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- Categoría: El lector
Autor: Federico Zertuche
Comentario:
La derrota de Japón en la II Guerra. "Ayer, 7 de diciembre de 1941 —una fecha que vivirá en la infamia— Estados Unidos de América fue atacado repentina y deliberadamente por fuerzas navales y aéreas del Imperio de Japón." Así inició su discurso ante el Congreso el presidente Franklin D. Roosevelt luego del ataque, en que le declaró la guerra, "Con confianza en nuestras fuerzas armadas —con la ilimitada determinación de nuestro pueblo— obtendremos el inevitable triunfo, con la ayuda de Dios." El ataque japonés no logró acabar con la Armada estadounidense en el Pacífico, aunque la debilitó. Japón logró conquistar Filipinas, Malasia, Birmania, las Islas Orientales Neerlandesas, Hong Kong y emprendió una ofensiva en el océano Índico y el sudoeste asiatíco en 1942. El avance japonés se detuvo ese mismo año, luego de las derrotas en la batalla del Mar del Coral y la batalla de Midway, esta última con resultados desastrosos para Japón. En los siguientes años, Japón continuó lanzando ofensivas en China, sin obtener la rendición del gobierno de Chiang Kai-shek. Los británicos lograron detener el avance japonés en Birmania y a su vez, repelieron el ataque de japoneses e hindúes nacionalistas contra la India británica. El avance estadounidense por el Pacífico logró forzar una gran batalla naval conocida como la batalla del Mar de las Filipinas, donde la Armada nipona sufrió pérdidas irreparables, que fueron explotadas en la batalla del Golfo de Leyte. Desde entonces la superioridad naval estadounidense en el Pacífico fue indiscutible. Para 1945, los aliados habían recuperado Birmania, Nueva Guinea, Borneo, las Filipinas, las islas Aleutianas y ocupado territorio japonés, Iwo Jima, y ambos bandos se preparaban para prestar batalla en las grandes islas niponas. El lanzamiento de las bombas atómicas en agosto de 1945 coincidió con la invasión soviética de Manchuria, controlada por Japón desde 1931. Japón aceptó la rendición incondicional 15 de agosto de 1945, siendo ocupado por tropas anglo-estadounidenses y viendo reducida su extensión territorial a las islas del archipiélago principal. Douglas MacArthur, general de cinco estrellas del Ejército de los Estados Unidos y mariscal de campo del Ejército Filipino, actuó como comandante supremo aliado en el Frente del Pacífico durante la Segunda Guerra Mundial. La frase "Volveré" fue dicha por el general Douglas MacArthur cuando tuvo que abandonar las Filipinas durante la Segunda Guerra Mundial, prometiendo regresar para liberar las islas. Esta promesa se cumplió cuando las fuerzas estadounidenses desembarcaron en Filipinas en 1944, lideradas por el propio MacArthur. Cuando un país gana una guerra, enfrenta un segundo reto: ocupar y gobernar al vencido. Con la rendición de Alemania, Italia y Japón en 1945, Estados Unidos asumió ese dilema. Pero mientras en Europa se impuso una ocupación directa, con Japón se optó por una estrategia radicalmente distinta.El gobierno norteamericano había estudiado profundamente la cultura japonesa. Antropólogas como Ruth Benedict ayudaron a comprender algo clave: para que Japón aceptara la derrota sin rebelión, era necesario evitar la humillación. Por eso, Estados Unidos mantuvo en su trono al Emperador Hirohito, aunque exigió que renunciara públicamente a su “naturaleza divina”. Nunca se le pidió firmar la rendición. Nunca fue juzgado por crímenes de guerra. Fue protegido por el general Douglas MacArthur, tal como lo ordenó Washington. Mientras tanto, la vida diaria siguió en manos de las autoridades japonesas, bajo supervisión estadounidense. La población apenas tuvo contacto con los ocupantes. El mensaje era claro: “su mundo no se ha derrumbado”. Sí hubo juicios. El Tribunal de Tokio, equivalente al de Núremberg, condenó a miles de militares, con sentencias que incluyeron cadena perpetua y pena de muerte. Pero Hirohito, símbolo de la nación, fue intocable. La estrategia funcionó. Japón aceptó la derrota, sin espíritu de venganza, y dio paso a una democracia al estilo occidental. En lugar de arrasar su identidad, Estados Unidos apostó por transformarla desde dentro, sin destruirla. Una lección que la historia no siempre recuerda: a veces, el poder más duradero no se impone, se convence.
