- Detalles
- Categoría: El lector
Autor: José Rivero
Comentario:
Finalmente se arregló el recibo infladísimo del consumo del agua; Agua y Drenaje aceptó y bonificó y el ciudadano triunfó... ¡NO, NO y NO! El asunto debe seguir y con la intervención de una institución ciudadana, enfrentarse a Agua y Drenaje y aclarar la fuente del error, de donde se derivó la desviación. Es un error entendible o un robo generalizado. Por otro lado, no es correcto que te corten el servicio. Habrá que encontrar un juez que extienda un amparo que prohíba el corte del servicio por lo menos hasta doce meses después de la omisión de un pago. Basta de abusos. Igual con la Federal de Electricidad, el gas y lo que sea. Nullius in Verba.
Autor: Rogelio González Ramírez
Comentario:
El póquer y aclaro que no soy jugador de póquer, es un juego del engaño, engaño con la verdad o engaño con la mentira con un añadido, los jugadores respaldan sus verdades o mentiras con el tamaño de lo que apuestan y con el tamaño de lo que sobre la mesa tienen para apostar. El juego solo tiene un dejo de equilibrio de fuerzas cuando uno de los apostadores detiene el crecimiento de las apuestas cuando dice “va mi resto” y entonces todos los que se mantienen en la jugada están obligados, si quieren continuar, a mantenerse apostando solo hasta el monto del resto del adversario que puso “su resto” sobre la mesa para detener las apuestas y obligar a la exhibición de cartas. ¿Es la política un juego de cartas parecido al póquer? Definitivamente no y no, porque la política es el sublime desafío de salir a la palestra pública con el objetivo de buscar las formas de hacer lo mejor posible el bien desde los puestos gubernamentales a favor de las mayorías ciudadanas; pero si es necesario, adoptemos las reglar del póquer cuando no nos quede otra cosa más que apostar “nuestro resto”. Unos pocos, pero suficientes para constituir un partido político a partir de 2012, convocados por un Líder carismático, nacionalmente nos lanzamos a la tarea de constituir un partido político diferente a lo que en ese momento existía como el PRI, el PAN, el PRD, el PT, Convergencia, el Verde y alguno otro, y producto de la convicción de los propósitos, con las uñas y esfuerzos constituimos a MORENA, un auténtico partido político diferente. Claro, ya como partido político, se tenían que realizar las estrategias a que hubiera lugar para alcanzar el poder, sabedores de que se volaba sobre pantanos, pero con la firme convicción de no mancharse. En dicho vuelo probablemente hubo algunas salpicaduras, pero si “París, en su momento, valía una misa”, la situación de corrupción, impunidades, entregas de soberanía, traiciones e ineficiencias administrativas por las que transitaba México en el 2018 y desde 1982, sin desdeñar los años anteriores, bien valía el riesgo de sumar a todos como lo propuso como Candidato a la Presidencia Andrés Manuel López Obrador en 2018. El diseño de la estrategia funcionó y se alcanzó el triunfo electoral. Con buen sentido de responsabilidad, había que pagar el precio de los apoyos recibidos, era lo justo; sobre la base de que se pagaba el precio, pero sin claudicación a los propósitos de ser administrativamente eficientes, no corruptos, luchar contra la impunidad, no realizar traiciones y ser baluartes en la defensa de la soberanía nacional. Se inició la Cuarta Transformación de la cual mucho se había hablado y obviamente el brazo armado de convicciones y recursos humanos lo era políticamente MORENA, pero resultó que no fue así, porque más que pagar un precio por los apoyos recibidos, se les hizo entrega a los agregados y oportunistas miembros de todos los otros partidos, prácticamente todo el aparato gubernamental y por añadidura del instrumento político de MORENA, se apropió una Yeidcold Polensky que descuajaringó al partido, y realizó toda suerte de artimañas para desembocar en una ilegítima intervención del INE y del TRIFE para legalizar una dirigencia nacional encabezada por Mario Delgado Carrillo que culminó las labores de zapa para hacer irreconocible al MORENA de los tiempos y propósitos originales. La gran sorpresa es que todo lo anterior lo ha permitido su gran inspirador y promotor Andrés Manuel López Obrador. Ante el anterior panorama nos quedan a los morenistas convencidos dos opciones; hacer un discreto mutis sumándonos disciplinadamente a lo que sucede y suceda en los nuevos tiempos o no aceptar lo que nos quieren imponer y apostar “nuestro resto” a que MORENA continúe como MORENA como en el póquer, sabedores de que la verdad y el juicio de la historia respaldan nuestras cartas.
Autor: Ernesto Piñeyro-Piñeyro
Comentario:
"Con Ojos y Oídos de Niño... de 80 Años". La Prueba del Ácido a las Ideas Filosóficas Esquizo paranoides del Cambio Social. Los Conceptos en el Pensamiento Concreto y el Método Dialéctico. Mis amados lectores de ambos sexos, creo que ya os he dicho lo malo y pésimo que soy, tanto como escribidor, como lector e intérprete de lo "escribido", (Participio regular del verbo escribir, usado en la locución humorística popular, "leído y escribido". Aplicada sarcásticamente a quienes se creen cultos y presumen sus conocimientos). Hay obras de un enorme prestigio mundial, a las que jamás les pude hincar el diente de mi débil entendimiento. Una en especial, a la que mordisqueé por largos días, hasta que terminé de leerla, sin comprenderla totalmente. Con la sensación de una victoria pírrica, para mi feble cerebro. El Laberinto de la Soledad de Tavo Paz, al cual considero el más incomprensible, horrible libro, con el que me haya topado, en toda mi vida. Por lo que, siguiendo el ejemplo de don Miguel de Unamuno, que afirmaba que "Libro al que no puedo hincarle el diente, en las primeras cinco páginas, lo abandono y lo deshecho." Así he procedido con varios, entre ellos, "El Capital", de Carlota Marx, las obras de Max Weber y otras más. Por ejemplo, cuando tuve en mis manos las obras completas de Weber, me llamó la atención un opúsculo sobre la música de concierto. Por ser yo un diletante auto declarado, me propuse leerlo con la mayor disposición, alegría y entusiasmo. No sé si sería la pésima traducción o mi limitada inteligencia, pero a las cinco páginas de estar bregando con el tema, me desesperé y le apliqué la "Cláusula Unamunoiana", y lo arrojé al piso. Igual me pasó con el Capital de Carlitos Marx, insistí, bregué, porfié, quise cortarme las uñas y las venas, lloré a escondidas. Hasta contemplé la idea del suicidio, de la manera más dramática e intelectualoide posible, para obtener certificación de héroe y mártir. Me di cuenta que, semejante esfuerzo, iba en contra de mi salud mental y mi paz espiritual, me despedí y le dije, arrivederci, Marxito. Me sorprende que aun haya viejos zafios y perezosos, que a sus 80, sigan creyendo en las mamadas de estos promotores de pendejadas, basados en sus limitadas y míseras experiencias vitales. Me gustaría verles, ahora, la cara, a los líderes idiotas, que, en los años 60 y 70, arriesgaron los traseros de sus alumnos, induciéndolos a regar el tepache, a costa de sus propias vidas. Y que me expliquen por qué no se cumplieron sus sueños de opio de destruir la sociedad, para construir una nueva, a su gusto. Sobre todo, porque ellos nunca sacaron la cabeza, ni pusieron la cara a los chingazos, solo de lejecitos movían sus hilos y veían las trifulcas generadas por ellos.



