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Monitor Político
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Categoría: El lector
Creado: 06 Mayo 2022

Autor: José Enrique Carrillo

Comentario:

Amigos de Monitor Político, los diferentes cortes de agua a la hora que se ocurren, sin respetar el plan que hicieron y aceptó la ciudadanía, y reconozco que son necesarios, me hace pensar que es necesario y urgente se realice un Agualandia en Nuevolandia, si no, se puede venir una diáspora regia del pueblo que carezcamos del vital líquido; no siento solución aunque no lo crean; muchos responsables de este problema no le dieron importancia o no les preocupo el pueblo, por lo que para ellos es más importante el voto a su partido y tampoco en otros temas importantes siento solución; gracias por el espacio. Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.

Autor: Ernesto Piñeyro-Piñeyro

Comentario:

​"Con Ojos y Oídos de Niño... de 80 Años". Calles y Tendajos del Monterrey de Antes y 65 Años Después. El año pasado, en un acto de increíble audacia, pretendí recorrer a pie, algunas de las calles del Monterrey de los años 55 al 60. Vano intento, que casi logré, pero con un alto riesgo de accidentarme. Inicié por la calle de M. M. de Llano, de Zaragoza a Juárez, que era mi diario caminito a las secundarias 1 y 5. Estaba casi igual, con los mismos impedimentos para transitar por su banqueta, que en aquellos floridos tiempos. Medidores de agua y gas, salidos del límite de la propiedad, tuberías para ambos tipos de adminículos, pegados a la pared, pero suficientemente excedidos, como para tropezarse con ellos. Escalones que daban acceso a puertas hechizas, que impedían el libre tránsito peatonal. Banquetas rebajadas para facilitar la subida de un automóvil a un garaje, que después se tapió, pero dejó el abrupto desnivel, para beneplácito de los descuidados viandantes. Zaguanes y ventanas que se abrían para afuera y que lo mismo golpeaban a los descuidados chiquitines en la cabeza, que a los torpes adultos en la cara. Mi amiga, la bellísima ojiverde doctora Tere Ferrer, me asegura, que, desde el postigo de su casa entre Zaragoza y Escobedo. Nos vio pasar infinidad de veces, a mí y mi hermano gemelo, en el pleno rayo del sol, esparciendo el aroma de la Lavanda Yardley. Por ese solo detalle, creí en su dicho, a pesar de que era menor que nosotros. Antes de llegar a la calle de Guerrero, estaba un depósito de botellas, cartón y papel periódico, llamado el Río Bravo. Lo frecuentaban muchos mariguanos, ahí trabajaba un buen compañero y amigo, que le decíamos "El Patotas", por lo alto y patón, pero él no le entraba a la juanita. Llegué a Juárez y me regresé por Espinoza, con los mismos inconvenientes para el desplazamiento a patita. Solo resaltaré el tendajo de don Ramiro, llamado El Centro Lagunero, que de Aramberri y Dr. Coss, se trasladó a la esquina sur oriente de Escobedo y Zaragoza. Este señor nos decía que nos veía pasar frente a su negocio, con "paso de laborero", expresión que entendí hasta una vez que en Atongo el de abajo, vi a un campesino, caminando apresuradamente, detrás del arado jalado por una yunta nerviosa. Su esposa y él, se separaron y le vendieron el tendajo a un viejo, más viejo, padre y tío de tres rubias valkirias citrícolas y fenomenales. De altura, tamaño y medidas extra grandes, blancas, de una extraordinaria belleza, cuerpos que mostraban una excelente alimentación. Tenían 15, 16 y 17 años bien acumulados, eran 2 hermanitas y una primita, que lo mismo cargaban una caja de sodas, llena, que jalaban y picaban una barra de hielo de más de 50 kilos. Acomodaban el pan dulce, que extraían de una enorme, gran canasta, llevada entre dos de ellas al mostrador. Mi hermano y yo, deteníamos ahí, nuestro camino, con el pretexto de beber un Grapette de uva, que valía 25 centavos y sorbíamos como mágico elíxir, lentamente. Sin dejar de observar aquellos cuerpos maravillosos y perfectos, que también exhalaban sus aromas femeninos florales. Juventud, bella juventud. Se me olvidaba mencionar, que en esos años y debido nuestra increíble condición física juvenil, sorteábamos todos los obstáculos, brincando sobre ellos, sin el menor esfuerzo. Igual hacían nuestras compañeritas y novias platónicas, pero con mayor gracia y delicadeza que nosotros, que éramos aquejados por los accesos de torpeza motora, típicos y propios de la torrencialmente hormonal adolescencia. Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.

Autor: Federico Zertuche

Comentario:

La civilización del espectáculo. El feminicidio de Debanhi Escobar es un crimen, no un espectáculo, como sin duda han proyectado y aprovechado medios, público y redes sociales. Soslayan lo esencial para volcarse en lo accidental, anecdótico, en ociosas especulaciones o en producto periodístico de consumo. Coberturas sexistas sin ética alguna han pretendido aniquilar su humanidad y reducirla a un cadáver en una cisterna. Peor aún, han insinuado que la culpa por terminar así es de Debanhi. Periódicos como El Norte elaboraron encuestas de opinión para determinar las causas de su muerte, como si fuese método investigativo y la mayoría de opinadores fiscales e investigadores. Por su parte, la troglodita de María Julia Lafuente en Multivisión revictimiza a la asesinada culpándola por salir de noche y de fiesta. Filtraciones ―posiblemente ilegales― sugiriendo posesión de narcóticos, como señaló la conductora Azucena Uresti, en Milenio. Y así todo mundo se puso a especular, opinar, a moralizar, a juzgar y hacerse el investigador, menos a tratar de entender y desentrañar el origen y causas de tanto y brutal feminicidio en México. Como atinadamente señala Mariana Limón, periodista, feminista y consultora en temas de comunicación con perspectiva de género, "A Debanhi ―como a muchas otras mujeres víctimas de desaparición y feminicidio― la ha violentado su perpetrador (o perpetradores), el Estado y los medios de comunicación. Su perpetrador la violentó de forma directa. El Estado a través de su impunidad. Y los medios lo hicieron al convertir su asesinato en un producto de consumo." El periodismo sexista es un grave problema. Adjudica la responsabilidad a las víctimas, soslayan responsabilidad a los asesinos de mujeres, narcotizan la empatía de los lectores y audiencia quienes dejan de ver a la víctima como tal y la perciben como espectáculo a consumir. No son errores de la prensa sino estrategias de comunicación para ganar público y más dinero. Karla Quintana, de la Comisión Nacional de Búsqueda, asegura que se han acumulado más de 24,600 desaparecidas, la mayoría adolescentes entre 14 y 19 años. ¿Tren Maya? No #gracias. Yo prefiero la selva. Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.

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