Autor: Ernesto Piñeyro-Piñeyro
Comentario:
"Con Ojos y Oídos de Niño... de 83 Años, Clamando en el Desierto". ((//1//)). Duelo Activo y Duelo Pasivo; En el Día de las Madres Buscadoras. Cuando murió nuestra pequeña hija, mi mujer y yo, nos dedicamos febrilmente a investigar todo lo que se sabía acerca del duelo y lo que habían hecho investigadores serios al respecto. Nos topamos con diversos abordajes en el manejo del duelo, uno de ellos fue, el Manejo Activo y el Pasivo del dolor causado por la muerte de un ser querido, especialmente la de un hijo o hija. Ahora que veo los incesantes esfuerzos de las Madres Buscadoras, por encontrar, aunque solo sean los restos de sus hijos, reconozco su valiente actitud por mantenerse enteras, ante el intenso y agudo dolor. Han tomado el camino del Duelo Activo, como una manera de mitigar sus sufrimientos irremediables, mil veces mal entendidos por los que no han transitado, (todavía), por el viacrucis de la pérdida de un hijo o hija. Los políticos son algunos de los seres más insensibles que he conocido, en este tipo de problemas que actualmente aquejan a cientos de miles de hogares mexicanos. Muchos de ellos causados por el Estado, mal representado por sus fuerzas policíacas y militares. Aunque Claudia Sheinbaum, la actual usufructuaria del poder, comprado anticipadamente a plazos con pensiones, lo niegue sin pudor alguno. ((//2//)). El problema de las Desapariciones Forzadas en México, sigue siendo grave y afecta a todos los Estados del País. Según el Informe Nacional de Personas Desaparecidas 2024, los cinco estados con mayor número de casos son Jalisco, Tamaulipas, Estado de México, Veracruz y Nuevo León, con el 48% de las desapariciones. Además, el Registro Nacional de Personas Desaparecidas y No Localizadas indica que, hasta mayo de 2025, los estados más afectados son Estado de México, Jalisco, Tamaulipas, Nuevo León, Sinaloa, Veracruz y Ciudad de México. La mayoría de las desaparecidas son jóvenes de entre 15 y 24 años. Si desean más detalles, consulten el Informe Nacional de Personas Desaparecidas 2024 o el Registro Nacional de Personas Desaparecidas. La cantidad de ciudadanos desaparecidos en México, en los últimos años, creció notoriamente. Resumen de las cifras registradas en estas fuentes: Ernesto Zedillo. (1994-2000), PRI; 167, sin incluir 45 de Acteal; 17 en Aguas Blancas, 11 de la Masacre de El Charco. Vicente Fox (2000-2006), PAN: 811. Felipe Calderón (2006-2012), PAN: 17,054. Durante este periodo, la violencia del crimen organizado se intensificó con la llamada "Guerra contra el Narcotráfico". Enrique Peña Nieto (2012-2018), PRI: 34,557. Andrés Manuel López Obrador (2018-2024), MORENA: 53,261 dependiendo de la fuente. Este sexenio registró el mayor número de desapariciones forzadas en la historia reciente del país. Claudia Sheinbaum (2024-2025), MORENA: En los primeros meses de su administración, ya se han registrado 6,633 desapariciones. Aunque ella niega que el Estado Mexicano, que ella encabeza, tenga que ver con estas desapariciones. Sin embargo, hay personas que afirman haber visto como sus familiares y parientes fueron levantados por fuerzas policíacas y militares. No han vuelto a saber de ellos. La tendencia sigue en aumento, y los colectivos de búsqueda continúan exigiendo respuestas y acciones concretas.



