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- Categoría: El lector
Autor: José Rivero
Comentario:
Más allá de la desesperanza. Los que duermen en la calle es un tema por demás delicado. Un tal juan N López, escritor, en su libro “La calle antes del crimen” revela lo doloroso que pasa justo frente a nuestras indiferentes narices. El escritor Víctor Hugo les llama a ellos y otros más “Los Miserables”. Yo les digo a ellos y a otros “Los rezagados”. No son sólo personas, son personajes de novela. Viven en blanco y negro; o quizá somos nosotros los que vivimos en blanco y negro. Algunos, podríamos opinar que lo que sucede es que no quieren trabajar, quizá la vida del ‘sin trabajo’ les disgusta menos que la vida del salario mínimo. ¿Qué ellos no sufren su propia culpa? Sí, ellos y nosotros. Si tú, lector evades tu culpa serás condenado... junto con ellos. Solo imagina que tu hijo es uno de ellos, ¿qué harías tú? Bueno; ellos son nuestro prójimo, son nuestros hijos. ¿Qué podríamos hacer tú y yo? ¿Dónde comen? ¿Cuánto comen? ¿Dónde van al baño? Sin familia, ¿sin amor? y ¿cómo se curan cuando enferman? No se trata de justicia, se trata del único mandato de Dios.
Autor: José Enrique Carrillo
Comentario:
Amigos de Monitor Político; lo que no es conocer el código penal y las leyes; que ellos los diputados actuales del PRIAN, hacen una iniciativa de la ley del fraude de inmobiliarios, burocratizando más las denuncias; el fraude ya está regulado en el código penal, desde los bisabuelos de estos legisladores, que salen con una iniciativa de lo que ya existe; qué nos pasa; que vemos su capacidad de conocimiento de la ley, que debería ser buena y es malísima; yo los repruebo con estas acciones; en lo personal llevé un asunto penal de este tipo y lo increíble: ni la inmobiliaria existía, y mi cliente les pagó y no existía ni el terreno, y con su deseo de tener un inmueble mi representada los denunció, y ahí va avanzando, sin ley nueva, con lo que ya existe; en otro asunto, una señora abonaba a un abogángster perdón abogado y se dio cuenta del fraude porque el mencionado profesional del fraude, abogado, está de vacaciones obligatorias en el penal de Apodaca; y la mujer señora denunció y ahí va su denuncia avanzando; se recomienda investiguen antes de comprar un bien inmueble sobre la situación legal del bien y asegúrense primero que legalmente esté bien, para no pagar dinero bueno al malo; en otro tema, no es raro que sea verdad que Movimiento Ciudadano esté obligando afiliar a sus empleados a su partido naranja si es el nuevo Nuevo León, perdón, falso es el partido del viejo viejo Nuevo León junto con el niño Samuel, se equivocó de conceptos porque no tiene nada de nuevo y sí mucho de viejo Nuevo León; lástima niño Samuel; ni eso, hiciste bien;: gracias por el espacio.
