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- Categoría: El lector
Autor: Ernesto Piñeyro-Piñeyro
Comentario:
"Con Ojos y Oídos de Niño... de 80 Años". Yalitza Aparicio, la Envidiada. Ayer vi una foto del rostro de Yalitza Aparicio. Me impresionó la perfección de su piel, tersa, sin máculas, morena color cacao o vainilla. Sin barbitas, ni bigotitos, como los que lucen algunas de sus críticas. Su cabello negro azabache, largo, sedoso en apariencia, pues no lo podía tocar. Pero más me han impresionado los estúpidos comentarios venenosos, racistas y envidiosos, tanto de hombres como de mujeres. Bien dice el refrán, "Si la envidia fuera tiña o roña... ". No entiendo cómo es posible que haya quienes, la odien o critiquen, por el solo hecho de que esta bella mexicana haya triunfado, creo que, sin desearlo. Que cada día que pasa, escala cumbres de fama y reconocimiento nacional e internacional, que la mayoría de ellas, sus críticas, no han alcanzado en toda su envidiosa vida. Lo ha logrado, sin abrir las piernas, como aseguran otras, dizques feministas que se quejan y denuncian post evento, que las obligaron a hacerlo, para subir cada escalón de su éxito a base empujones pubo-coccígeos. Soy un rendido admirador de la belleza de nuestras mujeres indígenas, incluidas sus características espirituales. A mis 23 años de edad, gocé de la total compañía de una belleza mexica y aunque efímera, como todo lo que pasa a esa edad. Fue lo suficientemente intensa y profunda como para dejar una huella indeleble en mis recuerdos. Igual me sucedió con una bellísima chica tehuana, que finalmente me arrebató un tendero español, con más barbas, experiencia, bigotes y lana, que yo. ¡Ni modo! Yo solo le ofrecía pasión y admiración incontenibles, que ella recibía con un beneplácito tranquilo. Ambas fueron mis maestras en el arte del amor al prójimo y creo que me consideraron un alumno aventajado. Al cual, valió el esfuerzo dedicarle todo su tiempo, sin dudas, reclamos o egoísmos. A pesar de las diferencias físicas entre estas tres bellas damas, hijas de Malintzin, todas comparten virtudes espirituales ancestrales, aprendidas de sus mayores y en sus comunidades. Al integrarse a la vida urbana moderna, refulgen y brillan con un esplendor enceguecedor, que solo los afortunados, como yo, pudimos disfrutar. Mientras, la envidia carcome a las personas que no ven más allá de sus propias narices. Adenda antropológica; Les recomiendo que vean el largo metraje de "Malintzín", con la bellísima actriz Priscila Lepe, otra belleza exuberante de nuestras mujeres y que personifica a la perfección, a esta incomparable compañera de Cortés y la idiosincrasia de ellas. ¡No las odien por ser tan bellas!



