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Categoría: El lector
Creado: 30 Abril 2021

Autor: José Rivero

Comentario:

Ánimo José: Pocas palabras de la lengua castellana tienen tantos sinónimos como la palabra pereza. Pido permiso para mostrar los sinónimos indicadas en el diccionario Thesaurus: haraganería, apatía, desidia, echazón, flojedad, gandulería, holgazanería, acidia, carpanta, dejadez, galbana, holganza, laxitud, poltronería, roncería, flojera, dejación, desgana, lasitud, ociosidad, procrastinación, vagabundería, vagancia, abandonamiento, abandonismo, acedía, pachocha, zanguanga, huevonada. Mi inclinación hacia la fea pereza es evidente y me comprometo a superarla porque en nuestro querido México hay mucho trabajo por realizar para liberar a los niños víctimas de la pandemia moral de sus padres que nos esclaviza. Esta pandemia moral es algo interno que viene desde adentro de nuestra forma de ser. El despotismo de la cuarta transformación agrava esta pandemia moral hasta el punto que pudiera sobrevenir el gran caos y las familias pierdan su trabajo y sustento. ¿Ánimo José! No hay tiempo que perder. Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.

Autor: Víctor M. Vela

Comentario:

Los economistas y la administración pública. La parte esencial en la administración pública, y el ejercicio del poder en los distintos ámbitos, a partir de la Independencia de México, habían venido apoyándose por lo general, en quienes se formaron en la carrera de Derecho. Fue hasta finales de la Revolución Mexicana, un siglo y medio después de 1776, año el que Adam Smith sentó las bases para formalizar la ciencia económica, cuando surgió el interés por formar economistas en el extranjero, destacándose -entonces- el caso de Daniel Cosío Villegas, educado originalmente como abogado, quien resultó ser gran impulsor de la enseñanza de la Economía, en una época -la de los años 30- en que la figura de John Maynard Keynes, con su eficaz práctica de la Teoría General del Empleo, el Interés y el Dinero, hizo que se considerara a los economistas como los profesionales del futuro. El proyecto de enseñar Economía hubo de ajustarse, para los países en desarrollo, a las instancias de la Comisión Económica Para América Latina (CEPAL), establecida por la ONU. Es aquí donde aparece un grupo de ingenieros y economistas entre los cuales destaca Raúl Prebisch, con una visión diferente a la de la intelectualidad de los años 20 y 30, que era más político-literaria, que se incorpora al pensamiento económico mundial el tema del Desarrollo Económico, y se inserta en el espacio latinoamericano la idea de “subdesarrollo”, con lo cual se expande desde su ámbito original (el económico) hacia otros campos de la ciencia social. Tal vez, es aquí donde podría tener cabida la definición de “economista” sintetizada por Keynes cuando dijo: “…el gran economista debe poseer una rara combinación de dotes. Tiene que llegar a mucho en diversas direcciones, y debe combinar facultades naturales que no siempre se encuentran reunidas en un mismo individuo. Debe ser matemático, historiador, estadista y filósofo (en cierto grado). Debe comprender los símbolos y hablar con palabras corrientes. Debe contemplar lo particular en términos de lo general y tocar lo abstracto y lo concreto con el mismo vuelo del pensamiento. Debe estudiar el presente a la luz del pasado y con vista al futuro. Ninguna parte de la naturaleza del hombre o de sus instituciones debe quedar por completo fuera de su consideración”. La favorable evolución de la economía mexicana, iniciada al terminar la Segunda Guerra Mundial  y que se mantuvo hasta mediados de los 70, dio motivos para reconocer a los economistas formados en la tácnica -no en el sentido de la definición keynesiana- daban por acertada  la opinión de que la Economía era la ciencia del futuro. Consuelo Meyer L´Epée, la académica de la Economía, para quien la comunidad de economistas de la UANL siente notable gratitud por haber creado la Facultad de Economía en 1957, llegó a expresar -categórica y sin rodeos- su desencanto al señalar el poco tacto mostrado al negociarse la deuda externa de México en el período de Miguel de La Madrid, cuando los responsables eran economistas, en comparación con los acuerdos en esa misma materia- en tiempos de Juárez- cuando los encargados eran abogados. En otras ocasiones, la señorita Meyer ya había externado su disconformidad ante el pobre desempeño de aquella horneada de los llamados “tecno burócratas”, economistas sin vocación, incrustados en el gobierno a principios de aquel lapso de nuestra historia reciente, al que convencionalmente se denomina “el período neoliberal”. El interés nacional y la opinión pública de los últimos 50 años, en su mayor parte, giraron en torno a temas concernientes a la economía. Los políticos vestían su discurso con información que proyectaba logros, actuales o futuros, respecto al bienestar económico; por su parte los medios de información cubrían sus espacios con notas descriptivas, poco analíticas, respecto a los altibajos de la economía del país. La enseñanza de Economía en México, aunque en un principio fue estructurada sobre la base del pensamiento crítico, llegó pronto a orientarse cada vez más hacia la técnica y se alejó en buena medida de la visión social y humana. Una peculiar mezcla formada por profesionales desvirtuados de la Economía -como ciencia del comportamiento humano- y la denodada intelectualidad orgánica –al servicio de los intereses creados-, como puntales del Estado mexicano, hicieron supeditar los poderes legislativo y judicial a la figura presidencial que se asentó, sin reservas, por el poder económico, abandonando los más elementales principios de equidad para la nación entera; por lo cual, el nuevo régimen encontró -el 2018- a un país, que desprovisto del estado de derecho, se veía impedido para progresar en libertad. Concluyo refiriéndome al licenciado Eduardo L. Suárez, abogado en su origen, quien formó parte de la primera generación de economistas egresados de la Facultad de Economía de la entonces Universidad de Nuevo León; el también ex rector, llegó a ser clave del proyecto de Consuelo Meyer, como director a mediados de los 60, para formar profesionales provistos con pensamiento crítico. Una de sus múltiples y agudas publicaciones la tituló, “Pongan a trabajar a los economistas”. Evidentemente aludía al concepto de economista inducido en estas tierras por la Srita. Meyer hace más de 6 décadas. Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.

