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- Categoría: El lector
Autor: José Rivero
Comentario:
Estábamos acostumbrados a la corrupción del PRI en todo el país y en Monterrey también del PAN. Por eso votamos por candidatos independientes suponiendo que estos no nos robarían; pero si estos también se manejaran con el mismo descaro el pueblo perderá toda esperanza y esta vez no perdonará a los infractores. Mañana sin falta le llamaré telefónicamente a un alcalde del cual se acusa de corrupción y que no me salga con que él no puede controlar a tanta gente porque entonces para que te metes.
Autor: Víctor Vela
Comentario:
Aquella escuela de General Treviño, N.L. A ler que es lunes (sic), decían los abuelos alfabetizados en el s XIX. Con motivo de las peculiaridades observadas al normalizarse las labores escolares, después de la severa crisis sanitaria, veo oportuno compartir las alegres vivencias de una típica escuela pueblerina. A diferencia de ahora, a mediados del siglo pasado, el inicio de las clases era el 2 de septiembre o el día hábil siguiente a esa fecha en la escuela primaria estatal Miguel F. Martínez, ubicada en la antigua plaza 5 de Mayo hacia el sur y transitoriamente, la rural básica, Jesús Leal Garza, localizada variadamente en el barrio de abajo. La educación en Gral. Treviño, mi pueblo, era bastante intensa. Ya para mediados del otoño habían pasado casi 2 meses de escuela; se nos hacía eterna la semana y, más aún, la llegada de las vacaciones de Navidad. Había clases en la mañana y en la tarde, de 8 a m a 12: 00 y de 2 a 5:30 p.m.; se daba un recreo de media hora para cada uno de los horarios; la salida era escalonada, los de primero y segundo salían media hora antes, tercero y cuarto lo hacían a los 15 minutos siguientes y al último, quinto y sexto. Los tiempos de entrada, recreo y salida los marcaba el toque de la “campañía” (sic), un cencerrito plateado, parecido al de los juzgados de aquellos tiempos, con un sonido agudo de poco alcance, casi siempre agitado por la Srita. Cata (profesora Catalina Hinojosa, entonces directora) caminando a través de pasillos y corredores. Salvo en tiempos de lluvia o frio, el protocolo de entrada consistía en formarse, tomar distancia y, en las fechas históricas, rendir homenaje a los valores patrios: honores a la bandera y canto del Himno Nacional Mexicano; en ocasiones, como parte de las asambleas, había niños y niñas dispuestos a declamar o interpretar canciones populares; en ese tiempo vimos los indicios de talentos musicales como los de Víctor Solís Jasso, acordeonista notable del género norteño, y Adán Ibarra Aguilar organista y creador del grupo Renacimiento 74, en ese tiempo ambos tocaban la Armónica con mucha facilidad, bastante bien entonados y a buen ritmo. Después de sentarnos en los bancos de asientos para dos, abatibles, con respaldo preparado para apoyo de los de atrás y guardar los “útiles”. Se iniciaban las labores escolares leyendo en voz alta párrafos y de lo entonces libros obligatorios; en los respectivos grupos de primero a sexto leíamos: Oriente, Poco a Poco, Adelante, Saber Leer, Corazón, Diario de un Niño y Supérate. Seguían los ejercicios de aritmética y escritura en cuadernos pastas rojas de un cuarto de carta en los 2 primeros años y libretas media carta pastas azules, problemarios de papel periódico y cuaderno de dibujo hasta doble carta los 4 años siguientes. También llevábamos diarios de 2, 3 y 4 manos para escribir los dictados de las cartillas sobre Gramática, Historia, Geografía y Ciencias Físicas y naturales. La mayor parte de la escritura era a lápiz, ya en quinto y sexto empezábamos a usar plumas atómicas, solo los apuntes de las maestras y de los alumnos más hábiles eran con pluma fuente, de tajo o recargable en tinteros especiales: de vidrio con tinta azul, negra, verde o roja. Era motivo de asombro que alguien llegara con útiles como colores de cera, lápices, cuadernos y hasta mochilas, traídos del “otro lado” por sus padres o parientes “pasaporteados”. Todos los salones estaban equipados con modestos materiales de apoyo como pizarrón, gises blancos y borrador, escritorio y silla, un mapa de acuerdo al grado y, para uso común, un “metro” de madera, una esfera del tamaño de un balón con el mapa del mundo y un cajón conteniendo figuras geométricas de madera como el cubo, prismas, pirámides y demás poliedros. Después de hora y media ocupados en tan “cansadas” tareas para nuestra edad, salíamos como destapados al recreo, formando tremenda tracalada capaz de oírse varias cuadras a la redonda. Pasaban volando los minutos que los niños aprovechábamos para jugar corriendo a “la pescadita” y “los