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Categoría: El lector
Creado: 09 Julio 2025

Autor: Ernesto Piñeyro-Piñeyro

Comentario:

Con Ojos y Oídos de Niño... de 83 Años, Clamando en el Desierto. El Síndrome de Abuelita de Caperucita Roja, en las Relaciones de la Pareja Humana. Espero que recordéis el cuento de la Caperucita Roja y el Lobo Feroz, en especial la parte en la que el Lobo Feroz se desayuna a la abuelita y se mete en su cama para esperar a la desobediente chiquilla. Ahora aclaremos eso de la Pareja Humana. Me refiero a la pareja amorosa entre un varoncito y una delicada y bella damita. Pues con eso de los avances sociales de los izquierdosos, meten con calzador a las parejas homosexuales en todos lados como mártires, apóstoles y héroes. Sabemos que hay un montón de tipos de parejas en la sociedad; las de negocios, las de trabajo, las de vecinos, las de estudio y las de simple amistad. Siguiendo con el cuento, en el punto en donde lo dejamos: ¡Caperucita ante el Lobo Feroz, disfrazado de abuelita! La pequeña se da cuenta que su proto progenitora ha cambiado mucho, en especial en sus ojitos, boquita, sus orejitas y creo que en su naricita también. Aquí es donde meto a la Pareja Humana. La niña pregunta a la supuesta abuelita, ¿Por qué tienes esos ojos tan grandes ... y esas orejas ... y esa nariz ... y esa bocota? Ya saben lo que responde la "Abue-lobita"; ¡Para verte ... oírte ... olerte y comerte Mejor! Así sucede con la Pareja Humana, pero en el aspecto negativo de la atención, dirigida a una persona y todos sus actos. En los muchos años como psicoterapeuta de parejas en conflicto, fue apareciendo un problema común y repetitivo, en la interacción de estas personas: El tener ojos, boca, oídos y hasta narices, solo para los mínimos aspectos negativos de su pareja. ¡Nunca para los positivos! Agrandándolos y percibiéndolos como una agresión dirigida contra ellos, con el propósito de molestarlos y provocarlos. Por eso agregué la nariz, que en el cuento no aparece, pues todos los olores de su pareja hasta los más naturales e incontenibles, son percibidos como intencionales ¡en su contra! Si hace ruido al comer, al levantarse por las mañanas, al retirarse de la mesa, al lavarse los dientes o si en su atuendo algo se sale del lugar designado por el fabricante, ¿captan? ¿verdad? La reacción catastrófica del oliente, vidente y oyente compañero, (de pan), o camarada, (de cama), se desata. Cuando sentimos que nos ofenden con las más horrendas propuestas contra nuestra moral y ética sensorial. Yo recomiendo a las parejas, que pongan todos sus sentidos, en las características positivas de su compañero de aventura en la vida, para que su media naranja dulce, no se convierta en un limón amargo entero. Fíjense en las cosas que no son, como fumador, bebedor, parrandero, mujeriego, etc. Si analizamos con cuidado y detenidamente este tipo de respuestas, podremos identificar en ellas remanentes de conductas infantiles nuestras muy tempranas. Conservadas en el repertorio conductual nuestro o de la pareja, como válidas, pues las vieron en sus padres, maestros o personas mayores, sin darles la oportunidad de confrontarlas. Ante este análisis de inmadurez infantil, la mayoría de las parejas se hacen conscientes de lo innecesario, inútil, a veces ridículo de sus comportamientos y se dan cuenta, como los pequeños problemas pueden destrozar su relación. Pero que, también, pequeños cambios y estímulos positivos ayudan a fortalecer su vida en común, en beneficio, no solo de ellos como pareja, sino de todo el universo familiar, como son los hijos y la familia extendida. Sin embargo, los menos, perseveran en sus patrones conductuales, la mayoría de ellos aprendidos en el seno familiar. Viviendo como enemigos o echando por la borda todos sus planes de éxito y vida en común. A veces, estas disfuncionales parejas, se inventan imaginarias dolencias para obtener una ganancia secundaria y poder manipular a su "Pior es nada", pero con eso, solo agregan más leña a la hoguera conyugal. Ojalá que este ensayo lo lean las parejas que están viviendo una guerra de guerrillas, en el lecho, el baño, la cocina, la sala y el comedor de su castillo desencantado. Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.

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