- Detalles
- Categoría: El lector
Autor: José Rivero
Comentario:
Un Tigere insaciable, de altas emociones, de alarido desbordado. Eso es lo que se busca y es lo que anoche brindó a su millón de seguidores. Un tigere que no le saque a las patadas y que no discuta sino que juegue respetando al rival. Ese es el tigere de anoche. 2/ ¿De mito y mitote, audaz como Tomás, alegre como Nahuel, fuerte como Bato? Virtuoso como Barbadillo. Temible, sin conocer el miedo, los llenaplazas, esos son los Tigeres. El mejor equipo de México, no necesariamente, lo que sí los Tigeres tiene sin duda ¡la mejor afición!
Autor: José Enrique Carrillo
Comentario:
Amigos de Monitor Político; ante el descaro democrático electoral en México que asumen los partidos políticos, miembros de estos partidos suspirantes violan la ley electoral en qué se refiere a su promoción electoral y vemos por ejemplo a la gobernadora de México promoviéndose para la presidencia, al gobernador Samuel diputado local, senador, gobernador y busca la grande según comentarios, no me consta, y acaba de mencionar que su esposa puede ser candidata a senadora; todo fuera de los tiempos políticos y muchas historias más violatorias a la ley electoral que pienso no les preocupa lo más mínimo; sin embargo, concluyó, el próximo partido sería bueno ponerle Chapulín Ciudadano para ser congruente con el actuar de los mercenarios políticos, gracias por el espacio.
Autor: Ernesto Piñeyro-Piñeyro
Comentario:
"Con Ojos y Oídos de Niño... de 81 Años, Clamando en el Desierto". La Enfermedad Mental y Las Heridas de la Vida; Jamás se Cierran, Curan, Sanan o Desaparecen. Ahí están. Esto suena como un enunciado perverso y sádico, lleno de odio, rencor y deseos de venganza. No es así, todo lo contrario, es una advertencia a los dolientes, para que se preparen para soportar largos años de inconsolable dolor. Veamos, hace ya varios meses, recibí un inesperado correo electrónico, de una psicóloga que solo vi una vez en mi vida, pero con cual conversé intensamente en una de las peores situaciones para hacerlo, un funeral. Yo tengo como regla personal, autoimpuesta e irrestrictamente inmodificable, no ir a funerales. Esto, desde la muerte de mi amada hijita. Se que lo comprenderán, los padres que hayan perdido hijos. No recuerdo como fui a dar a estas exequias, ni quien era el actor principal de las mismas, el caso es que ahí me encontraba. Trabé plática con esta chica, entonces de 40 años, pues los hechos relatados sucedieron hace más de 20, por lo cual yo andaba en mis 60 floridos veranos y no había desarrollado aún, el temor de abordar mujeres bellas fuera donde fuera. El rechazo, no me afectaba, ni me importaba, yo cumplía sobrada y puntualmente con los rituales dionisíacos atribuidos a mi sexo. A los casi 82, las cosas son diferentes, temo que me griten viejo rabo verde, acosador sexual o se burlen de mis relamidas palabras de elogio para la belleza femenina, al estilo del Siglo XIX. El correo decía simplemente, "Maestro, tenía usted razón, las heridas de la vida, nunca sanan, ahí están". Agregó, "Han pasado 20 años, para darme cuenta, a los 60, que su intención fue bondadosa para conmigo, al advertirme qué esperar del futuro, Gracias." Con facilidad recordé a la chica que le dije tales palabras, pues era una bella mujer de proporciones formidables, pero aún mejor, recuerdo que se enojó muchísimo, cuando se las dije. Me acusó de resentido con la vida, de acomplejado, amargado, antisocial y no recuerdo cuantas más palabras que implicaban ardor, acidez y establecían para mi persona, un psicodiagnóstico poco atractivo y nada favorable. Mencioné enfermedad mental al principio, déjenme complementar esta historia con otra igualmente verdadera. La clínica del IMSS a la que acudía hace muchos años, era dirigida por una extraordinariamente bella doctora, por los 4 costados y le sobraba. Blanca, alta, escultural, con perfil de clave de sol o símbolo de ampersand, ojos azules escandinavos, pero con apellidos españoles por parte de pare y de mare. Fui a quejarme por un déficit en el servicio. Me recibió y me trató de maravilla, me dijo que conocía a algunos de mis parientes médicos y que había sido alumna de dos de ellos, en la Uni. La visité 5 o 6 veces más, ¡hasta que se jubiló! llegamos a conversar por una hora, siempre sin descuidar su responsabilidad de dirección. En una ocasión, al enterarse que yo era psicólogo, me espetó. "Eso de la enfermedad mental, es puro cuento fingen para manipular a la gente, yo jamás me volvería loca". Le pregunté, "¿Tiene hijos?" "Si tres", me respondió. "Imagínese que le llaman para decirle que uno de ellos fue atropellado por un enorme tráiler de doble remolque, que le pasó por la cabeza, reventándosela y exponiendo la masa encefálica, junto con los ojos, que siguió por el tórax, fracturando todas sus costillas, expeliendo los pulmones y el corazón, continuó por el vientre, dejando los intestinos y su contenido regados en la banqueta, para finalmente fracturar con exposición, los huesos de los miembros inferiores..." "¡Pare, alto, deténgase!" Me gritó horrorizada. "¡Así cualquiera se vuelve loco!" Se levantó de su silla y llorando me abrazó temblorosamente. "¡Gracias por la lección, por los hijos hacemos todo, hasta volvernos locos!" Mis amados lectores, analicen las expresiones de las madres, padres, esposas, hijos e hijas, hermanas y novias, de los desaparecidos, díganme si no es para volverse locos, ignorar donde se encuentran sus seres queridos. Sus caras son reflejo de su intenso dolor, opacas, inexpresivas, mirando al vacío. Dice el Evangelio que, "Dios no va a permitir que tengas una prueba, más allá del tamaño de tus fuerzas". Corintios X:13. Pero yo creo que a veces ¡se le pasa la mano! Nota bene o más bien mala; La escena del tráiler es real, le pasó a una amiga mía, con su hijo preferido de 12 años, y se volvió loca, por muchos años. En México tenemos luto intenso, mientras Samuelito viaja, Mariana y Beatricita cantan, AMLO se burla de nosotros, Claudia echa tierra al metro, Monreal coquetea con el Diablo y las fichas lisas, corcholatas antes, juegan "volados", lamen botas y traseros.



