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Categoría: El lector
Creado: 24 Febrero 2020
Autor: José Rivero

Comentario:

Incontenible la propagación alrededor del mundo del contravirus Covid-19. Aparte de la majestuosa China ahora Corea del Sur e Italia ya declararon la total emergencia y han tomado estrictas medidas aunque éstas son palos de ciego y no se sabe si tendrán un efecto  positivo sobre la temerosa pandemia que tiene al mundo de rodillas. Se piensa que el contagio lo propicia un enfermo antes de que éste sepa que ya está enfermo, los típicos tapabocas no sirven y las partículas infectadas pueden depositarse en la ropa y sobrevivir hasta siete horas. Los mercados financieros ya muestran los estragos. Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.

 

Autor: Ariel Zapata

Comentario:

De la esperanza en armonía hacia el progreso de mayorías y de... minorías. Sin menoscabo de cualquier apreciación de la interacción existente entre Gobierno y Sociedad (particularmente de los motores, que la mueven). Será menester contemplar su idiosincrasia en su naturaleza de ser y de existir. Hay sólo dos vertientes, que entienden del luchar hacia la eficacia en los resultados por el desarrollo del País: Por un lado se está manejando e implementando, la del orden en las finanzas públicas para arriostrar la corrupción y por el otro, la vertiente que propugna también por la eficiencia en el gasto público y privado hacia esa misma eficacia. En tal tenor, todos estaríamos de acuerdo en el funcionamiento de estos motores a todo lo que se dé, en la manifestación y sustentabilidad de políticas públicas funcionales y, que por ende, marcháramos en armonía  hacia el desarrollo que todos deseamos y queremos. Entonces, ¿a qué viene el desconcierto que se palpa en los medios y en las redes sociales? De aquellos, quienes pretenden manejar y orientar las directrices hacia  la sociedad participativa. Aun cuando sea destacable que haya ruido en la comunicación, el cual está ocasionando distorsión en los objetivos comunes  del buen vivir, al querer mover la maquinaria anquilosada de la corrupción. Es decir, para vivir bien, debiéramos estar jalando la carreta de la Nación en ambas vertientes en una completa armonía hacia la susodicha eficacia, siento en realidad que es lo que está sucediendo, con las naturales y normales diferencias, de echar a caminar la pretendida industrialización de México hacia el pleno empleo, como ya aconteció en China que al parecer, es lo que pretende dibujar la Secretaría de la Presidencia. Nosotros, como ciudadanos de a pie debiéramos meditar seriamente en esto. Si es  que quisiéramos dar ejemplo de laboriosidad a las generaciones futuras de nuestros hijos y nietos. Nosotros ya vamos de salida como popularmente se dice. Ya  no hay vuelta de hoja. Una nota extemporánea al margen: Ya en Fricasé del periódico El Norte, del 21 de febrero se distingue (lo leí después de haber escrito este apunte) lo que parece un buen indicio en este sentido, “…seguros estamos que el sector privado responderá con energía y entusiasmo a su llamado (del Gobierno) de que se torne en “el motor de la economía- !Nomás que lo dejen¡” Ya está. Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.

 

Autor: Federico Zertuche

Comentario:

Por el interés que pueda representar para los espíritus libres, me es muy grato reproducir un extracto de la columna de Fernando Savater en el diario EL PAÍS, aparecida el 21 FEB 2020, titulada Sabe Dios. “La religión se parece a los toros en que las polémicas que suscita son casi tan antiguas como la cosa misma. A comienzos de este siglo hubo una nueva ofensiva en la vieja guerra: en el ámbito anglosajón aparecieron varios libros desafiantemente ateos o, mejor, antirreligiosos, firmados por ensayistas mediáticos. Causaron cierto revuelo entre gente poco aficionada a los debates teóricos y se ganaron imprudentes condenas eclesiásticas que vinieron muy bien a sus editores. En 2007, cuatro conspicuos cruzados sin cruz (Richard Dawkins, Christopher Hitchens, Daniel Dennett y Sam Harris) mantuvieron un amistoso coloquio sobre sus ideas antiteológicas, simplificando al máximo los argumentos (Los jinetes del apocalipsis, editorial Arpa). Todos son herederos del viejo Bertrand Russell y su ¿Por qué no soy cristiano?, añadiendo meandros anecdóticos a su arsenal, pero no siempre captando bien la ironía del maestro. Conclusiones: en el campo racional, la ciencia es imbatible por cualquier teología y los dogmas religiosos no favorecen la conducta moral mejor que una sana decencia laica, a veces todo lo contrario. Victoria por goleada del club ateo. Sin duda se lo merecen los crédulos, mejor que creyentes, que se toman al pie de la letra las Escrituras y pretenden que la Biblia derrote en su campo a Scientific American.  […] Si la divinidad tiene que ser racional y los clérigos alguaciles de nuestras costumbres, mejor prescindir de ellos y cambiar su prepotencia por profesores y policías... Pero quizá a ratos orar al vacío: “¡Dios de lo imposible, sálvanos de lo necesario!”.” ¿Tren Maya? No, gracias #Yo prefiero la selva.