Autor: Ariel Zapata

Comentario:

Ya se nos vienen los tiempos eleccionarios, es el tiempo de decidir votando y si me lo permiten, para sustentar nuestro conocimiento y confiar en él, aun cuando no nos interese la política, hagamos el ejercicio siguiente para disiparnos de dudas ante el panorama de lo desconocido, no sólo en el período electoral, por cierto, si este es tan negativo, debiéramos y podremos eliminarlo, al menos mentalmente, dadas las atrocidades y artimañas usadas por los Candidatos en su ambición por ganar a los electores, utilizando exageraciones y hasta mentiras que sin duda, se les regresarán inevitablemente, recuerden el dicho popular, “Cae más pronto un hablador que un cojo”, tiempo al tiempo. Aquí es donde el INE podría considerar calificación para castigar improperios y limitarlos en su pasión por servir al Pueblo. El exagerar o mentir, acota en mucho sus propias aspiraciones y demuestra su debilidad competitiva afectando su propio entendimiento. Y, como les decía, no sólo pensar en el tiempo electoral, sino también en su trayectoria y en su línea de conducta de su actuar político. El ejercicio propuesto no requiere de conocimiento alguno, sólo el de tener la disposición de hacerlo y responderse a sí mismo a la primera, sin mayor distracción: Pongámosles a todos los Candidatos inicialmente una “calificación de 10”, y luego marquemos cada una de las conductas observables por nuestra particular visión, sean las conductas que fueren. Por tanto, procedamos con el ejercicio, sean los candidatos: A, B, C, D,… Luego califiquemos sin temor alguno nuestra apreciación estrictamente personal, que puedan ser por ejemplo las siguientes conductas: “No es honesto. No es exagerado o mentiroso. No cumple su palabra. No cuenta con bienes exagerados. No ha sido acusado o sido sospechoso de algún delito. No ha hecho el bien general a la comunidad. No ha cumplido lo prometido. No ha hecho propuestas razonables, etc. Recuerde si alguien ha cumplido con todas las conductas, conservará la calificación de 10. Pero, al marcar Usted, alguna de las conductas anteriores, réstele “Un punto” a la calificación de 10 inicial, así obtendrá un valor de cada candidato para elegir al calificado. Si decide dejar en blanco tal conducta, no se le quitará “Un punto al 10” de la calificación inicial. Esta es una simple manera para llegar a una decisión razonada y entonces al hacerlo con todos los candidatos, vote por su mejor calificado, pero vote, para que no voten por Usted. Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.

Autor: Ernesto Piñeyro-Piñeyro

Comentario:

