicanos, trabaja con toda devoción para El Foro de São Paulo. Le ayuda a los Saopaulistas de Cuba, de Nicaragua y de Venezuela a sobrevivir pese al rotundo fracaso de sus políticas económicas. La presidente nos lleva a un socialismo latinoamericano que patrocina la lucha de clases. Patrocina la lucha a muerte… de clases. Ahora quiere fabricar medicinas quizá con militares, quieren construir ferrocarriles de pasajeros, no, de dos o tres pasajeros. Quieren seguir con los abrazos. Quieren seguir comprando simpatías a base de billetazos, quieren desaparecer la iniciativa privada. Pero ¡Oh! Las cámaras empresariales están encantadas, hipnotizadas por los ojos de una nefasta y perversa serpiente.
Autor: Ernesto Piñeyro-Piñeyro
Comentario:
MAGA... ¡Mexicans Are Great, Amén! "Con Ojos y Oídos de Niño... de 83 Años, Clamando en el Desierto". ((//1//)). Gallos y Gallinas, Modelos Conductuales para los Humanos. Mis estimados leyentes, ¿Fuisteis de los muchos afortunados, como yo, que en la infancia tuvimos un gallinero en casa? ¿Recordáis peculiaridades de la vida diaria de esta asombrosas, amorosas y tiernas avecillas? Que nos proporcionaban huevos frescos, carne jugosa y el caldo hecho con las gallinas viejas, cuando estábamos enfermos, o en los fríos días de los inviernos fronterizos. Ignoro si todos los chiquillos que tuvimos a nuestra disposición y curiosidad infantil, las conductas de estas nobles criaturas, las observaron con la intensidad que lo hicimos mis hermanos y yo. Eran notorias y evidentes, las diferencias entre las hembras y los machos conductualmente hablando. Definitivamente, eran completa y totalmente femeninas las de las gallinas, en contraste con las de los gallos, que se mostraban masculinas al 100%. A eso, tenemos que agregarle las que mostraban los polluelos, casi desde el nacimiento, especialmente las respuestas agresivas y la disposición a pelear entre sí. Gallos y gallinas eran protectores, pero de maneras diferentes. Las mamás, cuando sentían algún peligro, picoteaban en el suelo fuerte y repetidamente, se echaban en el piso y los polluelos corrían a meterse bajo sus alas, que la madre extendía hacia los lados para que entraran y cupieran todos. No sé quién de nosotros se dio cuenta de esta curiosa maniobra protectora y nos divertíamos picando en el suelo con nuestros dedos índices, semejando el picoteo de la gallina. Nos causaba asombro ver, como al percibir la vibración en el suelo, los pollitos corrían a buscar la protección de las alas maternas. La gallina reaccionaba desorientada, confusamente y alejaba a los pequeños. La abuela nos regañaba cuando nos sorprendía haciendo esto y nos contaba el cuento del Pastor Mentiroso y sus gritos de, Ahí viene el Lobo. El gallo, en cambio, salía con aspavientos, buscando para todos lados, erguido, como torero en el paseillo, con la pechuga echada hacia adelante y las plumas de la cola enhiestas, se detenía y rascaba el suelo con sus uñas. Cuando se daba cuenta y cercioraba que no había peligro, regresaba a su lugar, pero sin dejar de mirar para todos lados.



