- Detalles
- Categoría: El lector
Autor: José Rivero
Comentario:
El Centinela. Don Eugenio Garza Sada fungía como un verdadero Centinela de la sociedad regiomontana. ¿Yo pregunto? Y ahora ¿quién sería nuestro nuevo Centinela? El grupo de los diez ¡NO! 2/ ¿Es México un país demócrata? ¡Definitivamente no! Un país demócrata debe satisfacer forzosamente varias condiciones que a todas luces no cumplimos. 1/ Un país demócrata debe tener elecciones verdaderas en toda la extensión de la palabra. 2/ Un país democrático exige que haya una funcional separación de poderes. Lo poquito que nos queda ya va a sucumbir. 3/ Un país democrático debe contar con una estructura de gobierno con apoderados contrapesos. 4/ Un país demócrata debe contar con varios partidos políticos legítimos y dignos. 5/ Un país auténticamente demócrata debe tener una población solidaria, participativa. No cumplimos ningún requisito. Me gustaría preguntarle a Alfonso Romo, ¿es éste el López Obrador que tú promoviste y con el que tú participaste en su gobierno?
Autor: Ricardo Medrano
Comentario:
Bomberos. Estimado Don Ángel. Durante años fui con mi mujer a desayunar los domingos al restaurante Martin´s de Humberto Lobo. Invariablemente nos encontrábamos a la entrada del establecimiento a un miembro del H. Cuerpo de Bomberos vendiendo boletos de rifas constantes cuyos fondos fueran usados para pagar sueldos y gastos de un servicio cuyos únicos beneficiados son todos los ciudadanos. Una total aberración. Un servicio público invaluable, de gran riesgo y de absoluta necesidad… sin fondos públicos y distrayendo, además, a sus valientes elementos para conseguir seguir operando a través de rifas y dádivas. Cualquier persona que viva en una casa, departamento, tenga un comercio, fábrica o lo que sea que se pueda incendiar, requerirá e implorará por un buen servicio, de llegar a necesitarlo, imagino. Yo sí, las autoridades no. Hay un cambio en el patronato, se va Fernando Villarreal y entra Dillon. ¡Habrá cambio o seguirán igual? Mi sugerencia es que, del Impuesto Predial, se destine un pequeño porcentaje para la vida económica y equipamiento de las distintas Estaciones de Bomberos en los diferentes municipios. Que paguen los dueños de las propiedades que pudieran ser afectadas por un incendio y salvadas por los heroicos Bomberos. Verlos de pedigüeños no es justo y representa un gran riesgo a quienes están expuestos a un siniestro flamígero, es decir… todos. Ojalá y Guillermo Dillon a quien le deseamos éxito en su gestión, pueda comulgar con la idea simple que propongo. Saludos Don Perico.
Autor: Ernesto Piñeyro-Piñeyro
Comentario:
"Con Ojos y Oídos de Niño... de 83 Años, Clamando en el Desierto". ((//1//)). Monterrey, Capital de las Aguas Negras, (No es la Coca cola), los Socavones y la Copa del Mundial. Con bombo, platillos y tambora, nuestro bisoño, tramposo y mitómano gobernador, golfista de vocación, tri doctorado, color sepia, nos repite cada vez que puede, la inminente Copa del Mundo, compartida con Gringolandia y Canadá. Naciones con las que, según sus alucinaciones y fantasías, nos igualamos, al mismo nivel, en calidad de vida, instalaciones urbanas, restaurantes. Así como todo tipo de servicios a la sociedad, incluyendo los de seguridad, movilidad y transporte urbano. Sin dejar de mencionar los pavimentos, socavones, baches, señalización del tráfico, típicos de nuestra ciudad capital industrial. Lo menciona, como si fuera un logro personal, similar a los muchos que ha tenido, como el de Tesla. Antes de que el psicótico de Felon Musk lo desengañara, tanto de su ridículo y suplicado compadrazgo, como de su inversión mega millonaria en santa Cuatacha. Con la cual, ilusionó como a señorita quedada de rancho o tele noverla, hasta al mismísimo, picudísimo alcalde de aquella bellísima ciudad. Orillándolo a realizar maniobras sospechosas, en la compra de terrenos, dejándolos con el pie lavado y sin rosca. Estoy pensando, que podría ganar una buena lana durante la Copa, organizando "tours", paseos o viajes por el área metropolitana de Monterrey. Caminando por sus arbolados bulevares, sus amplias avenidas, disfrutando de una vista aérea de la ciudad, desde un vagón del metro, en cualquiera de sus varias líneas recién acabadas. O a pie de calle, montado en uno de sus modernísimos autobuses chinos reconstruidos con palillos, equipados con el aire acondicionado, que disfrutan actualmente y sin distingos, los regiomontanos de todas las clases sociales. Como dicen las comadres, que "Por sabido, se calla", no he mencionado los manantiales naturales de Aguas Negras y Jediondas, (sic). Que perfuman áreas habitacionales extensas de la ciudad, estimulando el reflejo gastro cólico de sus residentes de todas las edades, durante sus largos periodos post prandiales. Así como las fuentes de la contaminación ambiental, que nos aqueja, y que es responsable de más muertes acumuladas, que Chernóbil, en Ucrania. (Eso lo leí hace poco). Especialmente entre la niñez y la población de la Tercera y Cuarta Edad. (También leí esa nueva clasificación para los viejos mayores de 80 añejos, como yo). ((//2//)). Los Taxis Destartalados y sin Taxímetro, de Monterrey; listos para la Copa Mundial. Salí de mi casa en taxi, por evitar manejar mi limosina de lujo en el ordenado tráfico local. En menos de tres horas, tuve que subirme a cuatro de estos armatostes, todos los cuales, a pesar de traer taxímetro, no lo mantienen funcionando. Pero te advierten que cobran a Ojo de Buen Cubero, o sea, a cómo te dejes. Estuvimos a punto de chocar o de que nos chocaran, como 6 o 7 veces, con los choferes empeñados en demostrarme que eran los reyes del asfalto, de los baches, la pericia y la velocidad. Al frenar, los carromatos tardaban varios segundos en responder a las órdenes del pedal y en las vueltas, se regresaban las ruedas delanteras a cámara lenta, casi rozando a los demás carros. Los amortiguadores, ya no amortiguaban nada, y pasaban íntegra la energía cinética a mis viejos huesos, que iban enganchados en los resortes del mugroso asiento. Solo uno traía clima, pero lo acaparaba el cibernauta, todo para él. Los demás, dejaban entrar al habitáculo, todo tipo de olores fétidos, polvos irritantes y la veraniega temperatura típica de Monterrey. Pregunta, ¿A quién le corresponde el control de estos intrépidos caballeros del volante? ¿Al mitómano maestro del color sepia en el "antes de", en su propaganda, o a los alcaldes de los municipios? ¡Que alguien me explique!



