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- Categoría: El lector
Autor: José Rivero
Comentario:
¿Y ahora qué? ¿Dónde vive la esperanza? Ya se evidenció el despojo del orden social. Ya se descararon TODOS los partidos políticos, ya la conciencia social y ciudadanía no existen. Los organismos empresariales siguen en evidente pacto con el desgobierno que ofrece protección para los grandotes. Pero, ¿ahora qué? No podemos acudir al frente de batalla sin rifles y sin soldados. La Virgen de Guadalupe la dejamos sola. Y ¿ahora qué? ¿Dónde vive la esperanza?
Autor: Ariel Zapata
Comentario:
Para desarrollar en el futbol, pragmáticamente será necesario, regresar a los conceptos, consideraciones y circunstancias para jugarlo simplemente de manera natural, proveyéndolo de una estructura básica para que dé los resultados; aplicando el recurso de la prospectiva, se indique a dónde se quiere llegar y poner los medios para lograrlo. Es difícil decirlo, pero fácil de conseguirlo cuando se tenga la voluntad. Don Rafael Navarro Corona argumentaba en sus comentarios: "El Futbol, como todos los procesos en la vida, no permanece inmutable, sino que se perfecciona y cambia. El Futbol, se juega con la cabeza, se ejecuta con los pies". Hagámoslo.
Autor: Ernesto Piñeyro-Piñeyro
Comentario:
"Con Ojos y Oídos de Niño... de 83 Años, Clamando en el Desierto". El Queso Oaxaca, ¿Tiene Denominación de Origen? ¡Debería! De niño, en los años 40, una vez por semana, mi padre compraba este delicioso queso, llamado Queso de Bola o de Hebra, que llegaba al mercado de mi pueblito fronterizo, desde Oaxaca, en ferrocarril vía Veracruz. Compraba tres o cuatro bolas de este manjar, que los chiquillos devorábamos sin límites. Nos gustaba sacarle hebras y meterlas en la boca lentamente. Mi abuela, nos hacía unas quesadillas, (con queso), insuperables. El sabor de esta inconfundible vianda oaxaqueña quedó registrado en mi memoria gustativa infantil y ha permanecido ahí toda mi vida. Sin embargo, las cosas han cambiado. Ahora, en los supermercados hay una enorme cantidad de quesos, que se venden y ostentan como oaxaqueños, sin serlo. Por eso, pregunté al inicio del artículo, si estos manjares tenían denominación de origen que los protegiera de los abusos de comerciantes sin escrúpulos. Vayan a cualquier vitrina de lácteos en un super mercado y les aseguro que se van a topar con 8 o 10 marcas de quesos etiquetados y ofrecidos como oaxaqueños, pero que no lo son, ni saben, ni huelen como los tales. Aún de casas serias y respetables, pero que dejan de serlo, cuando venden este engaño. Por curiosidad, he comprado algunas de las marcas de más renombre y el fraude es notorio, es decir, sensible al gusto. Nada que ver o gustar, con el original que conocí de niño y que me topé con él, eventualmente en el DF/CDMX, durante mis años de peregrinaje existencial. Por eso, invito a los verdaderos productores de esta delicia láctea, a que hagan los trámites ante la autoridad respectiva del Gobierno Federal. Para que se les otorgue la necesaria denominación de origen y así protejan su tesoro cultural y gastronómico, que, sin duda, algún día será reconocido por la UNESCO. Sucede lo mismo con otros quesos famosos, como el Manchego, el Parmesano, el Gouda y el Provolone, entre otros. Que son etiquetados con esos nombres, pero en la calidad y el sabor, distan años luz de los originales y no hay quien los meta en cintura. La Profeco, es diez ceros a la izquierda en su obligación de proteger a los consumidores de los abusos de estos gañanes queseros. ¡Hasta los llamados Quesos Menonitas, son adulterados o defraudados, y la raza, pagando! Como en otros muchos productos de la cadena alimenticia, estamos pagando con pesos de cien centavos, por insumos de cincuenta centavos. ¡No se vale! Claudia, en lugar de estarnos ideologizando con las tarugadas de tu partido de Morena. Y de todas las idioteces AMLOdianas de que Primero los PSobres, (Sic), de que el Pueblo es Primero o de que el Pueblo es Bueno y Sabio. ¡Pon la muestra y mete en cintura estos trapaceros y embaucadores! Émulos de Martí Batres, el envenenador lácteo de la raza, hermanito de Lenia, la borriquita maldiciente, boquita de infierno, miembros distinguidos de ese clan. Los recuerdas, ¿Verdad? ¡Son de tu equipo!



