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- Categoría: El lector
Autor: José RiveroComentario:
Crecen angustia y desconcierto. A medida que la epidemia convertida en pandemia avanza y a medida que el mundo científico se divide y no entienda y esté a merced de la enfermedad la humanidad empieza A.C. cuestionase si algún día podrá esta ser combatida y erradicada. ¿Derrotará ésta a las economías y al hombre? ¿aprenderemos a vivir con ella? La otra cuestión consiste en saber si la humanidad misma con su mal comportamiento creó su propia guillotina. El periódico chileno El Clarín en su editorial opina: “La deforestación, la explotación de combustibles fósiles, la contaminación ambiental y la polución por plásticos están provocando efectos devastadores en todo el mundo. El modelo productivo de crecimiento irracional obliga a muchos animales a migrar e instalarse cerca de los humanos, lo que multiplica las probabilidades de que microbios, pasen a las personas y muten en patógenos como es el caso del coronavirus”. En nuestro pecado hemos encontrado nuestra penitencia. Estemos atentos y confiemos en los talentos humanos.
Autor: Ernesto Piñeyro-Piñeyro
Comentario:
"Con Ojos y Oídos de Niño".- Deserciones ideológicas, de izquierda a derecha y viceversa. En los últimos sesenta años de mi vida, he observado con atención los tejemanejes de la política mexicana. Comencé a hacerlo a los diez y ocho, cuando ya había alternado intensamente con ambas ideologías. En ese lapso de tiempo, me ha tocado ver más deserciones de ideólogos de izquierda, hacia la derecha, que al revés. Gente furibunda, feroz, rabiosa y radical sin tregua, que militaban en una izquierda irreductible y sin concesiones. Han cruzado la línea divisoria que los mantenía alejados de la odiosa derecha, burguesa, neo-liberal y conservadora, acurrucándose bajo las axilas o las ingles, de los lacayos del abyecto capitalismo explotador. He buscado entre los que conocí en aquellos años, alineados a la derecha retrógrada, confesional y no me ha tocado verlos del otro lado de la barda divisoria, de las trincheras ideológicas. Reconozco que entre los de derecha, había algunos rabiosos radicales, igual de locos e iracundos, pero eran menos que entre los de izquierda. Estos eran chicos suicidas, iconoclastas, que proponían la destrucción total de la sociedad burguesa. Sus valores, moral, costumbres y creencias religiosas, para, sobre sus escombros construir su ideal de patria, sociedad y vida. Una de las primeras cosas que me chocaron, fue que se ponían de pechito con la URRS, y criticaban a los que lo hacían con los USA. No distinguían que ambos imperialismos eran igual de malos para México. Estos chavos traían siempre una expresión de enojo, violencia y venganza en sus caras, que daban miedo. Ya he dicho que en sus reuniones de adoctrinamiento, proponían y aceptaban la traición entre ellos mismos. Y la ejecución sumaria de sus padres, hermanos y hasta de sus hijos, si fuera necesario para el triunfo de la revolución. ¡Hay nanita, nomás por eso me alejé de ellos! Después me lo repitieron algunos parientes míos, que militaban en la izquierda loca de a madre, con un gesto torcido en su sonrisa de perdonavidas. Esto antes de haber sido padres, aunque, después cambiaron algunos, pero no todos. En un episodio de la serie rusa de la vida de León Trotsky, éste le espeta a su padre el mismo juramento. ¡Un espartaco de Torreón, le hizo una huelga a su padre mini-empresario! Entre los derechistas, eran menos radicales o espectaculares y menos los locos también. Han pasado los años, y los de ambos bandos que han sobrevivido a la enfermedad y la edad, son muy diferentes. A los comunistófilos, me los he topado en las tiendas más exclusivas, con los carritos llenos de cosas, todas contrarias a sus convicciones de juventud. No he resistido preguntar con sorna y evidente sarcasmo, ¿Qué pasó con la revolución? A lo que ellos me contestaron cínicamente, ¡Estábamos equivocados! Unos me presentan a sus esposas, con las que se casaron por la iglesia y otros a sus hijos o nietos, que van de su mano, seguros y tranquilos. Por supuesto que en ambos bandos, hay los que jamás cedieron a las tentaciones del arrepentimiento, pero en su vejez, los de izquierda se ven amargados, más fregados físicamente y desgastados que los de derecha. Ojalá que esto lo lean, los mesiánicos salvadores de la humanidad, jóvenes y no tan viejos, antes de comprometerse en acciones destinadas al fracaso más estruendoso. Recuerdo a un maestro cínico que me decía, "El que no fue izquierdista de joven y derechista de viejo, vivió toda su vida equivocado". ¡De a madre! Danzón dedicado a los adoradores, lambe hue*os, seguidores incondicionales de AMLO y sus mafufadas.
