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- Categoría: El lector
Autor: José Rivero
Comentario:
El peor de los dos mundos" inflación + recesión. Formalmente, se determina que existe una recesión cuando el Producto Interno Bruto (PIB) decrece durante dos trimestres consecutivos. Cuando la recesión llega acompañada de alta inflación, el proceso recibe el nombre de estanflación; está considerado uno de los peores escenarios económicos posibles por la dificultad de su manejo y corrección. Las políticas monetarias y fiscales que suelen utilizarse para dinamizar una economía recesiva empeoran el componente inflacionario de la estanflación y las políticas monetarias restrictivas que se utilizan para combatir la inflación tienden a profundizar y ampliar su componente recesivo. La estanflación distorsiona completamente los mercados y coloca a los hacedores de políticas de los gobiernos y sus bancos centrales en una posición 'perder-perder'. En la estanflación la recesión suele ser parcial, registrándose simultáneamente el decrecimiento de algunos sectores, como la producción de bienes, junto al crecimiento de otros sectores, como la producción de servicios. Si se trata de una economía relativamente abierta y la inflación viene acompañada de un proceso de devaluación, puede registrarse una contracción de las actividades que consumen divisas y una expansión de las que generan divisas. Esto representa un desafío enorme para las autoridades pues reciben señales mixtas y contradictorias sobre la economía que hacen muy difícil decidir qué políticas aplicar, en qué secuencia y en qué momento tomarlas. "Es lo peor de los dos mundos" dicen muchos economistas.
Autor: Víctor Vela
Comentario:
Agua y libertad. La verdad os hará libres. Frase fundamental de la doctrina cristiana. El discurso que llama a la polémica para resolver la crisis del agua en Monterrey ya tomó, en los círculos más conspicuos, una orientación filosófica de corte cristiano, sin dejar de lado los aspectos políticos que necesariamente llevan al tema de la liberación social. Hoy se habla, por ejemplo, de la inevitable relación entre los tres elementos que conducen a la libertad -inspirada en la virtud- reivindicados en la época del Renacimiento europeo (Siglos XIV, XV y XVI): voluntad, inteligencia y verdad. Para la filosofía cristiana la voluntad, como principio, es un término definido positivamente, es decir, quien la tiene siempre actúa por el lado del bien compartido; en la inteligencia radica la capacidad del hombre para enfrentar prudentemente a la naturaleza. Es así como el hombre, dotado por el doctrinal libre albedrío, encuentra los medios que lo aproximan a la verdad como esencia de la libertad. No puede ser libre el hombre cuyos actos están ausentes de virtud y que, por el contrario, se cree libre envuelto por el vicio. En cuanto a la voluntad, al gobierno de Nuevo León le ha faltado ejercerla en los términos cristianamente definidos, a fin de enfrentar el problema ocasionado por el insuficiente suministro del recurso más vital; situación que ha llegado a irritar una buena parte de la población, principalmente la más vulnerable. Al asumir la ineludible responsabilidad de aplicar la inteligencia para buscar soluciones de emergencia razonables e integrar acciones eficaces de largo plazo, se ha optado por salidas cómodas como la de escudarse en el pasado, repartir culpas del presente y hasta fincar la esperanza en que la diosa fortuna haga su parte sin tomar en cuenta que la suerte suele favorecer con mayor probabilidad a quienes son previsores. Si el pasado debe revisarse, no será precisamente para culparlo de la desventura, sino con el fin de entender mejor la realidad actual. Desde hace más de medio siglo existe la preocupación por el exagerado crecimiento del Área Metropolitana de Monterrey (AMM), al grado de concentrar actualmente al 92% de la población del estado en el 12 % de su territorio; además, las condiciones ambientales siempre han exigido configurar la actividad productiva conforme al costo -social y privado- que implica fundamentalmente el