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- Categoría: El lector

Autor: José Rivero
Comentario:
Nuestro oficioso presidente AMLO no titubea y arenga mediante acuciosa carta al amenazador Presidente Trump diciendo: “los problemas sociales no se resuelven con impuestos o medidas coercitivas”. Estando de acuerdo con la inmediata respuesta de Obrador a las amenazas del güero hocicón me atrevo a cuestionar la actitud de nuestro pueblo y gobierno de no solo auxiliar la migración hacia el norte sino de promoverla. La migración ya llegó a niveles inmanejables y debe buscarse su ordenamiento. Los migrantes buscan un contexto o escenario ordenado y limpio y nosotros mexicanos y centroamericanos no solo no lo hemos logrado sino que no hacemos ni siquiera la lucha por lograr la ansiada paz y su correspondiente progreso. Tenemos que desanimar la migración y creo que de lo contrario la región se desestabilizará de tal manera que se modificarán las fronteras y habrá doloroso derramamiento de sangre.
Autor: Ernesto Piñeyro-Piñeyro
Comentario:
"Con Ojos y Oídos de Niño". Luto o Duelo Pasivo, Activo y Patológico. México, una nación en duelo agudo y crónico a la vez. Entre los muchos temas que he tratado en mis artículos, hay dos que han llamado más la atención a mis pocos lectores; el sexo y la muerte. Podríamos decir imitando a las escrituras, que el Alfa y el Omega. O sea, el principio y el fin de la vida. De más está decir, que en ambos tengo experiencia teórica y práctica, es decir, vivencial. Voy a iniciar al revés, por el mal llamado duelo patológico, derivado de los modelos gabachos de esta conducta. En mi opinión, no existe el duelo patológico, es una invención gringa para consumo por ellos mismos. Para empezar, no es correcto comparar la sociedad mexicana, con la gringa o las europeas, en cuanto a la forma de vivir el duelo, sus orígenes y causas. Así como su prevalencia en nuestro imaginario colectivo. Por más que los bobos de Octavio Paz, Samuel Ramos o Carlos Fuentes, lo asocien con la Conquista, la Malinche, y sus hijos bastardos. ¡Uff! En mi muy modesta opinión, México vivió un larguísimo período de duelo post revolucionario, y puedo asegurar, sin temor a equivocarme, que así fue. Conocí varias ancianas, que aún en los años 60, lloraban por los maridos e hijos muertos, y desaparecidos en esa horrible contienda fratricida. Entre ellas a mi queridísima abuela materna, viuda joven de la Revolución, y con hijos, que como la abuelita de Cri-Cri, lloraba por los rincones. Los europeos, que por siglos se han estado matando, enfrascados en guerras entre ellos y sus múltiples alianzas, tienen una manera diferente de vivir los duelos nacionales. Y si nos fijamos en los gabachos, allá se ve de lo más normal, que un hijo se vaya a países lejanos, a pelear guerras absurdas. Seducidos por los anhelos de expansionismo cultural, económico, religioso y político, e independencia, de la asfixiante realidad de su sociedad capitalista protestante. Con la idea de implantar la democracia "a la gringa" y el protestantismo, como si fueran los policías mundiales. A sus soldados los tratan como héroes por un rato, y luego los abandonan en las calles como perros, y en los hospitales de veteranos, donde los pabellones psiquiátricos son de los más extensos. Así de locos vuelven del campo de batalla. En estos momentos, por desgracia, México está viviendo, un intenso desangramiento por la guerra contra las drogas y la delincuencia organizada. Aún la sociedad civil, que no participa en ella activamente, sino como sujeto pasivo de delitos como el secuestro, la extorsión, el robo y los asaltos aleatorios, de "Empresarios independientes" del crimen. El número de muertos supera a los de otros países, participantes activos en guerras formales. Es ahí, donde estamos viviendo un intenso duelo, para el que no estábamos preparados y nos ha tomado desprevenidos. Son muchos los inocentes desaparecidos forzosamente, por los diferentes bandos en acción. Resumiendo; El Duelo Pasivo, es el que sufrimos sin actuar, simplemente lo vivimos y soportamos como algo ineludible, inescapable, y a veces con la convicción de merecerlo. El Duelo Activo, consiste en decidirnos a hacer algo en memoria de los desaparecidos. Como lo hacen las madres que exigen y protestan, pidiendo explicaciones al gobierno o buscan a sus deudos de manera incansable. O acordar comprometernos en algún servicio por la comunidad, para ayudar a otros a soportar o superar situaciones de todo tipo. Esta clase de duelo, atenúa el dolor de la pérdida, tranquiliza, cura la ausencia, pues nos mantiene en contacto con ellos. Sentimos que no los hemos abandonado a su triste e inmerecida suerte. Nos acompañan espiritualmente en el diario vivir. Finalmente, el llamado Duelo Patológico, se podría aplicar a poquísimas situaciones. Como es el caso de los dolientes, que no aceptan la muerte del padre de 95 años, que vivió plenamente, y desean hacer trámites para canonizarlo. Aún así, cada quien tiene derecho a sentir su duelo, como desee. Una cosa es cierta, jamás nos reponemos de la pérdida de un ser querido, especialmente de nuestros hijos e hijas. El que te diga que te vas a recuperar, miente, o no ha experimentado una pérdida significativa, de alguien que amara intensamente. Aun los más sinceros creyentes, se niegan a aceptar la voluntad del Altísimo, la consideran injusta y la cuestionan. Se equivocan los filósofos de banqueta como Octavio Paz, que afirman que los mexicanos rendimos culto a la muerte, que nos fascina, que la buscamos y la aceptamos resignadamente. Son posturas irresponsables, y condenatorias a sufrir. Adenda luctuosa; Hay otros tipos de duelo, por pérdidas de varios tipos, como una relación amorosa, amistad, fama, libertad, posición económica o trabajo.
