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Categoría: El lector
Creado: 07 Marzo 2023

Autor: Ernesto Piñeyro-Piñeyro

Comentario:

"Con Ojos y Oídos de Niño... de 81 Años". No Tengo la Culpa de no Parecer Pobre, ni Chairo, soy solo un Simple y Saludable Mestizo Mexicano. Esto se lo debo a Diosito, que así me hizo y a mis padres y a mi santa abuela materna. ¿Por qué? preguntarán ustedes. Pues porque durante mi gestación y desarrollo en el vientre materno, mi madre se cuidó mucho para llevar a feliz término su embarazo. Lo mismo hizo con los otros 8 hermanos, (Soy gemelo). Después, de mano de mi abuela materna, su madre, ambas fueron muy prudentes en la forma que nos alimentaron, física y espiritualmente. Nos instilaron creencias, actitudes y valores basados en el orden, la limpieza, la disciplina personal, y la honestidad, a pesar de condiciones económicas adversas. Les doy las gracias a los cuatro, pero reconozco que esto me ha perjudicado mucho en mi vida. En 1972, era yo maestro de medio tiempo, en el Colegio de Psicología, de la Facultad de Filosofía y Letras de la aun no autónoma, UNL. Un día, su director, el furibundo, infame, iracundo, paroxístico, loco, radical Espartaco, Dr. Leonardo Iglesias, (Aulas Anexas), promotor de la destrucción de la sociedad mexicana tradicional burguesa. Me citó a las 21:00 horas en su oficina, con el propósito de informarme de mi destitución en el honroso cargo de docente. Sus argumentos fueron entre otros, que, "No crea que, por venir a dar clase, trajeado y acicalado como burgués, y ser egresado de universidad confesional, se le va a aceptar aquí. No tiene usted lugar en esta institución". Este personaje, un famélico, flaquísimo, huesudo, pechi hundido, zambo, macrocéfalo y diminuto médico. Me había estado escondiendo el libro de firmas de asistencia, para acusarme de faltar a mis deberes, lo cual me confirmó una humilde secretaria de nombre Hilda. Sudaba profusamente y pensé que se desmayaría. Me corrió y tuve que demandar a mi amada universidad. En reciente artículo, dije que, la mitad de mis 81 años de vida, he sido pobre al extremo. Aunque no lo crean. En la infancia, al día siguiente de la muerte de mi querido padre, la estrechez, primero y la pobreza después, fueron parte de mi vida. Igual, durante la adolescencia y largos períodos de mi vida adulta. La otra mitad, la viví con cierta holgura dedicado a la feliz docencia y la práctica privada de la psicología, en sus diferentes vertientes. Puedo afirmar, como san Pablo, "Sé vivir humildemente, y sé tener abundancia; en todo y por todo, estoy enseñado, así para estar saciado, como para tener hambre, así para tener abundancia como para padecer necesidad". (Filipenses IV:12). Prefiero un Casio y no un Rolex. Un auto viejo y no un último modelo. Lo digo, sin presumir o en búsqueda de simpatías, solo para que entiendan mi postura crítica ante decisiones de un orate, como son AMLO y sus seguidores. De todos los que hacen de la pobreza ajena, su inmoral estandarte redentor. Cuando él mismo y toda su familia, han vivido siempre en la extrema holgura de la gran burocracia cínica, descarada e improductiva. También, para que se sepa lo artera, corrupta y traicionera que es la gente de izquierda, como lo es AMLO y sus concubinos lame traseros. Curiosamente, en la UANL, como maestro, fui más perseguido, y victimado por la derecha ciega, que, por la izquierda rabiosa, quizá porque ésta, ya casi había desaparecido. No porque fueran mejores, pues lo intentaron hasta el cansancio. Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.

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