abasto regular del agua al AMM. Por ningún lado se deja ver un plan de regulación del crecimiento urbano, ni una política de descentralización industrial ordenada, mucho menos acciones propias del desarrollo económico como tal. El presupuesto para desarrollo del campo, sustentado en las participaciones federales, sirve para el pago de abultadas nóminas de los municipios, mas no para hacer eficientes las actividades del medio rural. Es evidente que, si en realidad existiera la voluntad y la inteligencia para el desarrollo urbano balanceado, estaría en marcha un plan hidráulico a nivel estatal con carácter estratégico. La orografía y el suelo plano del estado, y las nuevas tecnologías, propician la optimización en el uso del agua. Es posible aprovechar artificialmente innumerables relieves para almacenar agua de las lluvias que en buena parte van a la deriva. Ya es tiempo de revertir el proceso de abandono de las fértiles tierras agrícolas y ganaderas mediante sistemas modernos de irrigación. Mención espacial deberían tener el caso del agua tratada -cuyo destino prioritario debería ser la propia industria- y la depuración cultural del uso urbano del agua potable. Se ha evidenciado que, las medidas de emergencia para amortiguar los efectos de la crisis del agua en AMM, carecen del sano ejercicio del poder de convocar, ante la incertidumbre, a todos los sectores sociales. Difícil, no imposible, invitar a la participación ciudadana ante la opacidad -histórica y actual- registrada en cuanto al manejo del agua y sus efectos en el contrastante desarrollo económico de Nuevo León. Sirva la actual crisis del agua como lección para argumentar acerca de las implicaciones de no haber obrado con libertad en el estricto significado de la palabra, misma que se inspira en el concepto del libre albedrío, en el que al hombre se le otorga la libre opción de actuar si, y sólo si, para lograr el beneficio propio, se consigue el bien de los demás.
Autor: Ernesto Piñeyro-Piñeyro
Comentario:
"Con Ojos y Oídos de Niño... de 80 Años". Vademécum Político AMLOdiano. Una Idea para el 2024. Primero, ¿Que es un Vademécum? Como su nombre lo indica, en latín significa, "Va conmigo". Es un recordatorio escrito, como un breviario, diseñado para aquellas profesiones cuya práctica, está llena de cientos de detalles que escapan a la memoria del profesional, en momentos de urgencia. Los más famosos son los del campo de la medicina, aunque también los hay en otras áreas del saber humano, como la jurisprudencia y la ingeniería en sus diferentes campos. Todos los ingenieros han de recordar uno, diseñado y compuesto por la Fundidora de Fierro y Acero de Monterrey, con cientos de fórmulas y especificaciones de la construcción. Pues bien, para las campañas del 2024, en las que anticipamos luchas de máscaras contra cabelleras y rudos contra técnicos. Propongo que, desde ahora, (Las flechas se hacen en tiempos de paz), hagamos una compilación histórica, desde antes de ser presidente AMLO. Con todos sus dislates, ofensas a minorías, religiones, promesas incumplidas, idioteces, burlas, omisiones, contubernios, actos vandálicos, violaciones a la constitución, por él y sus concubinos y compinches. (Como Bartlett y Gertz Manero). Son tantos y tan variados, que les aseguro que se podría componer un volumen de cuando menos 300 páginas. Sin necesidad de mentir, exagerar o difamar a nuestro amado líder, pues son sus palabras. Cada cita llevaría la fecha, el lugar, el año de su emisión y sus consecuencias, para que no haya duda de que así fue. Imagínense este recordatorio y refresco de la memoria, para nuestro pueblo, que todo lo olvida y a veces perdona. Sugiero, que, adelantándonos y copiando a don Andy Meme, se le titule, "Testamento Político y Última Voluntad", del Caballero del Alegre Discurso, el Pejendejo, (sic), Tabajqueño. (+ sic). ¿Qué les parece? Hasta se podría distribuir a un bajo precio de recuperación. Como un catecismo polaco, para las viejas generaciones, y las nuevas, de modo que antes de votar por algún mesías prometedor evangélico, lo piensen cien veces.