 

Autor: Ernesto Piñeyro-Piñeyro

Comentario:

"Con Ojos y Oídos de Niño".- Lilí, 1964. (1/3).- Trabajamos en el departamento de reservaciones de una línea aérea oficial. Había en él, como 60 o más chicas de todas las edades, tipos de formación y diferentes códigos postales. Todas bellas. Ella destacaba sobre la mayoría, no solo por su belleza, sino por sus modales y educación familiar, que se notaba había sido esmerada. A los 18 años, hablaba perfectamente español, inglés y francés. Era nuestro contacto, con los pasajeros galos de Air France. Poseía además, las buenas maneras y la elegancia, que solo se adquieren de las madres, en el seno del hogar. Su ropa, de alta costura, y sus zapatos igualmente. Siempre peinada de salón y manicurada a la perfección. Daba la impresión de que afilaba sus uñas, según se decía en aquellos años, para rasgar y marcar las mejillas de un potencial agresor. Su cuello lo adornaba con diversos collares de pequeñas y discretas joyas. En una ocasión, lució unos aretes, anillo y collar de esmeraldas, espectaculares. Apenada, se disculpó diciendo que esa noche su padre las llevaría, a ella y a su madre, a una recepción oficial, de la secretaria en la que era director de algo. Su reloj de pulsera, pequeñísimo, pero recuerdo que era de oro y tenía nombre francés. Sin embargo, había algo en su continente, que no encajaba. Era muy blanca de piel, pero tenía en ella, un tono mortecino grisáceo, que daba la impresión de sufrir alguna enfermedad rara. Mostraba fatiga muchas veces, y en otras, se detenía como para tomar aire. Cuando estaba muy cerca de ella, su cuerpo y su aliento, despedían un suave aroma acre, que recordaban al ácido sulfúrico o al amoniaco. Yo lo atribuí a la halitosis pues fumaba demasiado, dos cajetillas al día. En sus labios aparecían de cuando en cuando, señales de deshidratación, que procuraba cubrir con el lápiz labial. Tosía a menudo y cuando lo hacía, parecía que iba a desmayarse o perder el equilibrio. Caminaba un poco encorvada, como si soportara un intenso dolor interior. Tenía unos bellos ojos negros enormes, pero de una opacidad y faltos de brillo, muy conmovedores. Su cuello de Nefertiti, y una estructura ósea armoniosa e impresionante. Nuestra relación era espontánea, respetuosa y de mutua ayuda. Nos tratábamos con gusto y alegría. Le gustaba acercarse a mí y musitar cosas al oído. En una ocasión, en temporada de lluvias, me la topé en la subida de la pesera, que va por Insurgentes al sur. Yo iba para otro rumbo, pero ella me pidió acompañarla a su casa, pues se sentía mal. Acepté con todo gusto y sin expectativas de ningún tipo. Sentados ya en la pesera, fatigada, hundió su cara en el hueco de mi cuello, se recostó sobre mí, y me tomó la mano. De repente, levantó la mirada, me llamó, me dio un largo beso en la mejilla, cerca de la comisura de mi boca. Suspirando profundamente, volvió a acomodarse suavemente, confiada y tranquila en mi hombro. Los constantes arranques y frenados del vehículo, fueron acercando nuestros cuerpos, con una agradable presión, que disfrutamos. (Continuará). Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.

 

Autor: Ricardo Garrés Valdez

Comentario:

“Un día sin  mujeres”... ¿Solo uno? ¿Qué tal un mes sin mujeres? Digo, a ver si así sienten los efectos de la ausencia de ellas. Una cosa me preocupa: Estas protestas producen más homicidios. Me explico: Vi los desfiles de gente vestidita de blanco protestando contra los homicidios… y los homicidios han aumentado. Claro, la protesta era contra los cárteles que se matan como… “humanos” entre sí, digo, porque los animales no se matan entre ellos de esa manera. Hace mucho tiempo le hice la observación a mi esposa, quien bebía soda de dieta, que “no he visto una sola mujer que beba soda de dieta que no tenga sobrepeso”... es decir, en mi opinión, “la soda de dieta engorda”... y que van reportando que eso es lo que sucede. Estas protestas básicamente envían el mensaje: “No sabemos qué hacer para combatir el crimen”... y esperan que “las autoridades lo hagan”... cuando los policías son unos ignorantes papanatas con arma y poder, y los del área legal igual, quienes producen que se deje en libertad a los criminales “porque el caso no fue bien documentado”... Y los jueces criminales y vendidos, listos para liberar a los criminales. Esto lo he leído en la prensa por años, y nadie hace nada al respecto. Los jueces son gente mala, y debemos hacer una “razia” y encarcelarlos a todos… ¿Como sé eso? Por la máxima de Cristo: “Por sus hechos los conoceréis”... claro. Me parte el alma leer en los periódicos de esos crímenes a las mujeres… pero ellas, las “protestantes” no ofrecen ninguna propuesta. Le he preguntado a mi esposa muchas veces, a través de los años “¿Cómo es posible que los hombres no respeten a las mujeres, si ellas los crían? Digo porque el hombre, por su trabajo,  está ausente del hogar todo el día y la mujer no.” Les voy a presentar una propuesta: que los padres les exijan a las hijas que les digan el nombre, dirección y teléfono del novio o de los amigos que tengan; sin excepciones. Y si tienen  celulares, que les den la foto del individuo. Y si no lo hacen, o mienten, u ocultan esto, entonces, tristemente, ellas facilitan sus tragedias. Yo creo que soy “fifí” conservador, porque desde joven, si me invitaba una novia a su casa, yo aceptaba, y me conocían sus padres. Algunas no me invitaban así que su familia no sabía  quién era yo. Pero claro, soy del Monterrey antiguo, aquel donde había valores y respeto a la gente. Y claro, tuve varias novias; eso no era un problema a la hora del “ya no te quiero”,  o “Hey, ahora que todo terminó.” Julio Iglesias. Y conste que no estoy en espera de que me canonicen. Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.

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