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- Categoría: El lector
Autor: José Rivero
Comentario:
Estimado José Luis Mastretta. Con referencia a tu escrito en Monitor Político acerca de la muerte de la democracia en México quisiera compartirte mi opinión: La democracia mexicana se perdió ya hace varios sexenios, con el PRI estaba ya muerta y con el PAN éste eligió que siguiera igual el baile. Mientras la ciudadanía disfrutaba del sabor de la corrupción. Muerta porque no hay ni siquiera un partido digno y legítimo que pudiera relevar a MORENA.
Autor: Ángel Rivero
Comentario:
Cantó El Ratón. Ha de haber cantado tan bonito el pajarito que ya lo cambiaron de jaula en Chicago. ¡Cuídense gatos, que ahora el Ratón va a jugar con ustedes!
Autor: Ernesto Piñeyro-Piñeyro
Comentario:
"Con Ojos y Oídos de Niño... de 83 Años, Clamando en el Desierto". Entre los Seres Humanos, Como Entre los Perros y todos los Animales, Hay Buenos, Malos y Más Malos. ¡Cuidado! Se ha puesto de moda, la protección de los animales contra el maltrato por parte del ser humano, creo que es bueno. Sin embargo, yo no soportaría, ni permitiría que la vida de un ser humano se arriesgara por salvar la de un animal. En caso de un peligro inminente para ambos, sin duda alguna, optaría por la del humano. Aun así, hay personas que arriesgan su vida por la de una mascota, que, según ellos, es parte integral de la familia. Eso no lo acepto y creo que es una exageración. Por más noble o amado que haya sido un animalito, no tiene comparación la vida de ambos. En mi vida adulta he tenido perros de raza Dálmata, Weimaraners, Pastores Alemanes y he convivido con Setters irlandeses, Labradores Dorados y todos me han impresionado por su inteligencia única, fidelidad y adaptación a la vida compartida con los humanos. También en mi infancia, disfruté de la compañía de gallinas, gallos, pollitos y una patita, habitantes del gallinero familiar, que nos proveían de huevos frescos todos los días. Y de carne de las gallinas viejas, para los caldos del frío invierno y la convalecencia de algún enfermo en la familia. De ellos aprendí las primeras lecciones de crueldad fraternal y materna, hasta la eutanasia, la sexualidad y la conducta reproductiva. Así como de protección del hogar, por parte de los gallos, que morían en la raya, defendiendo de algún intruso a sus compañeras de rama para dormir. Los gatos, no me gustan, son impredecibles, indiferentes, independientes, egoístas, mal agradecidos y diría que, hasta traidores, como algunas personas que aman a los homosexuales pederastas. ¡Gulp, Burp y Argh! Por eso afirmo que aún entre los perros, como entre los humanos los hay buenos, malos y muy malos. San Francisco de Asís, patrono de los animales sentía repulsión solamente por un animal, ¡La Cucaracha Gacha! Esto me lo dijo un hermano franciscano que había estudiado la vida del santo varón, que dicen dominó hasta al feroz Lobo de Gubbio, del poema “Los motivos del lobo” del poeta nicaragüense Rubén Darío. Que, según el bardo, se regresó a su cueva, asombrado de la maldad humana, (Trump, AMLO, Ortega, Maduro, Putin y Claudia), y decidió seguir siendo el azote de los rebaños y los pastores. Hace unos días, vi en la televisión, como una "Pandilla de cinco perros callejeros", (así lo dijo el loro locutor), atacaron a un anciano sin provocación de por medio, lo mordieron inmisericordemente, hasta que unos valientes transeúntes los alejaron a gritos y palos. En los últimos años, me ha tocado ver en los medios, a personas inocentes ser agredidos por perros bravos, cuyos dueños los sueltan a la calle y se divierten con sus fechorías. Incluso, hubo varios casos de niños que perecieron, "Gracias a las mordidas de un perro bravo" (También así lo dijo un bisoño chavito recién integrado a un programa de noticias). En mi barrio, a media cuadra de mi casa, unos gandules y delincuentes, tenían un perro de raza Pit bull, que soltaban una o dos veces por semana, a medianoche. Lo seguían para ver como destrozaba a otros canes menos violentos y celebraban con gritos jubilosos sus hazañas. A mí me atacó. Afortunadamente la malla gallinera que puse sobre la reja para impedir el paso de gatos errantes, impidió que me mordiera, pero el susto mayúsculo, dejó evidencias de mi sobresalto, en mi ropa interior. Hace algunos años, propuse la erección de una serie de estatuas de los animales que más benefician al ser humano, a lo largo y ancho del globo terráqueo, en alguno de los parques abandonados del área metropolitana de Monterrey. Habría un par de animales adultos, con sus crías, comenzando por los elefantes de la India, sus búfalos, bueyes, toros, vacas, caballos, burros, mulas, borregos, cabras, cerdos, gansos, patos, guajolotes, gallos y gallinas con sus polluelos. Sería un sencillo homenaje y reconocimiento a esos seres que nos alimentan con sus carnes y colaboran con su enorme fuerza, a las más significativas tareas, imposibles de realizar sin su ayuda. Por otro lado, se establecería la eliminación de los animales que fueran peligrosos para la vida humana, incluyendo las ratas de alcantarilla y drenajes, como los políticos, que tantos daños causan. Nota Mala: En algunos países, a los elefantes viejos, les sacan los ojos y los amarran de una pata, para que no escapen y causen destrozos. ¡Así les agradecen largos años de servicios útiles! En Monterrey, los carretoneros exponen a largas horas de trabajo a caballos y mulas y los azotan si no funcionan. La autoridad voltea para otro lado. ¡Hagamos consciencia de que cada Huevo que comemos, es un pollito que no se desarrolló, ni gozó de la Vida!



