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- Categoría: El lector
COMENTARIOS DEL LECTOR
Autor: José Rivero
Comentario:
¡Dios nos reciba confesados! Esta semana es de definiciones por parte de la oposición política contra la llamada cuarta transformación proclamada por Andrés Manuel López Obrador. Esta oposición, sin embargo, no tiene todavía precandidatos ni fuertes ni carismáticos. Tampoco tiene esta tibia oposición, claros postulados y menos, una narrativa de una unidad en conciencia nacional. Por su parte el destape de la Sheinbaum pudiera conllevar a una ruptura de MORENA por parte de Marcelo Ebrard quien hasta hoy es el mayor escollo de la candidatura de la Sheinbaum. Todo esto se develará a partir de esta crucial semana. ¡Dios nos agarre confesados! / El tema me apasiona, poder predecir, deducir o adivinar acontecimientos futuros de importancia con simples conjeturas. La guerra ruso ucraniana es un buen ejemplo. Las potencias occidentales junto con los Estados Unidos no claudicarán en su defensa de Ucrania, a su vez Rusia tampoco puede dejarse ganar. Una confrontación NATO-RUSIA es malo para todos por lo que una eventual caída de Putin se antoja como la del menor daño para todos. Por lo anterior supongo que Putin, como presidente de Rusia tiene sus días contados. No hay otra salida y el politburó ruso (todos los países comunistas tienen un politburó o comité ejecutivo de partidos comunistas) no puede no intervenir. Esa es mi predicción y debe suceder muy pronto. Veremos.
Autor: José Enrique Carrillo
Comentario:
Amigos de Monitor Político; si se confirma el triunfo electoral de Delfina en el Estado de México, del partido político Morena, el 7 de junio del 2023, a los otros partidos ya les cayó más trabajo; criticar todo el periodo de gobierno a Delfina y lo que le queda al ejecutivo federal; eso es lo que destaca de su trabajo; porque el pueblo sólo vemos eso; me queda claro, está derrota es porque los ciudadanos les somos indiferentes; no buscan recuperar su credibilidad, es más importante trabajar ellos, los líderes de los partidos, creando estrategias para ver cómo criticar al supremo gobierno federal y al estatal del estado de México; aclaro, si confirman a Delfina, que el trabajo ciudadano, pero eso es problema de las cúpulas políticas de los partidos, gracias por el espacio.
Autor: Ernesto Piñeyro-Piñeyro
Comentario:
"Con Ojos y Oídos de Niño... de 81 Años, Clamando en el Desierto". Los Mexicanos de hoy, vivimos en Pánico, Asustados e Inseguros. A menudo comparo los tiempos que viví en mi infancia y mi adolescencia, aún mi adultez temprana, con los que se viven ahora, por niños, jóvenes y adultos. En temas, como la violencia, exacerbados y representados puntualmente en vivo y a todo color, por los medios especialmente la televisión. Cuando se lo comento a mi hija, le parecen increíbles. Y no me refiero al uso obsesivo del celular, la tableta, la computadora en casa y los juegos electrónicos. Sin los cuales, los niños y jóvenes de ahora, se sienten vulnerables y desprotegidos. Al borde de un ataque de nervios, ante no sé qué inminente amenaza o catástrofe, que genera angustia y ansiedad intensas. Me refiero a la relativa paz social en que nos tocó vivir y nos desarrollamos nosotros, eso, a pesar de que la terrible Revolución Mexicana de 1910, tenía pocos años de haberse terminado. Con sus terribles, sangrientos y catastróficos efectos y consecuencias, de todo tipo, económicos, emocionales, que tocaron a todas las familias mexicanas. Mis hermanos mayores estuvieron aún más cerca de este evento, y mis padres y abuelos, la vivieron en carne propia, inmersos en el temor constante de ser extinguidos o eliminados de la faz de la Tierra, por cualquier facción en combate, sobre todo si parecías fifí, popoff o ricardo, aunque no lo fueras. Me pregunté muchas veces, ¿Como habrá sido la infancia, juventud y temprana adultez, de mis amados padres, como infantes y adolescentes, en este Maremágnum? Y yéndome un poco más atrás, la de mis abuelos maternos y paternos, pues sé que, a uno de ellos, lo fusilaron ante los ojos incrédulos de mi madre, cuando ella tenía 9 años, en 1915. Pero volviendo a los niños, chicos y chicas de hoy, que se despiertan, levantan, pasan el día y se acuestan, escuchando en la radio, viendo en la televisión y leyendo en la prensa, noticieros de ejecuciones masivas, inexplicables, irracionales. Que alcanzan a niños de meses y pocos años de edad, mujeres embarazadas, madres de familia, ancianos desarmados y hasta indefensos curas y ministros de las diferentes denominaciones religiosas. Hace pocos años, había una ley no escrita entre sicarios, por la cual se respetaba a las familias de sus contras, lo que incluía a mujeres y niños, así como a parientes no ligados a esas actividades. Se consideraba una falta al honor de los ejecutores, que, a la vez, se atribuían a sí mismos, valores de alto pundonor. Ya no es así. Entre la mayoría de los ciudadanos entrevistados por agencias de la opinión pública, prevalece una sensación de temor y pánico, a ser víctimas aleatorias indirectas, es decir de "Chiripada", en una confrontación entre pandillas o fuerzas de seguridad del estado. Dicen ellos, "Sin deberla, ni temerla" o, "Sin tener vela en ese entierro". En mi pueblito fronterizo de los años 40 y 50, las sirenas de las ambulancias se escuchaban cada 10 o12 días y las de las apagadoras de los bomberos, con sus campanas, muy rara vez. (Las patrullas policíacas, no portaban sirenas). Los cuicos, no usaban pistola, solo macana o garrote, ya fuera de palo duro o un tubo forrado con cuero. El delito más frecuente, eran los llamados coyotes, que asaltaban los gallineros, para llevarse pollos, gallinas y guajolotes en costales. Cuando los atrapaban, eran molidos a palos y golpes, por los hombres de las familias robadas. Pero de eso, a los colgados en puentes, desmembrados, pozoleados, (disueltos en ácido), quemados, decapitados, rafagueados, y más, que se dan en estos días, hay una enorme, tranquilizante y sana distancia. ¿Que nos espera como sociedad? La constante angustia vital o la total insensibilidad y aceptación de la violencia extrema como forma de vida. Por todo eso, yo vivo asustado, en pánico. ¿Y AMLO? Con su sonrisa sardónica, nos dice carcajeándose, ¡Yo tengo otros datos! Hijodetuyasabesque.



