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- Categoría: El lector
Autor: Ariel Zapata
Comentario:
Ya desde los lejanos años de la Prepa, a finales de los 50, al tiempo que se mencionaba la palabra comunismo por ejemplo, que se empleaba para asustar a todos, y que aún sin definirlo, nos hacían suponer que era lo más ingrato del mundo, sembrándonos temores, rencores y divisiones que nos inquietaban, tanto así, como la otra advertencia de aquellos tiempos, de que en cualquier momento hacían tronar la bomba atómica, sicosis qué con cualquier cuete o paloma, creíamos que el mundo se acababa y con ello nos mantenían en vela sin dormir por las noches. Pienso que así nos querían mantener en ese estatus, para distraernos de otras cosas más importantes y emulando de forma similar, eso sí, del recordado paradigma de cuando niños en el cuál de alguna manera, nos advertían para mantenernos bajo control, con aquello de “duérmete, mijo, si no viene el Cuco y te comerá”. Esta asociación de ideas que ahora nos hacemos, se regresa como secuela-boomerang, ya en el campo de la rumorología, donde hacen circular tradicionalmente en épocas electorales como un hecho eminente, de que tal partido si su candidato gana, nos van a quitar las casas y las propiedades porque vamos hacia una dictadura, sin mayor trámite. Y, hay mucha gente que se lo cree e incluso hasta profesionistas, si acotáramos el nivel de preparación. Por ello, sólo imaginemos algo, que no es posible que pueda suceder, ¿Qué haría la institución cual sea, como fuere cualquier Gobierno, que haría repito? sin ofender, con todas nuestras casas, sería algo imposible de manejar, menos de atender y de mantener. Y desde luego, es donde caigo en la cuenta de que es mejor para el Gobierno y para todos, que cada quien maneje y se encargue de su casa, resultándole más conveniente rescatar sólo el impuesto predial para los servicios de la propia comunidad y que cada quien se encargue de lo suyo sin mayor complicación. Esa es la lógica natural y es la verdadera razón de ser, del sentido de propiedad.
Autor: Ernesto Piñeyro-Piñeyro
Comentario:
"Con Ojos y Oídos de Niño".Traición y Cobardía. En menos de cincuenta años, los valores y creencias sociales han cambiado vertiginosamente. Basta analizar la forma en que se tratan o intercambian epítetos peyorativos los "amigos", en la actualidad, tanto para saludarse como para ofenderse. Durante mi infancia y mi adolescencia estuvo muy de moda, la Palabra de Honor. En estos tiempos, ni la conocen, ni la honran. La mayoría de la gente, puede empeñarla y jurar por ella, acostados sobre veinte biblias. Y con la mano en la cintura, recurrir al sobado estribillo de "Las circunstancias cambiaron, lo siento". Decirle a alguien ladrón, maricón o hijo de mala mujer, aun siendo niños, equivalía a un pleito cuando menos a puñetazos y pedradas. Ahora, solo se ríen y se encogen de hombros. Ser llamado cobarde, o traidor de cualquier acuerdo fuese de amistad, negocios, o de familia. Eran las peores ofensas, que podían infligir al buen nombre de una persona y que se hacían extensivos a su familia. Nadie deseaba ser señalado por ser hijo de un cobardón, traidor, ladrón, chapucero, tranza, ventajoso y mucho menos de un homosexual. Antes de los años 70, un mariguano, drogadicto, aún un ebrio o alcohólico, eran vistos con repugnancia social. Esto, a veces llevaba a cancelar compromisos de toda índole, en especial los de bodas. Después de esos años, se puso de moda entre los mal llamados "Intelectuales de vanguardia", el uso irrestricto del LSD o ácido lisérgico, y de la mariguana. Se fue abriendo el camino a otras drogas más peligrosas, como la cocaína, y la heroína, mezcladas con productos derivados