Autor: Ricardo Garrés Valdez
Comentario:
Doctor Guillermo Navarro Amieva. Leer la Catilinaria dirigida a AMLO en El Universal de este individuo poco profesional, donde solo un novato, o alguien nacido ayer, podría creer que los médicos son una comunidad de Ángeles, o que están en la antesala de ser canonizados por Pancho en El Vaticano. Sin embargo, dada mi experiencia en la vida, difiero de esta persona. Les voy a contar un cuento: “El Despertar a la Realidad.” “Había una vez”, digo, hace muchas lunas, cuando fui gerente divisional de Laboratorios Hormona para el noreste, viajaba por la ruta de Monterrey, Monclova hasta Piedras Negras visitando médicos en sus consultorios, promoviendo los medicamentos de la compañía. Básicamente se aprendía uno una letanía respecto a los milagros de nuestros productos y regalábamos muestras médicas. Todos los representantes de diferentes laboratorios viajábamos en las mismas fechas durante dos semanas. Una noche me invitaron a que visitara a un chavo en su cuarto, y vi la malicia de mis “invitadores”... para mi sorpresa tenía el cuarto lleno de bolsas con muestras médicas ¡las cuales compraba a los médicos! Meses después, un médico en Piedras Negras me invitó a su casa, lo cual consideré un honor, claro. Ya en su casa me dijo: “vamos a construir el casino de los doctores; dile a tu laboratorio que esperamos una aportación para construirlo; y claro, si no nos envían una aportación, no recibiremos a sus representantes en nuestros consultorios”... una descarada extorsión. Años después tuve un compadre, Salvador Cassian, vice cónsul en Chicago, el cual, refiriéndose a ellos, los llamaba “mercaderes del dolor humano.” Tengo otras historias en mi huacal, pero éstas reflejan la corrupción de estos galenos. Creo que por eso Santa Claus no los tiene en su lista. Y los del IMSS son una historia aparte, cruda, brutal. Pero claro, no todos son iguales, parafraseando a Mark Twain: “hay malos, muy malos y peores.” 68 maneras de pedir limosna, digo, la “pachocha” a AMLO, digo: “Las 68 ideas de la IP para enfrentar la crisis por el Covid-19 no se tratan de un "Fobaproa", dice Carlos Salazar, titular del CCE.” No claro, se trata de meter sus sucias manitas en las arcas públicas… sin regresar “los estímulos.” La doctrina keynesiana trata de gastos públicos en tiempos de depresión o recesión para reforzar la demanda, no de regalar dinero a los empresarios: estos han torcido esta doctrina para su beneficio: detestan la “intervención del estado en la economía” con la excepción de cuando se trate de que los salve ya sea de su ineptitud, como los bancos con FOBAPROA, o esta “tormenta perfecta” que ocurre cada dos a cuatro generaciones y para lo cual los Privados de Iniciativa nunca están preparados. En esta pandemia, los pobres ponen los muertos, y los empresarios lloran “por su bien querido”: las pérdidas de ventas -y ganancias- por unos cuantos meses.