encantados” y saltando al burro bala a lo que le decíamos “una la mula”; al trompo, “cancos” y “arriadas”; a las canicas, “la tarunguia”, “la chucita”, el “rin” y “perseguidas”. Las niñas se divertían saltando una cuerda de ixtle jalada suave y circularmente por dos de ellas para formar una onda de 2 metros de alto; también jugaban, formando una rueda, tomadas de la mano, al “patio de mi casa”, y a “la víbora de la mar“. Algunos salían a comprar golosinas a las tres tiendas ubicadas alrededor de la escuela, las de “Lola Vela”, “Mela Cárdenas” y “Amalia Madrigal”, o bien a los ocasionales dulces de “jamoncillo” y “gallitos de azúcar cristalizada” vendidos por el “tío Panchito”. Como símbolo de participación social en la enseñanza estaban los niños mayores, quienes eran encargados del aseo de los salones. Aún más significativa era la influencia del pueblo en general a través de Sociedad de Padres de Familia encargada de recabar recursos destinados al mantenimiento de las instalaciones y vigilar el desempeño escolar; de manera informal, algunos adultos dialogaban con menores con el ánimo de aprender lo nuevo o bien medir su aprovechamiento. Sirva este apunte, con carácter anecdótico, como referente en el diseño de un modelo educativo compatible con un glorioso pasado, que resultó del movimiento liberal registrado a mediados del siglo antepasado, donde estarían las bases para incursionar en un auténtico proceso de transformación.
Autor: Ariel Zapata
Comentario:
Por una federación de esfuerzos, como bien lo hizo Don Eugenio Garza Sada. Muy particularmente, a los apreciados Arquitectos e Ingenieros de las generaciones 59-64, de la UANL, que siempre procuraron el beneficio social de las mayorías en sus ambiciosos proyectos efectuados por todo el País. Comencemos, a manera de introducción con una reflexión en el mensaje de Navidad de 1944 de Pio XII: "Por todos los medios favoreced, en todos los dominios de la actividad, las formas sociales que permitan y garanticen la entera responsabilidad personal, en el orden temporal como en el orden eterno". Y a propósito, siguiendo para tematizar, en este sentido, con lo expresado por el Arquitecto J. Gaston Bardet, que complementa lo siguiente: "Veremos, cuanto la organización polifónica responde a ese deseo; por el momento es necesario repensar el problema de la empresa. Está fuera de duda que en lugar de aumentar sus inmovilizaciones que se congelan y después se licuan, la empresa debe en lo sucesivo buscar la forma mediante la cual ella complementa el menor capital para realizar el mayor beneficio. Un simple ejemplo: hay en Estados Unidos, edificios denominados Taxpayers Buildings. Para obtener el mejor rendimiento en terreno caro a lo largo de una vía comercial, es necesario--contrariamente a lo que uno cree de ordinario--construir bajo, así como lo ha demostrado la cifra de impuestos pagados. En efecto, solo las tiendas y entresuelos se rentan muy caras y el capital invertido en la construcción es muy poco, mientras que el beneficio es proporcionalmente considerable. Desde el momento que se construyen rascacielos, se llega por el contrario a lo que los americanos bautizaron como Towers of Déficit. El capital está congelado". Otro ejemplo, agregaría yo, comparando esto de las torres, es lo que han desarrollado, las Empresas como Nexxus, en el área metropolitana de Monterrey, en sus parques industriales y de viviendas en el entorno. Con este acontecer amigos, y de acuerdo con lo planteado por el Sr. Bardet, lo que está sucediendo en Monterrey, Nuevo León, México, en todos sus pro y contras, está para analizarse estrictamente en el campo profesional como los casos físicos del drenaje sanitario que brota por las calles aflorando como fuentes, la provisión de agua potable demandada, la recolección eficiente de la basura, el trabajar y mantener los jardines públicos y privados en buena apariencia motivacional como parte del orden urbano para un superable desarrollo social, lo de las bajadas pluviales de los techos de las construcciones mandarlas directas al subsuelo para humedecer y recargar acuíferos aguas abajo, etc. El Desarrollo Urbano puede racionalizarse poco a poco, en la medida de hacer las correcciones necesarias para pasarla a gusto en los parques, en las vialidades, en las banquetas, en los jardines particulares. Menester hacerlo, guardando el orden sin excepción, reglamentando la conciencia ciudadana mediante la aplicación de cuotas correctivas, como lo hacen en Alemania, bajo exhibición pública como pago comunitario. Falta mucho por hacer en Monterrey. Falta la formación de seres ejemplares, como lo fue, el de Don Eugenio Garza Sada. Desde Denver, Co.
