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Categoría: El lector
Creado: 29 Enero 2026

Autor: Ernesto Piñeyro-Piñeyro

Comentario:

"Con Ojos y Oídos de Niño de 84 Años... Clamando en el Desierto". El Odio Ciego, el Enojo Crónico, la Envidia Loca y la Crueldad Extrema. Estos fenómenos conductuales se dan a todos los niveles del ser humano, tanto individualmente, como entre grupos sociales pequeños y grandes. De personas insignificantes, como de personajes importantes, líderes nacionales, religiosos o sociales, como lo hemos visto en los últimos años en todo el mundo. También entre personas que se conocen muy bien entre ellos, de largo tiempo. Y lo más grave, hasta entre desconocidos que jamás se han visto cara a cara, solo por referencias. No sé cual se manifieste primero, si el odio ciego o el enojo crónico, pero si he observado que la envidia loca es su combustible y la crueldad extrema es el resultado de los dos primeros. Creo que los casos más violentos y destructivos del tejido social, se han dado por razones religiosas, políticas e ideológicas, que guardan un gran parecido entre ellas, pues se trata de sistemas de creencias. Todo disidente es visto como un enemigo al que se debe destruir, incapacitar o neutralizar, cuando menos. Otro caso, son los motivos puramente económicos, con o sin carga ideológica. Durante la ejecución de estas confrontaciones o procesos, se da la crueldad sin límites, sin importar sexo o edad de los opositores. No es necesario que haya guerras o convulsiones sociales para que existan estos fenómenos. Pues aún en tiempos de paz, como la que hay aparentemente en México hoy, los que ostentan el poder político o económico, los ejercen sistemáticamente como formas de control de grupos e individuos. En diferentes etapas de mi vida, he sido objeto muchas veces del odio ciego y la crueldad de personas crónicamente enojadas y totalmente desconocidas para mí. Tanto a nivel personal, como en mis actividades académicas y profesionales. En algunas ocasiones hasta chuscas y ridículas, pero lesivas y contundentes, como cuando el director de colegio, después facultad de psicología, de la UANL, me anunció que estaba despedido por asistir trajeado a impartir mi cátedra y provenir de una universidad confesional. ¡Increíble! ¿Verdad? Era un loquito de izquierda radical, de los llamados espartacos, por eso los amo tanto, je. je. je. El enojo crónico yo lo he visto más arraigado entre los izquierdosos, pues están permanentemente enojados por no alcanzar el poder absoluto, tal y como lo conciben en sus calenturientas mentes. En cambio, los méndigos derechistas, más que enojados son envidiosos de los que destacan aún dentro de sus propios grupos de poder económico. El caso es, que por enojo o por envidia, odian ciegamente a sus supuestos adversarios y llegan a ejercer en contra de ellos, una crueldad sin límites e irracional. A ambos tipos de locos y perturbados, perversos y pervertidos, no les importan el dolor que causan entre las familias de sus odiados y envidiados opositores imaginarios. Una vez más, en la misma facultad de la UANL, fui objeto de la atención de personas con las que yo no tenía un solo contacto, pero esta vez, por los derechistas radicales a los que les causaban agruras y dispepsia mis apellidos. ¡Increíble! ¿Verdad? También a ellos los amo mucho y los recuerdo con lo mejor de mis acedas flatulencias. Je, je, je. Fueron los años en que la UANL, era el ansiado botín de grupos que se peleaban como perros rabiosos, los jugosos huesos del presupuesto universitario y lo importante no era la enseñanza, ni la investigación. Cuando trabajé para el Gobierno del Estado de Nuevo León, las pugnas eran de ligas mayores y se destazaban entre ellos. No como perros, sino como carniceros de pueblo que no distinguían el aguayón del filete. Era un ambiente temerario y criminal. ¡Increíble! ¿Verdad? Como pueden ver, en todas partes se cuecen habas. Por lo que El Odio Ciego, el Enojo Crónico, la Envidia Loca y la Crueldad Extrema, son parte inseparable de la llamada Condición Humana. Dicen los etólogos, que los animales pelean entre ellos, solo por tres cosas; comida, territorio y pareja en época de celo. Pero creo que al menos, ellos no sienten envidia, ni odio.​ Más je, je, je. Si no me creen lo que digo de los humanos, basta que vean al vecino peli pintado, permanentemente enojado y atrabiliario y a su envidiosa copia mexicana AMLO. Nota bene; Hasta en este espacio se apareció uno de estos tipejos Ciegos, Enojados y Envidiosos que, sin conocerme, me atacó con las más bajas y viles expresiones del dispéptico mental y emocional. Mucho más je, je, je. Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo. 

