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Autor: Ernesto Piñeyro-Piñeyro

Comentario:

"Con Ojos y Oídos de Niño... de 80 Años". La Mujer, Eterna Insatisfecha. Por razón de mi actividad profesional de psicoterapeuta, maestro universitario y simple amigo, he podido conversar con muchas bellas damas a lo largo de mi vida. Por boca de ellas, me he enterado de sus insatisfacciones mayores y del impacto en sus personalidades básicas. Creen que son únicas, secretas y que solo a ellas les pasan, a muchas las convencí que no es así. Hablando en términos comparativos, la mujer vive la vida con mayor insatisfacción y complejidad que el hombre, su supuesta contraparte vital y complemento biológico. Tanto por causas naturales e inmodificables del ser mujer, como por las que ella misma se fabrica y sufre tan desconsoladamente. Cuando una mujer se planta desnuda, frente a su gran monitor y enemigo, el espejo de cuerpo completo. Solo para verificar, por enésima ocasión, que sus pechos y sus glúteos, estandartes primarios de su atractivo sexual femenino, tanto para hombres, como para otras mujeres, con las cuales compite. Son demasiado grandes, o muy pequeños, muy péndulos o muy empitonados, igual los pezones. Lo mismo sucede con los glúteos, en las mismas descripciones. Voltea a ver su vientre, su flacidez y protuberancia, la irritan al grado de desear tener el dinero o solicitar un préstamo bancario para una eliminación quirúrgica de inmediato. Conozco mujeres que se han hecho implantes en los lugares más insólitos de su cuerpo, en los muslos, las pantorrillas, los labios, los pechos y no se en cuales más. Eso es solo en cuanto a características físicas y anatómicas, porque de las fisiológicas la queja es aún más estridente. Maldicen para sus adentros y sus afueras, menstruar y el dolor que le producen los cólicos cada mes, así como el oloroso flujo menstrual y el dolor en los pechos inflamados por las hormonas. Más adelante en su vida sexual, muchas damas se quejan de la indignante y horrible sensación, de ser penetradas en sus cuerpos, la mayoría de las veces sin sentir el placer del orgasmo, que otras refieren como increíble. Las revistas femeninas atribuyen esto a una disfunción psicológica, propia de mujeres que no aceptan su feminidad y son síntomas de profundos problemas mentales. Esto, según algunas teorías psicológicas, muy desacreditadas y descontinuadas, pero muy atractivas para su promoción y venta entre las damas, por las complejidades que encierran y tratan de explicar, lo que les da una validez aparente muy intensa. A los hombres nos importa un bledo que tal o cual revista, nos trate de estigmatizar por ser panzones, mofletudos o huevones. En el espejo, más que un crítico, vemos a un cómplice de nuestras obvias e innegables deficiencias humanas. Nos reímos de los consejos de las dietistas, nutriólogas y las mal llamadas y mamonas "influencers", tan de moda, hasta en la política. Las mandamos al carajo, como herederas del Dr. Pedro Recio Agüero de Tirte Afuera, que le hizo la vida imposible a Sancho Panza, cuando fue a gobernar la Ínsula Barataria. Impidiéndole comer todo lo que deseaba, hasta que lo mandó correr so amenaza de apalearlo. Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.