Autor: Ricardo Garrés Valdez
Comentario:
“Permiso para el robo y el pillaje”, digo, “Laissez Faire” (Dejad hacer, dejad pasar). Una crisis global a la vez “plis.” Es natural que Adam Smith pugnara por liberar la economía de las cadenas de los señores feudales, reyes y la caterva de (in)nobles, con sus flagrantes derechos a bolsear y oprimir al resto de la sociedad. Smith no podía ver el resultado final de esa maravilla del “libre mercado” se trataba de una economía agrícola con incipiente industrialización, y la total ausencia de bancos, con la excepción de unos cuantos judíos manejando el oro y letras de cambio. Y claro, enunciar, una sola ocasión, “la mano invisible” que guía a “cada quien, siguiendo su propio interés logra el máximo de satisfacción (material) para la sociedad”: cierto en todos los tiempos “de antes.” El productor era muy pequeño para tener influencia en la sociedad; actualmente son gigantes a veces con ingresos mayores a los de muchos gobiernos del mundo. Con el “neoliberalismo” la “mano invisible” se convirtió en “la mano pachona.” La “libre competencia” no debe ser “la reina” en el ajedrez de las naciones, la economía sí, pero bien dirigida, protegiendo a la población del aire y aguas contaminadas, porque es más económico lanzar los desechos a ríos, lagos y mares que tratarlos apropiadamente. El neoliberalismo es enemigo de regulaciones para proteger a los consumidores, a la sociedad de la contaminación de aguas, tierras, aire y la ecología. Lucha con éxito, comprando, como los gángsters de antes y de ahora, políticos: presidentes, senadores, diputados, gobernadores, alcaldes, policías, todo, pues, para aumentar sus ganancias. En la época del liberalismo, se provocan crisis de sobreproducción, ahora el neoliberalismo provoca crisis financieras y de monedas. En el liberalismo, los productores de bienes eran los responsables de las crisis, en el neoliberalismo, son los bancos e instituciones financieras, los que no producen nada tangible, pues. El neoliberalismo compra presidentes baratitos: cuando terminan su mandato, les da un empleo en sus compañías, a cambio de miles de millones de pesos en “privatizaciones a modo”, reducción de impuestos, o contratos gubernamentales: Zedillo. El neoliberalismo nació realmente con Margaret Tachter en Inglaterra, y el “copycat” (“copión”) de Ronald Reagan: declara la guerra a los sindicatos y los debilita con éxito. El capitalismo produce monopolios y oligopolios irremediablemente, gracias ventajas de bajos costos con elevadas producciones y la concentración de capitales en unas cuantas manos; por eso vemos compañías gigantes productoras de autos, alimentos, aviones, barcos, y en el sistema financiero unos cuantos bancos gigantes, como en Francia 1. BNP Paribas, Crédit Agricole, Société Générale; en Estados Unidos J. P. Morgan, Bank of América, Wells Fargo, y en México, pues los conocemos. Alguna duda de ¿por qué los salarios han estados congelados por más de 30 años? Las grandes compañías, producto del neoliberalismo: extinción práctica de los sindicatos o gravemente debilitados, y el control de las políticas económicas de los gobiernos a través de sus “minions” (sirvientes) en los gobiernos.



