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- Categoría: El lector
Autor: Ernesto Piñeyro-Piñeyro
Comentario:
"Con Ojos y Oídos de Niño... de 80 Años". Hijos de Puta e Hijos de Políticos. En mi pueblito de la frontera, como probablemente lo era en muchos otros fronterizos del norte del país. Había un barrio llamado "La Zona Roja", por ser el asiento de 6 o 7 manzanas ocupadas por cantinas de mala muerte, pero principalmente por prostíbulos o burdeles de todo tipo. Los había mixtos, pues prestaban servicios como lupanares, cantinas, restaurantes, salones de baile y renta de cuartos. Por lo mismo, como en la Antigua Grecia, había damas que solo se dedicaban a los puestos de cantineras, meseras, cocineras, recamareras, sencillas compañeras de baile y plática. Hasta las más prestigiosas, que cobraban por el uso lúdico de sus cuerpos por parte de los clientes, es decir, eran las verdaderas putas, en pocas y llanas palabras. Pero para la voz popular, que no hacía distingos, ni conocía los diferentes puestos laborales, por no asistir a esos antros, (así se les decía antes). Por el solo hecho de entrar y salir de esos lugares, todas eran simplemente putas. No se fijaban, ni les importaba saberlo, si servían mesas, cocinaban, limpiaban cuartos y cambiaban sábanas. O simplemente bailaban, platicaban o refocilaban carnalmente a los clientes, que asistían desde los cuatro puntos cardinales del pueblo, que tenía en aquel entonces, solo 50,000 habitantes, hoy pasan del millón. A la pequeña escuelita católica marista del pueblo, asistíamos todos los que nuestras madres deseaban que tuviéramos y recibiéramos una buena educación, incluida la de los valores de la fe católica. Baste decir que, entre esas piadosas madres, preocupadas por el futuro educativo de sus hijos, había las que trabajaban en esos institutos de educación sexual, social, dancística acelerada. Sus hijos, 4 o 5 chavitos, todos con dinero en el bolsillo, que nos disparaban sodas, dulces y frituras, a la hora del recreo. Pero también había igual número de chicos, hijos de los políticos locales o de los burócratas de los tres niveles, que competían con los otros, por la lana que gastaban a diario en la escuela. Sin embargo, los hijos de las señoras alegres, nunca recibieron burlas de nuestra parte, guardábamos un silencioso respeto por sus madres. En cambio, a los chavitos hijos de los políticos, los hacían objeto de burlas y camorra, probablemente derivadas de lo que escuchaban de sus padres y sus madres en casa. En efecto, mi padre hablaba y se expresaba muy mal de las trapacerías de los polacos. En varias ocasiones escuché a mi madre y a mi abuela materna, advertir a mis hermanos mayores, que esas desventuradas, eran mujeres como lo eran ellas. Es decir, que antes de maltratarlas, como suele suceder en esos lugares, que tuvieran en cuenta y recordaran, que sus madres eran mujeres. A mis 81 años, creo que aun guardo más respeto por los hijos de las putas y sus madres, que por los hijos de los políticos y sus padres. Nomás vean, Alito -Judas- Moreno, AMLO, Marko Cortés, los Anaya, (Del PT y el PAN), Monreal, Citlalli, Dante Delgado, Claudia Sheinbaum, Fernández Noroña y Martí Batres de todos los partidos políticos.



