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- Categoría: El lector
Autor: José Rivero
Comentario:
Matando el transporte colectivo. Por años se ha tildado el transporte colectivo como caro y de pésima calidad, adicionalmente la satanización de los empresarios transportistas es deporte nacional tanto de usuarios como de noticieros. Pues bien, ahora faltan unidades y no se contemplan soluciones. Las concesiones no deben eternizarse siempre, solo en el caso de buenos resultados, para todos deben extenderse. Otro de los errores consiste en tener tarifas iguales para todas las rutas. Los gobiernos para quedar bien no autorizan aumentos. No sé, si los precios de los pasajes están altos, pero los sueldos si están muy bajos. La problemática es extensa, y solo atendiéndola como dios manda se podrán superar y por favor: políticos, no lucren manteniendo los precios, eso mata.
Autor: Ernesto Piñeyro-Piñeyro
Comentario:
"Con Ojos y Oídos de Niño... de 81 Años". Senderistas y Perros. En los últimos meses y semanas, se han dado varios casos de senderistas, excursionistas o caminantes de montaña, que se han extraviado por varias horas y hasta días. Algunos con consecuencias fatales, aun siendo expertos o acostumbrados a los rigores de esas excursiones y caminatas, como fue el caso de la dama que se accidentó en la Sierra de Arteaga hace meses. Si revisamos la historia de estas desafortunadas expediciones, en el marco de la vida no solo del área metropolitana de Monterrey, pero del estado de Nuevo León. Se puede notar una incidencia repetida, de malogrados eventos, al grado que ya los vemos como si fueran connaturales a la práctica de esas actividades recreativas. Parte del problema es que, desde cualquier parte de la ciudad, las montañas, sierras y cerros, que la circundan, se ven casi como elementos integrales del paisaje urbano. No dan la impresión de ser zonas agrestes y por lo tanto peligrosas, riesgosas, susceptibles de generar o contener en ellas, condiciones catastróficas, para los paseantes. Muchas personas, ni siquiera contemplan la probabilidad de un encuentro sorpresivo, con coyotes, pumas, víboras, jabalíes y osos. Todos los cuales, son animales salvajes, feroces, que, en épocas de celo, hambruna o sequía, su conducta se torna aún más agresiva, por problemas de sed, hambre, territoriales y protección de sus crías. Deseo poner a la consideración de las autoridades y de todos los interesados, la idea, por cierto, nada novedosa, pues ya la practican muchos cazadores, de pedir a cada senderista, que se acompañe de un perro de razas cazadoras y cobradoras. Estos animales, que en su mayoría son de tamaño medio a mayor, poseen un fuerte instinto de protección y guarda, para sus dueños. En el desafortunado evento de cualquier tipo de accidente o contingencia, como pueden serlo, caídas, deslizamientos largos o ataques de animales del entorno. Además de proteger, sirven de compañía y hasta de ayuda para localizar al accidentado. Sus aullidos y ladridos, a la vez de servir como disuasorios de extraños en el área, pueden ayudar para orientar a las cuadrillas de rescate. Veremos, así, porque se le ha calificado, como el mejor amigo del hombre. No está de más, el desarrollo de campañas mediáticas, que se acompañen de folletos, en los que se hagan las recomendaciones pertinentes a la práctica de ese deporte. Que se entreguen en los accesos a las áreas de excursión. Por ejemplo, llevar un celular con batería cargada, agua, comida energética, un mínimo de objetos para hacer curaciones menores, repelentes de todo tipo. Comida y agua para el perro, que él mismo puede cargar, hay arneses, que acomodan un 1 litro de agua y 1 kilo de croquetas. Así mismo, como la ropa de acuerdo a la estación, botas, gorras, guantes, lentes de sol, herramientas como navajas y cuchillos de excursionistas y cazadores. En una mochila, se pueden acomodar, una cuerda de nylon de 25 metros, y una lona o plástico de 3 x 3 metros, que sirva de protección para el sol y la lluvia. Hay en el mercado, ponchos impermeables, fabricados con plástico muy ligero, y colores vivos, que doblados caben en la bolsa de una camisa de hombre. Un encendedor de gas butano o del tipo Zippo, pueden ayudar, con las debidas, apropiadas precauciones, a encender una fogata de usos múltiples.



