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- Categoría: El lector
Autor: José Enrique Carrillo
Comentario:
Amigos de Monitor Político; el sector salud requiere una revisión, si es justo o no, el cobro de los estudios que realizan y posteriormente medicamentos; me percaté en un sondeo que hice a muchas personas que se atienden de cáncer, problemas cardiovasculares y otras enfermedades que requieren atención médica especializada, logran pagar cantidades en base a préstamos, ventas de sus bienes, hasta el extremo de vender la mayoría, o casi todos los bienes de su propiedad, con tal de que el ser querido viva; y en bastantes ocasiones muere el ser querido; dentro de la filosofía del valor de la vida de un ser querido es muy respetable la decisión; unos optan por esta opción, otros por dejarse morir, y un tercer bloque dicen "más valdría mejor morir", no hay dinero y mucho menos tienen el lucro que pide el sector salud; ante está reflexión idealista y soñadora, me gustaría analizarán este tema económico y desde luego no va el mensaje a las aseguradoras que lucran con la salud, ya que a ellos lo que menos le preocupa es disminuir su lucro; gracias por el espacio.
Autor: Ernesto Piñeyro-Piñeyro
Comentario:
"Con Ojos y Oídos de... Niño de 82 Años, Clamando en el Desierto". ¡Ya Basta, Señores Políticos, Seriedad por Favor! Dejen de jugar a la ruleta, en el Casino Electoral Mexicano, con el trasero y los lomos del pueblo. Es verdadera locura, una vesania colectiva, un movimiento sociopático en contra de nosotros los mexicanos. Una sistemática falta de respeto, para la ciudadanía que pretenden representar y gobernar, con los impuestos que pagamos nosotros los ciudadanos. Una total inverecundia, desfachatez y desvergüenza fenomenal, de alcances peores, que la pandemia del COVID-19, más infecciosa, contagiosa y transmisible, que el SIDA. Desde el prejidente de la república, de bajadita por el escalafón oficial, hasta el menor de los cuicos. ¡Ya Basta! Es vergonzoso y denigrante, la forma en que se soban manos y lomos entre ellos y consigo mismos, al distribuirse los escaños en el H. Congreso de la Unión y las sillas en toda dependencia pública. Las intercambian, sin pena o vergüenza, como aquellas barajitas de luchadores, boxeadores y peloteros de la infancia. Donde una de El Santo, valía por dos de otro menos popular. Con la avidez y júbilo de soldados romanos al pie de la cruz, que se jugaban a lo dados, las vestimentas que habían arrancado al cuerpo del Cristo. Se comportan como herederos directos, merecedores de ocupar los puestos, aunque no sepan, muchas veces, ni la O por lo redondo, de las tareas que harán y desempeñarán en esos trabajos. Son unos desvergonzados Todólogos. Dan como un hecho consumado, su acceso a tal o cual puesto, como si de verdad se lo merecieran. Samuelito y Marianita, Treviño de Hoyos, Colosio, Todas las horribles Corcholatas-Escupideras, ¿Que han hecho para merecer los puestos que desean? ¡Algunos, solo jinetear el erario por años! Véanse en un espejo, pentontos, para que se den un baño de realidad. No aprobarían una batería de pruebas psico diagnósticas, de habilidades y cultura general e Historia Nacional. Pactan alianzas con el narco, planean y ejecutan venganzas, contratan sicarios para que les den "Consejos" a los renuentes, se reparten posiciones, boicotean oponentes, desacreditan a quienes les hacen sombra, cobran piso, obstaculizan competidores. En fin, se comportan como bellacos, verdaderos delincuentes, facciosos y mafiosos, pillos colegiados, violan las leyes que les estorban, con el ejemplo que les ha dado el prejidente desde su púlpito de santidad solalindeana. ("¡No me vengan con que la Ley, es la Ley; Yo tengo otros datos; al Diablo con las instituciones!"). AMLO Dixit. Carecen de principios, como no sea traicionar a quien les estorba o les exige integridad, honorabilidad y decencia. Como alacranes en el lomo del incauto sapito, al que pican cuando llegaban salvos a tierra firme, pues no saben hacer otra cosa que traicionar. Incumplen promesas, soslayan compromisos, niegan la palabra empeñada, olvidan acuerdos y rompen toda regla de decencia mínima. Por todo lo anterior, ¡Basta ya! Malditos polacos, que ponen al final de la lista de sus obligaciones, las necesidades del pueblo, por el cual, no tienen, manifiestan, ni sienten la menor empatía, simpatía o conmiseración. ¡Basta, mil veces basta! desde sus posiciones desvergonzadas, ganadas con el sudor de sus lenguas y sus traseros. Ciudadanos, ¡ya no elijamos representantes con antecedentes electorales delictivos y de todo tipo, que después se vuelven contra nosotros mismos! ¡Que nos muerden la mano que los elevó al poder con su voto y les permite, con sus familias, comer abundantemente con manteca, como nunca antes lo habían hecho! Que juegan a la Rueda de San Miguel y a la Víbora de la Mar, con el hambriento pueblo. ¡Ya Basta! Señores Políticos, ¡Seriedad por Favor! Dejen de sentirse únicos, elegidos, necesarios e irremplazables. No lo son caones.



