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Categoría: El lector
Creado: 29 Julio 2025

Autor: Ernesto Piñeyro-Piñeyro

Comentario:

"Con Ojos y Oídos de Niño de 83 Años... Clamando en el Desierto". No me quieren creer, lo que digo de la Izquierda Mexicana. Algunas personas me han escrito para decirme que cuando hablo de la izquierda mexicana, lo hago con exageraciones que les quitan validez a mis opiniones. No los culpo, pues hay quienes creen que la izquierda es un movimiento humanista al estilo de AMLO y no pueden aceptar que sean como los pinto. Déjenme decirles que he lidiado con estos oportunistas, desde antes que nacieran la mayoría de los promotores actuales de esas ideas. Dediqué muchas horas a discutir sus planes para una nueva sociedad y lo más triste es que, sus cabecillas viven actualmente como príncipes orientales, a cargo de nuestros impuestos y lo aceptan descaradamente. Afirman sin pena, que mientras exista el actual régimen capitalista, se van a aprovechar de sus ventajas, en beneficio propio. ¡Aijosdesu! En las primeras ocasiones que participé pasiva e ingenuamente en sus reuniones de análisis e interpretación de textos marxistas, creí genuinamente que se trataba de ayudar a los más jodidos. Desgraciadamente no era así, ellos ambicionaban cambiar la sociedad por medio del caos y el desmadre social, imitando la historia de la entonces vigente URSS. Para después instalar un régimen de igual factura. Tardé poco tiempo en darme cuenta de lo peligrosos que eran estos fanáticos, por lo que decidí continuar mi participación, con aparente entusiasmo e interés. Una de las cosas que más me impresionaron muy, pero muy negativamente, fue el compromiso que hacían de eliminar a quien se opusiera a sus planes, incluyendo la traición entre ellos mismos. Así fueran sus familiares, desde sus padres, madres, hermanos, novias, esposas y hasta hijos, si fuera absolutamente necesario. Esto último, me lo demostraron en vivo y a todo color, dos de ellos y sus viejas, que abandonaron a sus pequeños hijos, en casa de sus suegros. Para irse a pelear al lado de los simpatizantes del Dr. Salvador Allende, que no recuerdo si ya se lo habían escabechado sus enemigos, igual de locos y perturbados. A mí nadie me puede contar como eran las cosas en aquellos años, los viví de cerca, muy cerca. Afortunadamente supe y pude salirme de esas escalofriantes reuniones. Ya he mencionado en otros ensayos, que desde finales de los años 50. Cuando cursaba la preparatoria en el Colegio Civil del Estado, (Prepa Uno), adscrito a la Uni de Nuevo León, que no era autónoma en ese entonces. Nos invitaron a participar en sesiones de entrenamiento para la guerrilla urbana, pero no nos entusiasmaron nada, pues lo que más nos llamaba la atención, ¡Eran nuestras compañeritas de clase y el atletismo! Por eso, cuando veo a los jóvenes actuales, nacidos después del 68 y los 70, desfilando, gritando consignas y vandalizando todo tipo de propiedades, para conmemorar las fechas importantes de la izquierda. Me dan lástima, pues no saben que les van a administrar las maniobras traseras de Paco Taibo y ¡sin anestesia o lubricantes! Se cumple ese horrible apotegma de que, "Los que van al final de la columna del desfile, no saben o no se dan cuenta, ¡Para dónde van o a dónde los llevan! A los viejos, que vivimos esas fechas, no nos pueden llevar o convencer tan fácilmente, ¡Créannos! ¿Por qué los desprecio? también he mencionado la baja calidad moral de ellos. Un alumno mío, miembro de la Liga Espartaco, convenció a una alumna mía de acusarme de acoso sexual. Algo inusitado en aquellos años, los 70, lo menciono solo para ilustrar los alcances de estos viles seres. La chica me insistió, diciéndome, ¡Acuérdese maestro lo que me propuso ayer, cuando le pedí información sobre unas pruebas psicológicas! Se me fue la sangre a los talones y lo único que acerté a decirle fue, "Mañana voy a traer a mi esposa, para que le explique a ella, lo que dice que le propuse". El chavito se había acercado, para fungir como testigo de mi dislate, pero la chica se echó a llorar diciéndome, "No es cierto maestro, no quiero que venga su esposa a hablar conmigo" y dirigiéndose al gañan le espetó en su cara, "¡Para qué me dijiste que hiciera esto, no quiero que mis papás se enteren!" y se alejó corriendo en llanto. El malvado, cuyo nombre y apellidos recuerdo perfectamente, había emplazado a huelga una empresa de su padre, en Torreón. ¡De ese pelo son los izquierdistas! Ahora, ya saben porque los considero una escoria social y moral. Es lo que nos espera con los Batres, los Monreal, las Alcalde, las Citlalli Hernández, los Fernández Norroña, los Gertz Manero, los AMLO, sus hijitos, Beatricita y toda la camarilla de 4teros. Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.

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