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Autor: Maximiano Hinojosa Guerra

Comentario:

“El pueblo no necesita que su gobierno se queje y culpe a su antecesor. Es votado para que mejore la situación, por eso fue elegido, para dar soluciones. Para quejarse ya está el pueblo”: Eva Perón. Sopas, don Cuco. Saludos afectuosos. Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.

 

Autor: Ernesto Piñeyro-Piñeyro

Comentario:

 

​"Con Ojos y Oídos de Niño". Los López en la Historia de México, y sus supuestas Transformaciones. En primer lugar, López es un apellido patronímico, derivado de Lope, que a su vez se deriva del latín, "Lupus", zoo-nomino que significa Lobo. En la historia independiente de México, es el que más veces ha aparecido asociado a personajes del poder político, y en los inicios de ella, con el poder militar. Estos personajes han transcurrido y participado con varia fortuna en los eventos y sucesos de la vida nacional. Al menos dos de ellos con resultados catastróficos para el bienestar de la república. Don José Ignacio López Rayón, (1773-1832), héroe de la Independencia al lado de don Miguel Hidalgo, y primero de nuestros dirigentes con ese apellido. Tomó con éxito las riendas de la lucha armada, a la muerte de éste, y como abogado que era, redactó varias de las primeras legislaciones en beneficio del recién nacido país. Se le recuerda con profundo respeto, por su valentía en batalla, y entrega a la causa. El segundo López, fue su "Alteza Serenísima", don Antonio López de Santa Anna, (1794-1876), también conocido con el mote burlón de "El Quince Uñas", por faltarle cinco que se fueron con su pierna, perdida en una batalla. Fue el autor de una Segunda Transformación, que dejó al país completamente "Transformado", pero a la mitad. Ya que entregó a los gringos más del 50% de nuestro territorio, que sobrepasaba en esos momentos los 4 millones de kms2. La alusión a su nombre, como el guerrero inmortal de Cempoala, en la IV estrofa del Himno Nacional, hizo que ese segmento, se cancelara definitivamente. En tercer lugar, viene un simpático abogado, "Bon Vivant", y campeón de oratoria. Su única debilidad eran las mujeres jóvenes y guapas, a las que prefería antes que al dinero, que como presidente del país podía rasguñar del erario, con el ramo 23. Don Adolfo López Mateos, (1908-1969), retomó y guió al país hacia el famoso período conocido, como el "Desarrollo Estabilizador", (1952-1970), y acuñó el término de "Izquierda Atinada", que a nadie molestó, ni siquiera a los grandes capitales regiomontanos. Afable, con gran don de gentes, caía bien pero tuvo sus tropiezos con líderes sindicalistas. Detrás de esos López, llegó el cuarto con ese apellido, José López Portillo, apodado "Porpillo", autor de una transformación más, a la que no pongo número, pero que es de ingrata memoria para los mexicanos. Llorando, pidió perdón a los pobres y prometió defender al Peso como un perro, pero salió corriendo con la cola entre las patas, de la manera más vergonzosa. Finalmente, llegamos al actual Gran Tlatoani de esta república chilera, mahuacatera, bicicletera, globera, tamalera, y chiclera. Don Andrés Manuel López Obrador, conocido como AMLO, y "El Peje", llamado de múltiples maneras más, por sus adversarios, y al que atribuyen las virtudes de Gran Hipnotizador. Pues se durmió a un fregadal de millones de mexicas con la bandera de la anticorrupción, promesa en la cual aún confiamos, y esperamos, todos los ciudadanos. Se le critica por sus repetidas incongruencias y contradicciones en el discurso político, y el culto a la  personalidad, megalomaníaco. Sus pobres antecedentes académicos, el uso reiterado de descalificaciones de lavadero a sus críticos. Además de un lenguaje populachero e impropio de un jefe de estado, técnicas populistas similares a las de Trump y Maduro, auto elogioso. Lo critican por no cantar el Himno Nacional, lo cual lo asocia con alguna secta o denominación cristiana evangélica. Sospecha que confirma su exigencia de un perdón por parte de España y el Vaticano, por las atrocidades de la Conquista. Pues esas iglesias tienen un pleito histórico, rabioso y ciego, contra esas instituciones. Reitero, ganar, no es gobernar, pero por mi propio bien le deseo éxito en sus planes ¿buenos? aparentemente. Dice el Pueblo Bueno, que no hay Quinto Malo. ¡Ojalá! Adenda política: Después del Bronco y de Medina, yo también puedo y quiero ser gobernador. ¡Pónganme en la lista! Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.