Autor: Ernesto Piñeyro-Piñeyro
Comentario:
Dlanod Grump*, MAGA ... ¡Mexicans Are Great, Amén! Con Ojos y Oídos de Niño... de 83 Años, Clamando en el Desierto. ((//1//)). El México de mi Infancia y Adolescencia, ¡Ha Desaparecido! No me refiero a los inevitables avances de la ciencia y tecnológicos, muchos de los cuales son imprescindibles en la sociedad actual. Me refiero al tejido social, las tendencias poblacionales, los valores, las creencias y sobre todo, el llamado núcleo social que es la familia. Además, el fenómeno de los Nuevos Dioses, encarnados en las figuras de líderes políticos, artistas, personajes de los medios, ¡Hasta Transexuales! A los cuales se les rinden homenajes, reverencias, reconocimientos y fidelidad, como se hacía antaño con las imágenes religiosas. ¡Horror! Los reciben como antiguos héroes, vencedores de cruentas batallas por la humanidad, o cual mártires de causas obscuras y escatológicas, que solo ellos alcanzan a comprender. ¡Más Horror! Se acostumbra decir, que todo tiempo pasado fue mejor y con ello se rechaza la realidad actual. Definitivamente, no creo que siempre sea cierta esta aseveración. Pues si les hubieran preguntado eso a mis abuelos y a mis padres, que vivieron la Revolución Mexicana de 1910, habrían respondido con un rotundo ¡NO! Me imagino mi tranquila infancia y mi adolescencia, en familia, contrastada con la de ellos. Que estuvo llena de sobresaltos, persecuciones, huidas y hasta la observación de fusilamientos de miembros de la familia, siendo niños, no existe punto de comparación. ((//2//)). Los Zapatos de Mi Infancia. Corte de Piel Vacuna o Porcina, Cerco, Lengua u Oreja, Suelas de Vaqueta o Neolite y Tacones, Contrafuerte, Agujetas y Cordones. Además de la boleada cada dos días, con jabón, crema y grasa OSO para Zapatos, para mantenerlos limpios. Así eran antes, los componentes de mis zapatos de la infancia, la adolescencia y parte de mi edad adulta. Eso ya no existe, al menos para la mayoría que ahora usa calzado de hule en todas sus partes. Cuando se gastaban las suelas, se reemplazaban por suelas corridas y tacones, o medias suelas y tacones. A veces se cambiaba el cerco, por uno nuevo, este era una delgada tira de cuero que se cosía al corte de piel y a él se cosían las suelas. Los zapatos duraban y se usaban mientras pudieran ser reparados. Pero llegaba un momento en que ya no justificaban su reparación, a veces porque crecíamos y con ello, el tamaño de nuestros pies y ya no cabían en el zapato. Iban a dar al Cajón de los Zapatos Viejos y los convertíamos en chanclas para andar en casa, que la abuela nos había enseñado a cortar con unas filosísimas navajas de afeitar Gillette, eliminándoles el contrafuerte. El famoso Zapatero Remendón ha ido desapareciendo de la escena pública. Parece que ahora sus clientes más usuales, son las damas que piden cambios de color y tamaño de tacones, para adaptarlos a los llamados de la moda y sus atuendos. ((//3//)). Las Piñatas de Mi Infancia. Hace más de setenta y pico de años. ¿Recordáis cómo eran? ¡De varas de carrizo! Recortadas delgaditas y atadas con cordel y cubiertas de papel periódico u otros más coloridos y brillantes, todo pegado con engrudo de harina de trigo. Llevaban en el centro un gran jarro, lleno de colaciones, frutillas, cañas de azúcar, confetti, naranjas, mandarinas, serpentinas y pitos de barro. Con un golpe de suerte de los más picudos, se reventaban y si el golpe llegaba hasta el jarro, caía una cascada multicolor de todo lo contenido en él. La chiquillería se abalanzaba sobre ellos, en una verdadera batalla campal al ras del suelo. Algunos se metían en las bolsas de los pantalones lo que iban pepenando, pero otros, se llenaban la boca con los dulces que recogían o arrebataban a otro pequeño. Las niñas no se metían a la refriega y solo se dedicaban a observar esta diversión neta masculina, en el corrillo que se formaba alrededor de la batahola piñatesca. Ahora, las piñatas son muy diferentes. Algunas de cartón, otras de papel amontonado y sin carrizos. Recuerdo que se prohibieron estos elementos componentes, porque los niños se causaban enormes cortadas con los filos de las varas del carrizo, cuando se las arrebataban unos a otros. Lo mismo pasaba, con los pedazos de los jarros que contenían los dulces. *"Grump", en inglés, persona que está siempre de mal humor o quejándose... En español; "malhumorado, de mal genio, gruñón". Coloquialmente, Cara de Pedo Húmedo o Mojón Atorado, como Dlanod.



