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- Categoría: El lector
Autor: José Rivero
Comentario:
La tiranía de las muchedumbres. Ha proliferado en los últimos tiempos la figura de la encuesta ciudadana para determinar el estado de una cuestión o su conveniencia, por ejemplo, la posición del país sobre la energía eléctrica. La gente, el pueblo, no sabe, no tiene mayor idea. Alguien mencionaba que era “La tiranía de las muchedumbres”. No podemos ni debemos arriesgar al país con esto. En cada tema hay expertos responsables y son los que tienen que opinar y sufragar.
Autor: José Manuel Reyna de la Fuente
Comentario:
Lo que hoy escribe en Monitor Político el Maestro e Historiador Óscar Tamez Rodríguez es tan interesante, porque así ha sido de realista dentro de nuestra muy peculiar Historia de México, la lucha entre liberales y liberales. Un afectuoso saludo al Perico Mayor y a todos sus colaboradores y lectores.
Autor: José Enrique Carrillo
Comentario:
Amigos de Monitor Político; el prometer no empobrece, de un alto funcionario hoy escuché que lloverá la próxima semana, la verdad ojalá ocurra; surge una nueva promesa de campaña política que es "en mi periodo todos tendrán agua, provocaré lluvia sin bombardeo de nubes" y el voto duro de los partidos le cree al candidato; en México, mi querido país; todo es factible en política, porque siempre el candidato falsea en sus campañas, como la de ya no habrá corrupción y de repente ocurre que si hay alcaldes señalados, que hasta dicen cantidades, bienes que tienen, al igual que otros servidores públicos; y no les comprueban nada, ni se hace nada, eso se interpreta sanamente por el pueblo que ya no creemos en esas denuncias, que se combatirá la delincuencia y sigue sin control, las familias seguras, seguras que hay violencia; en alguna mayoría, sigue la mata dando y se ve ese sentimiento en la población; diario escuchó en sus distintas modalidades actos violentos no existe el combate real contra la violencia familiar y social, lo real es que estos temas, seguirán siendo promesas de campaña sin resolver por los políticos, como si fueran misterios sin resolver y los dirigentes que actúan por el bien, pero de ellos, no del soberano, por eso una parte importante del soberano ya no queremos votar; es mejor ese día ir a la barbacoa o al menudo o el futbol o carne asada sin agua pero si con cerveza, comprada cuatro días antes, por aquello la prohibición de venta o descansar todo el día por ser domingo; en todo el evento la regla que se está haciendo costumbre es clara; sin uso de baño por razones conocidas, de la falta del vital líquido; gracias por el espacio.
Autor: Ernesto Piñeyro-Piñeyro
Comentario:
"Con Ojos y Oídos de Niño... de 80 Años". "Nada Personal". Al iniciar el entrenamiento en psicología clínica, una de las primeras cosas que te enseñan es que no puedes, ni debes tomar nada personal, de lo que te digan los pacientes. Sean insultos, amenazas, elogios o propuestas indecorosas. Esto es más importante con los pacientes agitados, que, por su misma condición y situación, pierden control de sus emociones y dichos. En mi experiencia laboral, pre profesional, es decir, antes de ser psicólogo graduado. Me tocó trabajar como mil usos o empleado de servicios generales, en una clínica particular, para enfermos mentales de todo tipo y condición. A mis 14 a 16 tiernos años de edad, tuve que bañar, desvestir, vestir, rasurar e inyectar, pacientes de ambos sexos, la gran mayoría masculinos agitados, especialmente. De ellos recibí golpes, mordidas, rasguños, escupidas y en una o dos ocasiones, baños de orines y bolas de excremento, recién extraídas de su natural reservorio, por los propios pacientes. Con todo esto quiero decir, que de alguna manera aprendí a lidiar en la vida diaria, con las ofensas y provocaciones, de tipos carentes de todo tipo de controles morales o sociales, sin involucrarme u ofenderme. Me han dicho y así lo creo, que pasé por un corto, intensivo y acelerado proceso de maduración emocional, por el cual no pasaron la mayoría de mis compañeros de secundaria. En el mismo tenor, en el entrenamiento en psicología clínica, nos hacían la recomendación de extender el mismo punto de vista a situaciones consuetudinarias. Es decir, ver a las personas conflictivas, agresivas o molestas, como si fueran pacientes o enfermos mentales, actitud con la cual, nos protegíamos de su alcance. Hace algunos meses, me tocó ser víctima de los vituperios de un bellaco, por el hecho de no coincidir con sus febles puntos de vista. Ya dije que los hijos somos el reflejo de nuestros padres y, por lo tanto, de nuestro hogar, en el que crecimos y nos criamos. Nuestra conducta y procederes, demuestran la calidad de nuestra crianza familiar. Debo aclarar que, para ser una persona madura, respetuosa y tolerante a la disensión, no se necesita ser psicólogo, ni recibir entrenamiento clínico. Simplemente, seguir las líneas de conducta establecidas en el seno de una familia de adultos sensatos, maduros y expertos. Y, aquí vale la pena recordar a mis pocos y amables lectores, la línea que sigo en mis críticas; solo me meto con los que dependen de nuestros impuestos, ocupan puestos de elección popular o devengan sueldos exorbitantes y, por lo tanto, deben rendirnos cuentas a nosotros sus patrones. A los particulares, les daré mi opinión, si me la piden y si no, que Dios los bendiga y que hagan de su vida, lo que más les convenga.