Autor: Ernesto Piñeyro-Piñeyro
Comentario:
"Con Ojos y Oídos de Niño... de 80 Años". -Importantísima y Vital Aclaración. Las personas que me leen cuando critico a AMLO, me acusan de odiarlo con odio jarocho y tabajqueño. Nada más falso. Pero lo más grave, es, que, concluyen e infieren que, por criticarlo a él, suponen, falsa e indebidamente que estoy de acuerdo con los regímenes que gobernaron a nuestro querido México, antes que él. Otra gran falsedad y craso error, con el que me cubren de la ignominia, que aquellos se merecen, PRI, PAN, PRD y los demás. Me ofenden y calumnian. No creo que haya un solo mexicano bueno y bien nacido, que celebre las corruptelas, abusos de poder, desfalcos al erario y desaparición de personas. Entre otras atrocidades por todos conocidas, ejecutadas por los partidos de la Revolución y que llegan hasta nuestros días. Son la marca registrada de todos los grupos políticos del país. Aquí es donde hago valer mis 81 años de edad, como testigo por muchos sexenios de un país lacerado por sus propios hijos. A mí no me duermen, con las babosadas de las pensiones limosneras, que ahora compran votos. Son ofensivas porque lucran con el hambre de los jodidos. Esas pensiones, lastimosamente, son el tamaño de la dignidad y el hambre de nuestra raza. Pero, algo, es algo. Y a nuestro mesías tropical no le da vergüenza comparar las pensiones de los expresidentes, con las migajas que les dan a los parias del sistema. ¡Soy viejo, pero no pendejo! Es más de lo mismo, misma corrupción electoral de los de antes, que eran lonches y sodas de color. Pero ahora en efectivo, para que, si lo desean, se compren hot dogs y Gatorade en un Oxxo o 7-Eleven y se sientan miembros y parte del Siglo XXI. Pero es igualito, ¿A poco no se habían dado cuenta? Son las mismas técnicas de acarreados e idénticas, a las que AMLO aprendió cuando pasó por el PRI. Donde sí le enseñaron a robar, sin tener que ir a estudiar un post grado en el extranjero. Como lo hicimos muchos mexicanos de buena fe, con enormes sacrificios de todo tipo. No puede quitarse las manchas que le quedaron, como no lo logra hacer el leopardo de la Biblia. Ni aumentar un palmo a su chaparra estatura, por más que se ponga tacones cubanos. Lo mismo pasó cuando alabé a la Gran Rusia, sus institutos científicos, sus escuelas de ballet, únicas en el mundo. Las magníficas orquestas sinfónicas. Su grandiosa literatura, sus músicos, que no los tiene ni Obama. Je, je, je. Sus lentos pasos y avances sociales, que parecían llevarla por el camino de la paz y la democracia, desde que cayó y se desintegró la URSS. Por solo eso, me tacharon de comunista y socialista, no saben que mi ADN físico, emocional y cognoscitivo, no soportaría vivir en esos límites tan estrechos, me fusilarían a las primeras de cambio. Ahora, con las puntadas de Putin, de atacar Ucrania, se desvanecen las ilusiones de un mundo en paz, amigable y respetuoso entre todas las naciones. No se confundan, Putin, no es Rusia, así como México, no es el pillo de AMLO con sus concubinos y secuaces. Repito; El poder y la política, apendejan y enloquecen a los que las detentan, aun a los que lo hacen legítimamente. ¡Obsérvenlos!