de tóxicos industriales y como potenciadores o sinergizantes. Las personas se abstenían de ensuciar su boca, con expresiones altisonantes, considerándolas propias de un bajo nivel moral y social. En mi adolescencia, era impensable que un amigo se dirigiera a otro con maldiciones. Ahora, lo hacen con idiota, estúpido, pendejo, cabrón, güey y otros. Por eso, no debe de extrañarnos la ligereza con que algunos individuos recurren actualmente al insulto exaltado, sin más propósito que lastimar, aún a desconocidos. Esto se explica solamente, como resultado del ambiente familiar en que crecieron, que permitía, condonaba, propiciaba y aún estimulaba, esas expresiones. Conozco familias en las que, entre padres e hijos, se cruzan las injurias, insultos, vituperios y baldones más violentos. A las que bauticé, como los "Crisóstomos", que en griego significa, "Bocas de Oro". Yo fui educado en la idea de no buscar pleitos, pero de no rehuirlos, si alguien se metía conmigo, nomás porque se le antojaba. Si así lo hacían, debía pedir de buena manera una satisfacción, haciendo ver que yo no los molestaba. Si insistían, podía hacerlo una segunda vez, buscando la terminación del evento. Para la tercera ocasión, me dejaban en libertad de tomar el curso de acción, que se ajustara a las circunstancias. En la infancia y la adolescencia, pocas veces llegué a los golpes, pero me prepararon para pegar primero y más fuerte. Me di cuenta, que los más hocicones, y abusivos, son los más cobardes y traidores, por lo que no debes bajar la guardia, para que no te madruguen. Pues les encanta golpear por la espalda, aunque ya te hayan dado la mano en señal de paz. Ahora, de viejo, sigo listo para poner en su lugar, a cualquier gandul, hijo de mala mujer, que crea que puede meterse conmigo, nomás porque se le antoja o cree que no puedo defenderme. Di las dos advertencias que me enseñaron y porfiaron en la ofensa. Si son hombres, que lo dudo, pos aguántense caones.
Autor: Ricardo Garrés Valdez
Comentario:
¡Ah, no hay como la eficiencia de la empresa privada produciendo electricidad! Y eso en el país más avanzado del mundo. Se parece a la canción de "Old McDonald tenía un rancho, y en su rancho tenía un pato "Con el cuac aquí, con el cuac allá, cuac en todos lados, old Mcdonalds tenía un rancho"... Y si cantamos con "la empresa privada tenía un país, y con los apagones aquí, con lo apagones allá, apagones por todos lados"... y ese país es Estados Unidos. Vivo actualmente en la parte de México que se llama "Tejas", en un suburbio de la ciudad de Austin. Bien, Texas tiene a cuatro millones en la obscuridad por falta de electricidad, y eso con un "fresquecito de 15 grados bajo cero". Mi familia y yo sufrimos solo unas cuantas horas ese corte, pero otros no han sido tan afortunados. Familiares de mi esposa en McAllen han tenido que refugiarse en la casa de una de sus hermanas. El problema es que la calefacción central calienta con gas, pero funciona con electricidad. "Usar cubre bocas es no tener confianza en Dios": Antonio González Sánchez: Un obispo ignorante y papanatas. Me supongo que, de acuerdo con lo que dice este obispo, San Pablo no tenía confianza en Dios cuando le recomendó a Timoteo "Ya no bebas agua, sino usa un poco de vino por causa de tu estómago y tus frecuentes enfermedades" ITimoteo 5:23). Más acertada es la iglesia en SLP, pues afirman que "aunque no le guste al presidente AMLO, usen cubre bocas"... claro; hasta otras enfermedades han disminuido, como la gripe y enfermedades respiratorias: Lo sé, porque ha disminuido el consumo de antigripales en Estados Unidos en un 25 %. Total, una a favor de AMLO y otra no; "C’est la vie sous les tropiques" ("Así es la vida en los trópicos").



