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- Categoría: El lector
Autor: Ariel Zapata
Comentario:
Vaya la exhibición que nos dieron los Rayados ante el Borussia Dortmund alemán. Jugaron sin complejos, por algo que les ha de haber ilustrado su entrenador, demostraron que los equipos mexicanos pueden igualar la competición con los europeos, todo es que se decidan a hacerlo con atrevimiento y con la ecuanimidad necesaria, jugando como lo hicieron siempre con cualquier equipo y en cualquier torneo. Proseguir ese tipo de juego y hacerlo de manera habitual y que les den ganas en todos los partidos a disputar, sin distracciones, de frente siempre al balón, incluso en los saques de banda. Aplicar la disciplina característica y necesaria para destacar y jugar bien al ritmo propio. Tirar sin miedo a la portería contraria y con la frecuencia adecuada, encarar como lo hicieron de manera constante. Trabajar todos los que alineen como equipo ganador y con mentalidad abierta a cualquier circunstancia.
Autor: Ernesto Piñeyro-Piñeyro
Comentario:
Con Ojos y Oídos de Niño... de 82 Años, Clamando en el Desierto. Clientes y Publicistas Idiotas. Para darle validez a mi crítica, comentare que trabajé por casi un año, en una agencia local de publicidad. O sea, que puedo afirmar que conozco desde adentro los manejos y procesos que se siguen en una campaña publicitaria. Corrían los años 60. Lo menciono, solo para enfatizar que al menos, estoy enterado que, en los aspectos técnicos y artísticos, las cosas han cambiado mucho. No así, en las creencias, actitudes y posturas teóricas, de los ejecutivos de cuentas publicitarias, que son, en muchos casos bastante primitivas y mitológicas, podría decir, que hasta supersticiosas. En aquellos años, una vez armada la campaña publicitaria, que generalmente constaba de 4 o 6 anuncios diferentes, pero unidos por un Hilo Conductor Motivacional Común. En la actualidad, parece que se ha abandonado esa práctica muy lógica, de varios anuncios. Se preparaba su envío por correo urgente a sus distribuidores. Esos originales, se pasaban a clisés o clichés metálicos, que envolvíamos cuidadosamente en varias capas de cartón corrugado, para enviarlos por paquetería de primera. Esto, a los clientes que deberían de recibirlos, para que ellos a su vez, los reenviaran a los diferentes medios, como la incipiente televisión comercial, la prensa tradicional de periódicos y revistas especializadas. Hasta para la radio, pero estas en discos de acetato o en cinta magnetofónica, también primeriza. En la actualidad, los anuncios de una campaña se envían por correo electrónico, con un solo teclazo de, "Enviar". Que le llegarán casi instantáneamente hasta el otro lado del globo terrestre, a tantos receptores, como número de copias le indiquemos a la computadora. ¡Increíble! ¿Verdad? Pregunta, ¿Sabéis que hacen la mayoría de los televidentes en más de 80 países, durante el corte comercial, el momento cuando proyectan y muestran los anuncios al teleauditorio? ¡Sorpréndete! Se levantan de donde están sentados y aprovechan para sacar la basura, darles agua o alimento a sus mascotas, arrancar la lavadora de platos, de ropa o la secadora, lavarse los dientes, tender la cama, ponerse el piyama, acostar a los pequeños. ¿Entonces, para que invertir los miles de millones de dólares en anuncios que tienen una baja probabilidad de ser observados y atendidos por la raza? (Pueden ser trillones, pero para que no se enoje el homosexual andrógino, que me lee y corrige mis "lapsus teclae", le bajo dos rayitas a la cantidad)