Para: Vivi Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.

Comentario de Ernesto Piñeyro.

¿Es lo mismo urinal que mingitorio? No son exactamente lo mismo, aunque en la práctica suelen usarse como sinónimos: Urinal: es el término en inglés para el dispositivo sanitario diseñado para orinar de pie. En español también se usa en contextos técnicos o médicos, pero proviene directamente del inglés. Mingitorio: es la palabra en español (de uso común en México y otros países hispanohablantes) para referirse al mismo objeto: un receptáculo instalado en baños públicos o privados para que los hombres orinen de pie. En resumen: urinal y mingitorio designan el mismo tipo de aparato, pero uno es el anglicismo y el otro la forma castellana. En textos técnicos puedes encontrar “urinal”, mientras que en el habla cotidiana en español se prefiere “mingitorio”.

¿Quieres que te muestre también cómo varía el término en otros países hispanohablantes? Podría armarte una tabla comparativa con los nombres locales. Detalles clave: Diseño: Ambos pueden ser de cerámica o plástico, montados en pared, con o sin agua (mingitorios secos). Variantes: Con agua: incluyen fluxómetro o válvula de descarga. Secos: ecológicos, sin necesidad de agua, con filtros o trampas especiales. Nota cultural: En algunos países hispanohablantes, la palabra urinario es más común que mingitorio. Por ejemplo, en España encontrarás señalización que dice “Urinarios” en lugar de “Mingitorios”. En México, “mingitorio” es la forma más extendida. ¿Quieres que arme una tabla comparativa de cómo se nombra este dispositivo en distintos países hispanohablantes (México, España, Argentina, Chile, etc.) para que veas las variaciones lingüísticas? Creí que urinal era como una bacinica portátil. Tu confusión es comprensible: en inglés, urinal puede referirse a dos cosas distintas según el contexto. Urinal (sanitario fijo en la pared): lo que en español llamamos mingitorio o urinario. Es el receptáculo instalado en baños públicos para orinar de pie. Urinal (portátil, tipo bacinica): en inglés británico y en contextos médicos, también se usa urinal para designar una especie de recipiente portátil (generalmente de plástico o metal) que se entrega a pacientes hospitalizados o personas con movilidad reducida para que puedan orinar sin levantarse de la cama. En español, esa segunda acepción se traduce como “orinal” o “bacinica”, no como mingitorio. Así que tu intuición era correcta: urinal puede ser tanto un mingitorio como un orinal portátil, dependiendo del contexto. ¿Cómo el llamado "pato"? Exacto: en español coloquial, el “pato” es justamente ese recipiente portátil para orinar, usado en hospitales o en casa cuando una persona no puede levantarse de la cama. Pato: término muy común en México y otros países hispanohablantes para el orinal portátil masculino. Orinal / bacinica: palabras más generales en español, aplicables a recipientes portátiles para orinar o defecar. Urinal (en inglés): puede referirse tanto al mingitorio fijo en la pared como al recipiente portátil hospitalario (el “pato”). Así que sí: cuando alguien dice “pato” en este contexto, está hablando de ese tipo de urinal portátil, no del mingitorio de baño público.

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