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- Categoría: El lector
Autor: José RiveroComentario:
Soy hijo predilecto de una bella dama llamada humanidad, y como tal me molesta sobremanera que se le insulte y amenace. Por lo pronto tenemos tres perversos dragones que conocemos perfectamente pero no hacemos nada para combatirlos. Primero está la guerra atómica que alguien calificó como cobarde diciendo: “la guerra atómica no es una fantasía futurista, sino una cuestión de minutos” y ¿qué hacemos con ese dragón con quince mil bombas listas para destruir la faz de la Tierra? Ignorarla. El segundo dragón que quiere acabar con la humanidad es la mala ecología que practicamos. Insensatos, no vemos que nos va a matar. Y ¿cuál es el tercer diabólico dragón? Nada menos que el repudio a la virtud que nos ha prostituido y hemos aceptado vender nuestra alma y el alma de la humanidad al mismísimo Satanás. Continuará.
Autor: Ernesto Piñeyro-Piñeyro
Comentario:
"Con Ojos y Oídos de Niño".- Lilí, 1964. (3/3).- Consumamos varias veces, lo que deseábamos consumar. En la repetición, perfeccionamos la ejecución, vimos pasar la noche y llegar la madrugada. Hasta que el sueño y la fatiga nos vencieron. Al clarear, nos vestimos y fuimos a la cocina de la casa. Me preparó un desayuno de reyes, acompañado del poco vino que había sobrado de la noche anterior. Aparecieron sus padres, con fingida actitud de indiferencia, preguntaron mi nombre. Con voz temblorosa me dieron las gracias por complacer a su única hija, y ofrecieron que su chofer me llevaría a la oficina. En sus ojos brillaban lágrimas de no sé qué reprimida emoción. Al llegar, una de las chicas de más edad, me dijo con acritud, "Te vi ayer, cuando te subiste a la pesera con Lilí, ¿Sabías que está muy enferma? No me digas que trataste de seducirla". No le hice caso y pedí el día para reponerme de la extenuante fatiga y desvelada de la noche anterior. Ella no retornó más al trabajo. Yo renuncié y me regresé a Monterrey para iniciar la carrera de psicología. Al poco tiempo, dejé los estudios y volví a la ciudad de México. No tenía claro lo que deseaba hacer, estaba desorientado. Pedí posada a un viejo amigo, que tenía un espléndido apartamento con jardín, en la Colonia Cuauhtémoc. Ahí había vivido yo por varios años. Al llegar, me entregó un pequeño sobre, con tonos violetas y rosas, que aún conservaba el aroma de su perfume. Me dijo, "Lo trajo un guarura tipo Neardenthal, en un carro con placas oficiales". ¿Las recuerdan? Aquellas de solo cuatro dígitos, intocables para azules, cuicos y tamarindos, pues indicaban que el dueño era un polaco de grueso calibre. Abrí la carta, tenía fecha de cinco meses después de nuestro encuentro amoroso. Con una elegante y delicada caligrafía, me decía; "Mañana entraré a cirugía mayor. El pronóstico es reservado. Deseo que sepas, que me embaracé aquella gloriosa noche que comulgamos en el amor. Por desgracia, a los tres meses tuve un aborto espontáneo, inducido, quizá, por tantas medicinas que tomaba. Ni mis padres, ni yo, pudimos disfrutar de ese deseado ser que dejaste en mis entrañas. Era niña. Si salgo bien, te buscaré, pues te amo mucho. Si no sabes de mí, es que perdí la batalla y no sobreviví a la cirugía, que me han advertido, es muy agresiva e invasiva. Tu dirección me la dio una chica de la oficina, que te había visitado una noche invernal de luna llena. Te recuerda con simpatía y afecto. La envidio, porque ella si podrá buscarte y disfrutar de los maravillosos dones, que Dios y Natura te otorgaron y me hicieron muy feliz. Adiós y gracias. Lilí". No supe más de ella, pero guardo un recuerdo del potencial de la vida, aún en la enfermedad terminal. Mis queridos y poco lectores, ¿Han escuchado la expresión "Dulce tristeza"? Puede parecer cursi, pero mágica en su ambigüedad. La prefiero a depresión, que es muy ruda y grosera. Demasiada científica, nada romántica. No alcanza a describir y penetrar el alma enamorada. (Fin).
Autor: Ricardo Garrés Valdez
Comentario:
Cerramos el mundo, o nos morimos por millones. “No podemos cerrar el mundo, eso no va a funcionar” Mike Ryan, Jefe de Servicios de Emergencia de Salud, en la Organización Mundial de la salud. Reportado por “Scientific American.” ¿No? Pues en Wuhan, China, funcionó, Mike… y ahora lo están haciendo en el norte de Italia. Y no, ningún país está preparado para el coronavirus, a pesar de lo que declare el ignorante de Trump. Ya ven Alemania, Italia y 29 países en total. Observo que ni en Estados Unidos ni en México han publicado en los medios lo que debe hacerse para evitar el contagio, entre ellos 1) lavarse la manos frecuentemente 2) no tocar nada en público si se puede, usar guantes de plástico, 3) Evitar concentraciones de gente: teatros, cines, y si llega el coronavirus, ni metro ni escuelas. ¿Radical? Sí, pero es más radical morirse por descuidado. Y no, México no está nada preparado para enfrentar esta epidemia… de la cual se dice "no es cuestión de si va a llegar a nuestro suelo, sino cuando." “Uno es ninguno” Jonathan Heath, subgobernador del Banco de México. Bueno, no lo dijo así, pero así es, dijo “-0.1 no es diferente de cero desde el punto de vista estadístico.” No, pos si, ni -0.2, ni -0.3, ni -0.4”. Esto me recuerda una anécdota. Cuando estaba en preparatoria, un profesor de ingeniería nos enseñaba “ciencia”, y en una clase explicó la utilidad de las poleas: “Cuando quieres levantar algo pesado, si usas una polea (colgada del techo o soporte) para levantarlo (claro, amarrado con un cable o mecate), el peso es solo la mitad, si usas dos, el esfuerzo se reduce a levantar un tercio del peso, y así”... Tenía un compañero, el “Koiko” muy bromista, y comentó “hasta que se levante solo” jajá… así está este Jonathancito. Solo falta que declare “una recesión es ninguna”... “estadísticamente” Hilarante.



