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- Categoría: El lector
Autor: José Rivero
Comentario:
Del Clásico no recuerdo haber presenciado una penetración rayada en la defensiva tigere. En cambio, los tigres entraron una media docena de veces. Fue un mal encuentro y los dos tienen buenas posibilidades de pasar a la final del futbol mexicano. ¿Favorito? Ninguno, pero los tigres traen más pasión. Del gol de Maxi Meza prevaleció el criterio del abanderado porque las tomas gravadas no son concluyentes. Del fuera de juego anulado, éste también está dudoso. Para el juego de vuelta si los tigres anotan primero el partido se tornará de alarido parejo.
Autor: Ernesto Piñeyro-Piñeyro
Comentario:
"Con Ojos y Oídos de Niño... de 81 Años, Clamando en el Desierto". Yo Fui Migrante 2 Veces en Gringolandia. Estos días que he estado viendo en la televisión, los avatares y peripecias por las que pasan los migrantes, para ingresar a gringolandia, evoqué intensamente mis propias andanzas, tanto en tierras mexicanas, como las gabachas. La primera vez, llegamos allá, buscando aventuras de crecimiento, la semana de nuestro cumpleaños número 21. Y digo llegamos, porque íbamos mi hermano gemelo y yo, en un viaje que iniciamos de aventón, desde la ciudad de México hasta la de Nueva York. Con paradas en Nuevo Laredo, Monterrey y Houston, Texas. Creo que hicimos 15 días, en una travesía milagrosamente sin incidentes a pesar de nuestra vulnerable calidad de indocumentados e ilegales. Hablando poquísimo inglés y $15.00 dólares en la bolsa cada uno. En Monterrey, nos preparamos para el viaje en territorio gringo. Por recomendación de amigos de mis hermanos mayores, nos cortamos el cabello de cepillo, "Flat up", nos pusimos pantalones de kaki, camisas de manga corta a cuadros y camisetas interiores "T" shirt, complementado con tenis Converse y calcetines blancos. Nos dijeron que fácilmente pasaríamos por estudiantes gringos de High School, además, por tener la piel blanca y una apariencia definitivamente atlética. Así fue y se cumplieron sus pronósticos, pues pasamos por varias líneas policiacas, sin que nos detuvieran. Como en viajes anteriores por nuestro país, nos tocó dormir a orilla de carretera, en estaciones de autobuses y trenes. Hasta en una iglesia católica, a cuyo párroco despertamos a medianoche, para que nos dejara pasar a un salón de actos, que estaba desocupado, con el compromiso de salirnos a las 6:00 de la mañana, antes de la misa. Lo mismo, bajo lluvias torrenciales, que ventiscas heladas y nevadas. Con nuestras cosas en unas bolsas de papel, de las que se daban antes en los supermercados, que terminaron diluidas por el agua. En esas bolsas llevábamos, un jabón de baño, una pasta y cepillo para dientes, un peine, un rastrillo de los de antes, con navaja Gillette de dos filos, dos camisas y dos cambios de ropa interior. Yo fumaba en aquellos años, lo que me quitó varios bocados de la dieta de viaje. Llegamos a la NY-NY, el mero 15 de septiembre de 1962, nos recogió mi hermano Hugo Federico, (+), y celebramos esa noche, como buenos mexicanos, con una buena cena y gran borrachera, con sus amigas que eran muchas. Cuando veo las condiciones misérrimas en que viajan los migrantes con sus familias, evoco mis propias azarosas andanzas. La enorme diferencia, es que nosotros, teníamos a donde llegar, íbamos en plan de aventura, una más en el largo peregrinaje de nuestra búsqueda obsesiva de experiencias, identidad y madurez emocional, sin arriesgar a nadie, solo a nosotros mismos, sin hijos, esposa o dependientes. La segunda vez que fui migrante, ya fue como maestro universitario y estudiante de post grado. Hablando inglés, con beca, papeles en regla, familia, dos pequeñas hijas, esposa y un título de psicólogo, que allá, solo servía para dar clases en preparatoria. Aun así, fue difícil, pues no calificamos en los cursos para aprender a robar, que dice el zafio de AMLO, que es lo que vamos a aprender los que estudiamos en el extranjero. ¡Avergüéncense, simpatizantes de la 4tera, transformación eso es lo que piensa del estudio de postgrado, su líder espiritual, el gran pendejo! Nota bene; Acabo de ver y oír a AMLO, en la televisión, decir las mismas estupideces repetidas hasta el cansancio y el infinito, respecto a PEMEX, los corruptos y bla, bla, bla. Definitivamente, ese perseverar en sus discursos, es *patognomónico de daño cerebral mínimo, y un trastorno obsesivo paranoide. Etimología de *"Patognomónico", del griego παθογνωμονικόν, de πάθος, enfermedad y γνώμη, juicio experto. En diagnóstico médico o psicológico, síntomas que, estando presentes, aseguran y confirman un determinado trastorno o enfermedad, en un paciente. ¡Verifíquenlo sus neurólogos corcholatas! Amigos migrantes, les deseo suerte y triunfo, pero no existe el tal "Sueño Americano", más bien es una pesadilla. Por todo lo anterior, amigo migrante, quiero decirte que comprendo perfectamente tus angustias, incertidumbres y pesares.



