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- Categoría: El lector
Autor: José Rivero
Comentario:
El silencio es mi amigo, mi compinche, mi camarada, no me aturde como tantas cosas y no me reprocha. Más bien me acompaña y me apapacha. Con el silencio divago por lejanos mundos, unos espectaculares otros de barrios viejos de señoriales ciudades. Ahí brillan mis verdades, ahí en el silencio soy sabio, soy polímata de grande humanidad y múltiples ciencias. Visito el mundo donde no hay maldad, donde impera el amor, aunque no veo los amantes. Ahí todo es paz, aún en medio de la borrasca porque ésta es también buena. Ahí en el mundo del silencio quiero siempre vivir mis dos vidas. Ahí nunca moriré.
Autor: Ernesto Piñeyro-Piñeyro
Comentario:
"Con Ojos y Oídos de Niño". Las Comisiones sobre Ventas, ¿Son Corrupción? ¡Respóndeme AMLO! Todos sabemos que los vendedores y promotores de cualquier artículo del mercado, trabajan por una comisión sobre el total de lo vendido. No sé si sean liberales, neoliberales, conservadores, fifís, o iluminados sociales, como tú. Yo trabajé vendiendo enciclopedias, libros, cosméticos, seguros. Además, tiempos de televisión en el Canal 6, de TIM, vendedor de piso en SyR, servicios de afiliación a clubes de gimnasia y artículos para la industria regiomontana. Todo antes de estudiar mi carrera de psicología. Viajé por gran parte del norte de México, a expensas de mi solo esfuerzo e iniciativa por vender, sin apoyo de nadie. Es decir, vendía o no comía. En dos ocasiones tuve que dejar mi equipaje, en garantía de pago para la siguiente vuelta, en algún hotel, pues los clientes no "Caían". Me calificaron como agente viajero, de los de la moda vieja. Recuerdo que había una cofradía de vendedores que nos topábamos en varias ciudades y nos veíamos como colegas de esa antigua profesión de los Fenicios y los Pochtecas mesoamericanos. Vale la pena decir, que, siendo joven, las oportunidades de conocer chicas, eran enormes, lo que agregaba emoción e interés a las ventas. Las había de todos tipos, desde las tranquilas y moderadas, hasta las audaces y atrevidas, que estaban dispuestas a escaparse con nosotros de su pueblo, considerado aburrido por ellas. Nunca dejé una sola cuenta de amor pendiente, en aquellas travesías aventureras de exploración, de búsqueda de identidad y de nuestro destino, en la vida. Lo mismo dormí y comí en hoteles de medio pelo, exclusivos de agentes viajeros. Que, en casas de huéspedes, atendidas por divorciadas o viudas y sus bellas hijas. Nos tocó esperar el siguiente camión rutero, es decir, "Guajolotero", temprano de día o de noche avanzada, a la orilla del camino o en el restaurante de cuatro mesas, de una estación de gasolina. Hubo mañanas y tardes de nieve, hielo, lluvia, (Carretera 57), y tormentas de arena y calores saharianos, (entre Paila y Torreón). Viajamos de aventón, a veces en las cabinas o en las cajas de los camiones rabones. Con los "Porta miserias", en el regazo. Así les decíamos a los maletines en los que iban mini muestras de productos o copias de libros. Con las libretas de ventas, descuentos y recibos de pago y muestras gratuitas de mercancía anticipada. Los más "riatas" eran los choferes de camiones de carga, nos invitaban la comida en restaurantes frecuentados casi solo por ellos. Lo que deseo señalar, es una actividad basada en el esfuerzo y la iniciativa individual, sin el patrocinio de nadie, ni siquiera de las empresas que representábamos. Las comisiones iban del 5%, al15%, raras veces más. Detrás de nosotros, venía el sistema de distribución de lo vendido. Toda transacción, venta, promoción e intercambio, que es una forma aceptada de trueque moderno, conlleva una comisión. Gústele o no a AMLO y sus cófrades zafios que ignoran la realidad de los negocios. Que ven con sospechas de corrupción, cualquier ganancia incomprendida por ellos. No se dan cuenta, que aún en las gigantescas y grandes transacciones e intercambios de bienes, productos y capitales, entre las naciones. Se da este fenómeno de las merecidas y honestas comisiones. Es el pago al esfuerzo, persistencia e iniciativa humanas. No creo que haya un solo industrial, comerciante, productor, o proveedor de servicios. Que se niegue a pagar una comisión, aceptada de mutuo acuerdo, para que un audaz vendedor o promotor, "Llueva, truene o relampagueé", saque al mercado, sus productos y servicios, para darlos a conocer al público consumidor. Y los lleve a las mesas u oficinas de los clientes, a lo largo y ancho del país. Incluyan en esta especie, a todos los profesionistas que ofrecen sus conocimientos, adquiridos tras largos años de estudio en el aula. Solo los bobos, que nunca han trabajado fuera del presupuesto, objetan esta práctica honesta y considerarla como corrupción. Son los cobijados a la sombra del cheque mensual de la burocracia, haya o no haya trabajo que realizar. Opus 102, te seguimos esperando.
Autor: Vico Canales
Comentario:
El pasado lunes, almorcé en el Buchacas “Mil Platos”, ubicado en Hidalgo y Escobedo, frente al Hotel Ancira. Fui el único cliente esa mañana, después a la hora de la comida, regresé al mismo lugar y ¡sorpresa! fui el único durante dos o poco más de dos horas. No había un solo cliente en el área del bar, y el restaurante tenía unas tres mesas, pero en el bar sólo yo, así de fácil. Se me ocurre pedir que en el video de música que tienen pusieran a Leo Dan, y lo cumplieron, después terminó y Magda pone música norteña. Le solicité con mucha atención que, si tenía la amabilidad de poner a Los Ángeles Azules y no, se hizo la desentendida y no me hizo caso. Pasaron 15 minutos, le recordé que si se me podía complacer con “Los Ángeles Azules” y no contestó nada y desde luego no me hizo caso. Solicité la cuenta y me salí del lugar, me dirigí a otro, donde el trato fue diferente, y eso que voy muy poco a “El Cantarito”, como se llama. Pero veo a distancia a un amigo, David, quien arribó al lugar y posteriormente me marcó otro para decirme que me extrañaba en el Buchacas y pues tuve que regresar. Así lo hice, pero jamás se me hizo caso con relación a que pusieran el video de Los Ángeles Azules. Ese mal trato en temporadas como la presente, de la Pandemia del Coronavirus, deberían tener los integrantes del personal de bares y restaurantes un poco de sensibilidad, y dejar la prepotencia a un lado. Magda, sí, me dirijo a esa señora, ¡me decepcionó! Incumple, por ese mal trato a quien es cliente de todos los días o casi todos, para ser exactos. Tengan la bondad de ser felices todos ustedes.



