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- Categoría: El lector
Autor: Ernesto Piñeyro-Piñeyro
Comentario:
Con Ojos y Oídos de Niño... de 82 Años, Clamando en el Desierto". Fábula de la Rana y el Buey, de Esopo. Durante todos los años de mi instrucción primaria, mis amados y benditos maestros de la escuelita católica marista en mi pueblito fronterizo, que Dios tenga en su santa gloria. Recurrieron a las fábulas, como un método probado, breve y efectivo, para instilarnos valores morales y creencias sólidas en nuestras frescas mentes infantiles, sobre lo correcto en la conducta humana. También mi santísima abuela materna, las usó con los mismos propósitos. Creo que las más socorridas, fueron las de Esopo, (620, a. C.), en Grecia, llamado por algunos, el padre de todos los fabulistas y Fedro, (20 a. C. - 50, d. C.), en Roma. El día de hoy, usaré una de Esopo, como ejemplo de la conducta delirante, fantasiosa, egocéntrica, narcisista del gobernadorcillo nuestro, si, en minúscula porque él es verdaderamente minúsculo en sus alcances personales y otros polacos de la oclocracia que rige a nuestra sufrida patria. Hay una fábula, pero esta es del español Tomás de Iriarte, que les queda "como anillo al dedo", (AMLO, dixit), a la gran caterva de funcionarios públicos, que mantenemos con nuestra lana de los impuestos. Es la del Burro Flautista, ¡Que tocó la flauta, por casualidad! Espero que la conozcan, describe los aciertos de chiripada de los polacos, cuando algo les sale bien por obra de la Fortuna, la Madre Naturaleza o el Altísimo, como la lluvia a Samuelilo, o las remesas de nuestros sufridos migrantes a AMLO, y las presumen como obras propias. Veamos pues, la fábula de la rana y el buey; Quizá en lugar de rana, debería decir, renacuajos, pues son un estado anterior en su desarrollo. Así los veo cada vez que abren sus boquitas e intentan croar, que así se llama al canto de estos batracios anfibios. Evolutivamente son un punto medio entre los peces y los reptiles, estos últimos son la forma final y perfecta de un político profesional, que vive arrastrándose ante sus superiores. ¿Les gustan las comparaciones que he hecho? Bueno, sucede que la rana que estaba en un estanque vio a un enorme buey, (No güey), que se acercó y viéndolo tan enorme, sintió deseos de igualarse a él, en corpulencia. Preguntó a sus compañeras como podría llegar a su tamaño y alguna le recomendó que inflándose o hinchándose, lo cual empezó a hacer de inmediato la AMLOdiana ranita, tomando más y más aire. Llegó el momento en que se había hinchado tanto, ¡Que reventó! Pero nunca pudo alcanzar el tamaño del buey. De esta manera veo a nuestra clase política, que son a la vez renacuajos y bueyes. Tratan de ser lo que no son, ni podrán ser, por lo mediocre de sus acciones y terminan reventándose como la rana del cuento. Samuelillo, AMLO, Shamebaum, los Monreal, Gertz, la curvilínea Citlalli, Encinas, la Vilchismosa, los del PRI, los del PAN, los Verdes descoloridos y los anaranjados desteñidos, los Perredes y los dizque del Trabajo. No hay a cuál irle. Son todos renacuajos, sabandijas o reptiles. Que viven al acecho de cualquier oportunidad de alimentarse con todo tipo de desechos orgánicos o inorgánicos. Y como los anfibios que son, pueden vivir dentro y fuera del agua, pero ¡nunca fuera del presupuesto! Estos pillos, se creen con derecho al erario, por medio de un puesto, que ni remotamente les concedió el pueblo sufrido. Lo ganaron jugando a la Lotería Electoral Mexicana, la más productiva del mundo mundial. De la manera más cínica e impune, se aventuran a decir que serán presidentes, senadores o diputados, ellos o sus parientes, (léase esposas), nomás porque se les ocurrió, durante el periodo hipnagógico del sueño, sin poseer un solo mérito para ello. Eso es vesania pura, locura extrema y florida. Por eso dicen que este es el sexenio de las ocurrencias, los dislates y las puñetadas máximas. Por todo lo anterior, raza, gritemos ¡BASTA! al menos 1000 veces diarias.



