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- Categoría: El lector
Autor: José Enrique Carrillo
Comentario:
Amigos de Monitor Político, cómo debe funcionar en forma práctica la teoría de la división de poderes de acuerdo al filósofo Montesquieu, que deben ser independientes uno del otro, eso les da transparencia en su actuar y solidez al gobierno; muy probablemente voltearan hacia el pueblo porque no se mezclan intereses de partidos políticos como ocurre en nuestro querido país, porque la política pragmática que se lleva aquí como ha dañado al pueblo; con la palabra corrupción muy conocida por nosotros, pueblo, porque corrupción también es hacer políticas públicas a favor de intereses partidistas y si un poder resuelve en contra de los intereses de otro poder es lo que se llama equilibrio del estado para que un poder no aproveche de su fuerza y abuse de ello y no quejarse si se le niega una atribución; eso es el sueño de la teoría de los poderes, pero solo queda como un sueño porque los líderes políticos no lo ven así por sus intereses y lo saben pero se hacen que no; gracias por el espacio.
Autor: Ernesto Piñeyro-Piñeyro
Comentario:
"Con Ojos y Oídos de Niño... de 81 Años, Clamando en el Desierto". ¿Por qué hablan tan mal? "Por sus Dichos los Conoceréis". Me refiero a los locutores de la radio y la televisión, tanto local, como nacional. Se supone que son profesionales del uso del idioma en los medios, ya sea hablado, o escrito. En la prensa y en los electrónicos como la radio y la televisión, es el instrumento con el cual ejercen las funciones propias de sus puestos laborales. Pueden ser, jóvenes o viejos, hombres o mujeres, bisoños o expertos, de apariencia fifí o popular. Trabajar para Televisa, TV Azteca o los medios oficiales, como radio Nuevo León, Opus 102, FM y el Canal 28 o el 22 de la CDMX. Sin embargo, todos los días patean, atacan ferozmente, a nuestro bellísimo idioma español, con una saña y alegría inexplicables. Lo más grave, gravísimo, es que están conscientes de ello y les importa un pepino, un rábano, el mal ejemplo que ponen a su público y escuchas, por decir algo elocuente y elegante de ellos. A veces, disfrutan los idiotismos, barbarismos y neologismos en que incurren o acuñan. No es este el primer artículo que publico sobre este lamentable tema, el primero fue en 1979, hace ya, más de 43 años, en una conferencia para estudiantes de no sé qué carreras, en la Udem. No deseo ser, sonar o parecer clasista, pero, como decía mi santa abuela materna, "Por la forma de hablar, (de vestir y comportarse), te darás cuenta de que familias vienen". Estoy de acuerdo con mi viejecilla, pues no hay día, que no pase o escuche una nueva barbaridad lingüística, entre estos pseudo locutores, que delate y evidencie sus orígenes familiares. Las nuevas generaciones, se nutren conceptual y lingüísticamente, con estos detritos sonoros e impresos, generando lo que ellos creen que es un idioma en constante evolución. Me parece que ignoran las diferencias entre revolución, evolución e involución. La primera es violenta, y aunque las siguientes parece que transcurren lento, en ellas, la dirección de la segunda es hacia afuera y la tercera, hacia dentro. Al llamado idioma castellano, le tomó más de 1200 años, para llegar a la suma perfección, que ahora nos muestra con orgullo, lo que alguna vez, fue un humilde derivado del latín. Desde los discutidos Cartularios de Valpuesta, de los Siglos IX y XI, pasando por el Cantar del Mío Cid y las Glosas Emilianenses de San Millán de la Cogolla. Envidiada, incluso, por otras lenguas romances, no se diga de las germánicas o las orientales. ¡Respétenla, Caones! Les regalo una breve y divertida lección infantil, sobre el pensamiento de los peques, aplicado al aprendizaje de un idioma: "Admiróse un portugués, al ver que, en su tierna infancia, todos los niños de Francia, supieran hablar francés. Arte diabólico es, dijo torciendo el mostacho, pues para parlar gabacho, un hidalgo, en Portugal, llega a viejo y lo habla mal." Je, je, je. Nota Bene Para: El Príncipe Güiliam, de Inglaterra; Si ya no quieres a Kate, pos, ¡pásamela! Chinche desperdiciado. Yo si la trataré como reina, no como simple princesa, ¿Cómo ves? Luego, luego, le enseñaría a manejar el metate, el molcajete y el soplador del fogón, para echar gordas en el comal. Te aseguro que le ensancho la sonrisa y le agrando los ojos. Y la hago exclamar, ¡O my god! todos los días. Al cabo, con las joyas que le heredó Chabelita II, nos alcanza para un titipuchal de años, o cuando menos, los 20 siguientes. A´i, te lo encargo y tú me dices cuando me la mandas, voy por ella, o mejor, que ella venga para acá. Más je, je, je. ¡Gulp!