"Con Ojos y Oídos de Niño". ¿Qué o quién es AMLO? ¿Acaso es un filósofo de nuevas tendencias? ¿Un intelectual de nuevo cuño? ¿Un científico que había sido ignorado por la humanidad? ¿Estadista reconocido, político innovador, líder carismático, adalid intachable, héroe del panteón mexicano? ¡No es nada de eso! Por más que pretenda serlo, por la sencilla razón que está limitadísimo por sus deficiencias de personalidad, educación y sus pasiones de lavadero. Pues como dice el dicho español, "Lo que Natura no da, Salamanca no lo otorga" y él, ni a Salamanca fue. En mi opinión, es como el Burro de la famosísima fábula del español Iriarte, que tocó la flauta ¡por casualidad! O como el sapo que pretendió ser tan grande como el buey, se infló tanto que reventó. Aprovechó el hartazgo de nuestro sufrido pueblo, para montarse en la ola de inconformidad que había en todo el país, contra los corruptísimos partidos políticos. De los cuáles, en algún momento de su trayectoria vital, él formó parte y se entrenó en tranzas y maromas ideológicas. ¿Podrá negarlo? Y de los mismos, que aprendió todas las mañas que ahora practica en sus funciones de presidente de México. Podríamos decir, que, él inició el "Chapulinismo político", por los saltos que ha dado, de un partido político a otros, más a modo para él. desde que se inició en el PRI. AMLO no se da cuenta de sus limitaciones y cuando llega a hacer contacto con ellas, no le importa y nada hace por subsanarlas. Se que, para muchos de sus simpatizantes, estos errores parecen insignificantes. Pero nos dan destellos de sus carencias "hacia adentro", de su persona. No ha hecho intentos por mejorar su pronunciación del idioma español, como corresponde al jefe de estado, de la nación con más hispanohablantes de todo el mundo. Pero tampoco habla ninguna lengua indígena mexicana, que podría ser su justificación, por ser del sur del país. Lo cual hace suponer, que se mantuvo al margen del contacto con esas etnias sureñas, como buen racista, miembro del estamento blanco y explotador. Es más, ni siquiera balbucea el Inglich, que le permitiría comunicarse con otros jefes de estado de Norte América y del mundo. Hace unos días, varias personas le escuchamos decir, el príncipe "Jelipe", refiriéndose al fallecido esposo de Chabelita II de Inglaterra. Pero, eso es lo de menos. Por meses se negó a asistir a las reuniones de jefes de estado de los principales países y economías del mundo, arguyendo que la mejor política exterior, es la interior. (Otra de sus frases lapidarias). A mí me daba la impresión que sentía pavor de codearse con verdaderos estadistas como las cabezas de Rusia, China, Alemania, Canadá, Reino Unido, Japón y otras. Por temor a que se le vieran los cadillos que traía enganchados en su ropa. Refugiándose en Marcelo Ebrard, a quien enviaba en su representación. La teoría de los conspiradores, en cambio, afirman que no iba, por temor a que, en sus ausencias del solar patrio, le dieran un madruguete, en el más puro estilo mexicano. Otras veces se mostró admirador y solidario del super patán de Trump, al cual parecía imitar de manera solapada. Vuelvo a repetir, AMLO es presidente de México, por una de esas bromas punitivas, macabras y burlonas del destino. Como el borrico de la fábula, vio la flauta, se acercó a olerla y al resoplar, el aire se coló por los agujeros, generando la música asnal. "¡Oh!, dijo el borrico, ¡qué bien sé tocar! y dirán que es mala la música asnal! Sin reglas del arte, borriquitos hay, que una vez aciertan por casualidad". El burro flautista de Iriarte. Así fue la elección de AMLO, como el resoplido del burro, ¡Por Casualidad! Bronco, ya no soples la flauta contra la Opus 102, en FM, pos a lo mejor, ni así te sale música asnal. Por casualidad. Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.

Autor: Ricardo Garrés Valdez

Comentario:

La política del Banco Central. Como expliqué en el escrito de ayer, en tiempo de inflación, la receta de cocina es sencilla: disminuye la cantidad de dinero en circulación y aumenta la tasa de interés. What? Pues sí, con eso después de un tiempo, domas la inflación; aunque dejando un regadero de víctimas en el camino: empresas quebradas, disminución de la producción de bienes y servicios y aumento del desempleo: una "victoria pírrica." El problema es que afecta numerosas actividades con la elevación de la tasa de interés. Esto sucedió después de 1980 con el economista Paul Volker, cuando Estado Unidos sufría una inflación del 14.8 %. Volcker elevó la tasa de interés del Federal Reserve System de 11.2 % al 20 %, y "voilá", en 1983, la inflación cayó al 3 %. Un "pequeño" problema: La tasa de desempleo subió del 7.5 al 10.8 por ciento. En pocas palabras, podemos afirmar que la política antiinflacionaria de los Bancos Centrales produce una mayor tasa de desempleo. "Se tapa un pozo abriendo otro". Sin embargo, podemos analizar el verdadero costo social de esa política: ¿Acaso no es preferible que el desempleo aumente más del 3 % cuando bajamos la inflación del 14.8% al 3%? Yo creo que sí, especialmente si hay un programa de ayuda a los desempleados pagado por el gobierno a través de elevar los impuestos temporalmente un 2 %; así, se protege el salario real, el poder adquisitivo del dinero, y se ayuda a las víctimas de esta política. En una relación Costo/Beneficio, el resultado es ideal. Hay otra posibilidad: reunir a las cámaras de productores y de comerciantes, y acordar con ellos no elevar los precios, so pena que les caiga el "Chauhistle" con la política anti inflacionaria de Banxico, elevando la tasa de interés y cortando el dinero "fresco" a cero. Esta posibilidad nunca se ha explorado. Ésta es una posibilidad, porque si nos preguntamos ¿"Quién" causa la inflación? difícilmente "el aumento súbito de la demanda, son los productores y comerciantes. Ya lo dijo Adam Smith en su "Riqueza de las Naciones". "Se juntan los empresarios en sus asociaciones y terminan conspirando como elevar los precios." Las acciones del Banco Central respecto a la caída de precios, conocida como "Deflación" tiene casi cero de efectividad: aumentar el dinero en circulación y bajar la tasa de interés, para préstamos que casi nadie quiere, pues no existe la demanda. En cierta medida, esto causó la invención de la llamada "Política Fiscal" por el "apóstata" de John M. Keynes, equivalente a "la intervención del gobierno en la economía." Ya escribiré al respecto en el futuro. Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.

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