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- Categoría: El lector
Autor: José Rivero
Comentario:
¿Habrá realmente un cielo? Sí lo habrá y seguramente tendrá por lo menos un crepúsculo, tendrá también un fresco acariciador y un frondoso bosque con mil tonalidades de verde y por supuesto música grandiosamente celestial. Ahí presidirá la figura del Cristo de resurrección. No habrá nunca ni dolor ni injusticia, no habrá estridencias ni calor, ni fríos. Ahí se borrará del diccionario la palabra nunca y será reemplazada por otra palabra, ¡siempre! No habrá guerras entre los pueblos, como la disque guerra entre palestinos semitas contra israelitas que descienden de las doce tribus de Israel o sea de la dinastía salomónica. No, en realidad todas las guerras no son entre pueblos sino entre adultos ciegos, empecinados y testarudos contra niños inocentes. Los padres condenan a muerte a sus hijos. Terrible realidad con seguro castigo eterno. Para los que alcancen a la misericordia de Dios y lleguen al cielo ya no habrá cegueras ni egoísmos sino sólo amor, el reino llamado amor, el reino de los justos que eligieron el amor y la alegría como vida. Nullius in Verba.
Autor: Ernesto Piñeyro-Piñeyro
Comentario:
"Con Ojos y Oídos de Niño... de 82 Años, Clamando en el Desierto". ((//2//)). Parejas Disfuncionales. Sin embargo, las bellas damas no curten malas vaquetas en esas guerras intestinas intrafamiliares. El lamentable fenómeno de la "Alienación parental" que son las campañas intra familiares de desprestigio y propaganda, contra el cónyuge. Instilan en los hijos e hijas odios y venganzas por medio de mentiras contra el otro de los progenitores, esta práctica es más común entre las mujeres, que entre los hombres. Algunos estudios, encontraron que lo practican en un 70% de los casos, las madres contra los padres y solo el 30% de los padres, contra las madres. ¿Por qué? No se sabe a ciencia cierta. Hay investigadores que afirman que las madres son más posesivas con los hijos que los padres, por el hecho de haberlos engendrado y se sienten con el derecho a la posesión de los retoños. Los ven como su exclusiva propiedad, aún para decidir por ellos, lo que creen es mejor para sus vástagos. Sin embargo, a la larga, las mujeres demuestran más responsabilidad que los padres, en la crianza de los hijos del divorcio. Pero eso se debe en parte por la tradición legaloide de asignar a las madres, el cuidado de los hijos, esto indirectamente ¡Refuerza la irresponsabilidad paterna! Dando permiso al varón para alejarse de la familia y sus problemas. Es increíble que haya mujeres que, siendo personas de una enorme y gran belleza física, espiritual y moral, además de económicamente pudientes e independientes. Mantengan una relación desigual, con sujetos poltrones, bebedores, irresponsables, usuarios de drogas, sin oficio, ni beneficio, vulgares, abusivos, flojos y ¡Todo lo demás! No comprendo, ni acepto esa dependencia y relación desigual, para mujeres que se merecen lo mejor del repertorio conductual masculino. Algunas me han confesado que todo lo soportan por sus creencias religiosas y familiares. Otras, por no poder mantenerse a ellas y los gastos de sus hijos. Muchas más, por un enfermizo e inexplicable temor a la soledad, prefiriendo el maltrato y sus consecuencias, a sentirse solas y devaluadas ante los ojos ajenos. También conozco casos de hombres que son víctimas de la violencia femenina desatada y que, por pudor masculino, evitan que se conozcan, aún en el seno de una familia comprensiva que los apoya. En los juicios que me tocó comparecer como testigo, me di cuenta que aún la autoridad tiende a minusvalorar y criticar, a los hombres que, "No se fajaron los pantalones", con una vieja loca. La solución y respuesta a estos graves problemas, está en la afinidad y similitud entre los interesados. Entre más parecido y similitud exista en creencias, valores, actitudes, conductas, expectativas y experiencias, las probabilidades de una vida exitosa y tranquila en común, son más altas. Hay quienes creen en el matrimonio de contraste, es falso, esos no existen, vivir como perros y gatos no puede ser considerado como una unión exitosa o saludable. Aún en la simple amistad, los negocios o las aventuras, la igualdad de puntos de vista y la afinidad de metas, garantizan una durabilidad y satisfacción a largo plazo. No hay de otra. Chicas, ¡Sacúdanse esos piojos chupasangre, que se las van a acabar! (Fin).



